Europeos de atletismo

Dos medallas en maratón cierran el Europeo de la renovación

Dos medallas en maratón cierran el Europeo de la renovación

El equipo masculino ganó la plata y el femenino el bronce, mientras que Javi Guerra fue cuarto, repitiendo el mismo puesto de hace dos años

ALBERTO POZASBerlín

El atletismo español cerró su mejor Campeonato de Europa en más de una década con diez medallas y veinticinco finalistas, con un medallero que abarca prácticamente todas las especialidades y con pruebas tan emblemáticas como la marcha catapultadas a lo más alto de la élite mundial. Los maratonianos españoles cerraron la nómina de medallas con la plata del equipo masculino y el bronce del femenino con Javier Guerra quedando cuarto por segundo campeonato consecutivo.

Con Javier Guerra (4º), Jesús España (6º), Camilo Raúl Santiago (16º), Pedro Nimo (22º) e Iraitz Arrospide (34º) los españoles se hacían con la plata a apenas dos minutos del equipo italiano. Las mujeres se hacían con el bronce con Trihas Gebre (9ª), Azucena Dïaz (13ª), Elena Loyo (23ª), Marta Galimany (24ª) y Clara Simal retirada.

«Con el tiempo lo valoraré, pero ahora la verdad te queda mal sabor de boca», decía el segoviano nada más terminar los cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros en 2:12.22 horas, dejándose el alma para alcanzar sin éxito la medalla de bronce en el tramo final de la prueba. «Hay que estar contento», decía lamentando haberse llevado la misma medalla de chocolate que consiguió hace cuatro años en Zúrich y explicando cómo el ataque final del ganador, el belga Koen Naert, rompió la prueba por la mitad.

Dos puestos por detrás llegaba uno de los mejores fondistas de la historia de nuestro país que terminaba su última carrera como atleta de élite: Jesús España era sexto con 2:12.58 horas y anunciaba que colgaba las zapatillas. «Me imaginaba entrar en primera posición levantando los brazos», decía, explicando que venía a por el oro y que en la última recta «he tenido que dejarme el alma, no tenía ni un gramo». Aplaudido por aficionados y compañeros de selección, el de Valdemoro aseguraba que «correré siempre, pero la alta competición se ha acabado», cerrando así dos décadas en lo más alto con el título de campeón de Europa de 2006 en 5.000 metros como su mayor logro internacional.

Pablo Torrijos, quinto

Mientras el olímpico de Berlín se maravillaba con la victoria del adolescente sueco Armand Duplantis en la pértiga con 6.05 metros, España rozó la escuadra en triple salto. Pablo Torrijos terminó quinto en una final en la que aspiraba incluso al oro con un discreto salto de 16.74 metros, a apenas cuatro centímetros del bronce. «Estoy enfadado, venía a por una medalla, soñaba con todo y me voy con nada», decía decepcionado en zona mixta el campeón de España.

Misma decepción mostraba en zona mixta la soriana Marta Pérez después de ser novena en la final de 1.500 metros lisos: «He perdido la última posición por idiota», decía explicando una sufrida última recta en la que perdió la plaza de finalista mientras Esther Guerrero era undécima. La toledana Irene Sánchez-Escribano firmaba una buena octava posición en los obstáculos con una nueva marca personal de 9:31.84 minutos y el relevo femenino español de 4x100 que era octavo, volviendo a una gran final europea ocho años después.

«Un paso para el futuro»

Los números convierten este campeonato en el mejor de los últimos doce años para España. Su presidente, Raúl Chapado, explicaba al terminar la competición que «por compromiso, entrega y determinación tenemos que estar muy satisfechos», asegurando que este campeonato «hay que entenderlo como un paso para el futuro, hemos encontrado una vía y todos han estado luchando hasta el último momento».

Chapado, exatleta internacional de triple salto, destacaba los resultados de la selección española como uno de los mejores de la última década: «Hemos tenido momentos maravillosos y en algunos momentos o los nuestros han tomado una mala decisión o no han llegado en plena forma, pero sería un error no valorar la actuación que ha hecho este equipo». Le queda, explicaba, «un resquemor, una sensación agridulce, ese matiz como con Ana Peleteiro tan cerca de la plata, Mechaal, Javi Guerra. los pequeños matices».

 

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