Tribunales

Acebes reprocha a la auditora Deloitte no advertirles de que hubiera «un problema» con las cuentas de Bankia

Ángel Acebes, durante su declaración este lunes en el juicio de Bankia./ EFE
Ángel Acebes, durante su declaración este lunes en el juicio de Bankia. / EFE

El exministro, responsable de la comisión de auditoría del banco, dice que tampoco el supervisor les avisó de posibles irregularidades y que él llegó después de la salida a Bolsa

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Ni estaba, ni le informaron ni sabía. El exministro Ángel Acebes, consejero de Bankia tras dejar la política y responsable de su comisión de auditoría antes de que el banco recibiera el mayor rescate financiero de la historia en España (22.424 millones de euros), negó este lunes con aparente rotundidad que hubiera conocido o participado de alguna irregularidad contable en dicha entidad financiera. Incluso llegó a presentarse como víctima por el daño reputacional sufrido en los más de seis años y medio que viene alargándose ya este procedimiento penal en la Audiencia Nacional.

Acebes, quien llegó a ser titular de Justicia y luego de Interior con los gobiernos de José Maria Aznar, solo quiso contestar a las preguntas de su abogado. Ni al resto de defensas ni a las acusaciones -como se esperaba-, tampoco a la Fiscalía Anticorrupción que sitúa al comité de auditoría del banco en el segundo escalón de responsabilidad en este juicio por detrás del expresidente Rodrigo Rato y sus tres principales colaboradores. Y empezó la declaración desvinculándose de todo lo que rodeó su polémico estreno bursátil el 20 de julio de 2011, porque él entró en la sociedad una semana más tarde.

Tampoco intervino en la formulación de las cuentas del primer semestre, pero sí en las del segundo y en las anuales, que se presentaron al Banco de España sin el informe preceptivo del auditor externo, extremo al que intentó quitar hierro al afirmar que no les supuso «el más mínimo indicio de preocupación». Según él, Deloitte nunca les manifestó que tuviera salvedades respecto a los balances ni les avisó de que pudiera mantener alguna duda al respecto, pese a que su obligación legal -enfatizó- habría sido advertirlo y, además, por escrito.

«Nunca nos dijo nada, y si hubiese hecho alguna advertencia en la que dijera que la compañía no era viable, ¿alguien puede pensar que yo iba a correr el riesgo?», preguntó Acebes en voz alta ante el tribunal. «Si a mí -insistió en su línea argumental-, mínimamente me hubiesen dicho que había un problema, paro todo en seco y se formulan (las cuentas) como Dios manda». Según su versión, Deloitte solo apuntaría tiempo después «la existencia de aspectos relevantes con necesidad de análisis con la dirección«.

Eso fue poco antes de que el 24 de abril de 2012 él comunicara su renuncia para irse como consejero independiente a Iberdrola. «¿Sabiendo que me iba a los pocos días, que ya no iba a cobrar como consejero del banco, cómo iba a poner en riesgo mi futuro personal y profesional?», enfatizó el expolitico para tratar de hacer ver que no hubo ocultación de problemas contables, al tiempo que negó haber recibido bonus alguno: solo un fijo anual y dieta por asistencia a cada reunión. En aquella comunicación -matizó- el auditor externo «solo dijo que necesitaba una planificación, fundamentalmente sobre la valoración de la participación de Bankia (en su matriz, BFA) y sobre la recuperabilidad de los activos fiscales diferidos».

«Ni formal ni informalmente»

Tampoco «jamás nadie del Banco de España» -continuó- les comentó que hubiera «algún deterioro en las cuentas». «Nunca lo hicieron, ni verbalmente ni por escrito, ni formal ni informalmente», dijo con rotundidad. Señaló al respecto que los informes de seguimiento de los inspectores 'empotrados' en las entidades financieras para su control solo los comunican al propio órgano supervisor, al ser «rigurosamente reservados», aunque luego sí se trasladan sus resoluciones. Pero él dijo que solo tuvo conocimiento de uno mientras estuvo en Bankia, que se refería al plan de saneamiento y capitalización de 2012.

Visiblemente enfadado durante buena parte de su declaración, Acebes terminó haciendo referencia a los «perjuicios personales muy graves» que ha sufrido por su imputación en este caso, el último su salida del consejo de Iberdrola. En este sentido sugirió que la acusación popular que representa el sindicato CIC y antes el partido UpyD actúa contra él por motivaciones políticas, al «sacar de la lista a Virgilio Zapatero, exministro socialista, y meterme a mí». Él se enfrenta, como la mayoría de exconsejeros, a sendos delitos de falsedad contables y estafa a inversores.

Después declararon Agustín González, quien fuera presidente de Caja de Avila entre 2007 y 2010, una de las siete entidades de ahorro que alumbraron Bankia con su fusión, y otro miembro del consejo de administración del banco en aquella época: el exsindicalista Francisco Baquero. Ambos coincidieron en la línea argumental de Acebes, quien dijo no haber participado en la reformulación de cuentas de 2011 que dio perdidas -aunque la consideró «no descabellada» pensando que luego iba a haber «una inyección de capital»-, y dijeron que no supieron nada de posibles irregularidades, ni tampoco los órganos y entidades que debían revisar las cuentas lo advirtieron.