España salva la caída de ingresos en Telefónica y se consolida en Orange

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, durante la junta general de la operadora celebrada en junio. / EFE
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, durante la junta general de la operadora celebrada en junio. / EFE

Álvarez-Pallete no ve «sentido» a desplegar el 5G si no se «simplifica» antes el proceso para compartir redes como en Reino Unido con Vodafone, o incluso se desmantelan al dejar de ser rentables

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

España ha pasado de ser un mercado de segundo orden para las grandes operadoras de telecomunicaciones durante la última gran crisis económica a convertirse en un referente destacado dentro su cuenta de resultados. En Telefónica, por ejemplo, fue de los pocos territorios donde elevó sus ventas en el primer semestre (un 0,3% más frente al descenso general de un punto), mientras en MásMóvil -el cuarto actor del sector a nivel nacional- subieron un 17% (792 millones de euros, con un incremento del 28% en el volumen de líneas contratadas) y en Orange, pese a bajar un 0,6% (2.624 millones, si bien sus abonados a televisión y paquetes convergentes aumentaron un 4%), se consolidan como su segunda fuente de ingresos solo superado por su país de origen, Francia.

Por octavo trimestre consecutivo (desde mediados de 2017) los ingresos por servicios de Telefónica en España volvieron a subir, e incluso lo hicieron dos décimas más (0,5%) que el promedio, para sumar 6.283 millones de euros como facturación nacional de enero a junio. Aún así la facturación media por cliente (ARPU) bajó un 1,2% anual hasta cerca de 89 euros por la guerra comercial y su entrada en el mercado ‘low cost’ con la marca O2, si bien sus abonados en el país aumentaron (38 millones, un 2,1% más) llegando a subir un 18% en 4G y un 14% en fibra. Esas ventas representan ya más de una cuarta parte (el 26%) del negocio global de la multinacional que preside José María Álvarez-Pallete, quien destacó este jueves que su prioridad es «crecer de forma sostenible y rentable».

Por eso dio menos importancia al descenso del 0,9% en su cifra de negocios global, lastrada en gran medida por el cambio de divisas con su mercado hispanoamericano –en especial la depreciación del euro frente al peso argentino, además de la hiperinflación en este país, y el real brasileño–. Reino Unido, por el contrario, presentó un «sólido» crecimiento del 4,8%, lo que parece confirmar que la venta de su filial O2 queda aparcada ‘sine die’, sobre todo tras el acuerdo de compartición de redes con Vodafone.

Sin rentabilidad, "compartir" o cerrar

El presidente de la operadora lo puso como ejemplo a seguir para lograr un margen «significativo» de retorno de capital. «Cada elemento de la red que no presente una ventaja competitiva comercial es un candidato para compartirlo», aseveró para acto seguido referirse al desarrollo del 5G. «No tiene sentido empezar a desplegarlo», advirtió, si no se simplifica «radicalmente» el proceso para compartir redes tecnológicas «del pasado» como 2G y 3G, e incluso se desmantelan las que no serán rentables como el cobre. «¿Para qué invertir en siete tecnologías a la vez?», se preguntó, si no tiene un sentido económico y ello ocupa buena parte del capital.

No obstante, y pese a señalar que la compañía está revisando «constantemente» su cartera de activos, dijo que ya no se ven «forzados a vender» para desapalancarse, sino que serán «muy selectivos» porque no tienen “prisa”. Y es que gracias a sus últimas operaciones corporativas para salir de Centroamérica y el traspaso de sus centros de datos, redujo un 5,7% su deuda financiera hasta cerrar junio en 40.230 millones (aunque tras la adopción de la nueva normativa contable NIIF-16 para todas las empresas se elevaría hasta 47.772 millones), con los vencimientos de los dos próximos ejercicios ya cubiertos y su vida media situada en 10,3 años, un período que deja margen suficiente para amortizaciones anticipadas o posibles renegociaciones.

Y todo ello con una provisión extra de 154 millones por los litigios judiciales que aún tiene pendientes en Perú, y aún elevando su beneficio neto un 2,8% en el semestre para sumar 1.787 millones, incluyendo tanto las plusvalías de las ventas referidas como los 702 millones que le devolvió Hacienda en marzo por impuestos pagados de más. Lo que no contempla, y tendrá un efecto positivo en las próximas cuentas trimestrales, son los 201 millones por intereses de ese pleito fiscal en España recuperados este mes ni tampoco las últimas transmisiones de centros de datos en varios países por valor de 472 millones.