GP de Holanda | MotoGP

Márquez gana una inolvidable carrera en Assen

Márquez, durante la carrera./
Márquez, durante la carrera.

Rins y Viñales completan un podio español en una carrera llena de adelantamientos y con todos los grandes en la pelea

BORJA GONZÁLEZ Assen

MotoGP dejó este domingo en Assen un espectáculo monumental, una orgía de motociclismo con igualdad, adelantamientos, cambios de liderato, toques, incertidumbre, variedad de marcas y con los referentes de la categoría -un grupo del que en estos momentos ha salido Dani Pedrosa- poniendo toda la carne en el asador. Igualdad, con los quince primeros cruzando la meta separados por algo más de 16 segundos, la menor diferencia de la historia de la clase reina, destrozando el récord establecido este mismo año en la prueba inaugural de Qatar, que había sido de 23.287 segundos.

La carrera comenzó con Márquez defendiendo su posición en parrilla, aunque de partida no ante uno de los rivales a los que había apuntado -las Yamaha, Dovizioso o incluso Rins-, sino ante un explosivo Lorenzo, que desde el décimo puesto saltó al segundo y después al liderato, una plaza que defendió con una agresividad poco habitual en el mallorquín. Eso frustró el plan del líder de la general de tratar de escapar y alentó el ánimo en el resto de favoritos.

Todos aparecieron en un momento u otro y trataron de buscar su sitio delante: Dovizioso, Viñales, Rossi, Rins... En lo que derivó en un show de primer nivel poco habitual en el deporte de élite. Toques como el de Rossi con Lorenzo -la Yamaha embistió por detrás a la Ducati tras un fallo del piloto español que se vio forzado a cortar un poco el gas- o el de Rins con Márquez, que por poco descabalga a este último de la Honda... «Fue error mío, ya que el que va por dentro es siempre el que tiene las de ganar y el de fuera tiene que ceder un poco», reconoció Márquez todavía con la adrenalina a flor de piel. «Tengo el neumático marcado de no sé quién, pero seguro que alguien también tiene el mío. Son carreras que cuando las ganas la adrenalina es increíble», explicó eufórico Márquez, que al final sí que pudo sacar provecho de la batalla de Assen, ponerse al frente, y batir a sus rivales aprovechando un par de décimas guardadas en el bolsillo para el final de la prueba.

El pinchazo de Lorenzo

A partir del momento en el que se puso primero y pudo abrir un pequeño hueco apenas superior al segundo, la incertidumbre llegó por detrás. Tras 17 giros liderando o peleando el liderato, Lorenzo empezó a irse para atrás hasta desaparecer de la pelea por los puestos de honor. «No he sabido interpretar mejor ese sector», explicó tras la prueba acerca del último trazo de Assen. «Al principio de la carrera no perdía tanto, pero cuando me ha fallado el neumático la moto me hacía mucho 'spinning'. Y además, por intentar ir más rápido de lo que podía en cuanto a ritmo, he usado mucha energía y en este circuito no tenías mucho sitio para relajar y con el viento ya no tenía energía».

Ese molesto viento también jugó una mala pasada a Viñales, que se vio por primera vez en el año al frente de una carrera, aunque de manera efímera. «Iba a tope, derrapando, y con el aire me he salido fuera», comentó después de bajar del podio y con una mezcla de satisfacción por haber vuelto a pelear delante y de decepción por no haber podido luchar con Márquez y por perder la segunda posición ante Rins, que por segunda vez en el curso subió a un cajón con una actuación de mucho peso y con un gran final con el que se recuperó de un pequeño bache en el que pareció quedarse sin opciones de hacer algo grande en Holanda.

«He tocado la hierba de fuera del piano en una curva rápida, e inmediatamente he pensado: '¡Ostras! Qué lástima.'. Pero luego he pensado: '¿Por qué no vamos a llegar?' El ritmo que tenía no era malo y sabía que no iban a ser constantes con tanta pelea», analizó Rins, que fue el segundo en un podio completamente español -el decimoctavo en la clase reina- y en una carrera que vio tres motos distintas en el cajón, Honda, Suzuki y Yamaha, con una Ducati cuarta, la de Dovizioso. Un espectáculo histórico que, por otra parte, consolida el liderato de Márquez en la general antes de que el Mundial visite uno de sus circuitos predilectos, el de Sachsenring en Alemania. Esa será otra historia.

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