Serie A

Matuidi y Kean, últimas víctimas de la banalización del racismo

Moise Kean se queda inmóvil frente a los aficionados, con los brazos abiertos, tras marcar un gol. /Fabio Murru (Efe)
Moise Kean se queda inmóvil frente a los aficionados, con los brazos abiertos, tras marcar un gol. / Fabio Murru (Efe)

Los gritos xenófobos que tuvieron que escuchar el centrocampista francés y el delantero italiano de padres marfileños de la Juventus ante el Cagliari han vuelto a demostrar la tibieza del fútbol italiano a la hora de condenar este tipo de incidentes

STANISLAS TOUCHOT (COLPISA / AFP)ROMA

El francés Blaise Matuidi y el joven Moise Kean fueron objeto de gritos de mono durante la victoria por 2-0 de la Juventus en Cagliari el martes, un fenómeno habitual en Italia, donde numerosos actores del mundo del fútbol tratan de minimizarlo.

El campeón del mundo francés y el joven internacional de la 'Azzurra', de 19 años y de padres marfileños, acabaron hartos por los «hu-hu-hu», imitando el sonido de los monos, que procedían de las tribunas del Sardegna Arena, donde el exjugador del PSG ya había sufrido un episodio similar en enero de 2018.

Entonces, el club sardo se disculpó ante Matuidi, pero esta vez, en un curioso cambio de responsabilidades, ha sido el comportamiento de Kean lo que ha sido objeto de las mayores críticas, visto por algunos, incluso en el seno de la propia Juventus, como una provocación para justificar el comportamiento de los tifosi.

El entrenador del Cagliari, Rolando Maran, estimó que el festejo del gol de Kean (el del definitivo 2-0), inmóvil frente a los aficionados, con los brazos abiertos, había sido «quizá un poco exagerada» y que con ello había «provocado tensión». Su presidente, Tommaso Giulini, consideró por su parte que Kean «ha cometido un error». «Tiene 19 años, es comprensible», añadió antes de matizar que sobre todo había «escuchado pitos» y no gritos racistas.

Leonardo Bonucci, uno de los veteranos en el vestuario de la Juventus, aseguró tras el partido que la responsabilidad de lo ocurrido estaba «dividida en 50-50» entre Kean y los aficionados. «Moise no debería haberlo hecho (festejar de esa manera) y la curva no debería haber reaccionado así», declaró el defensa, quien incluso realizó un gesto para disculparse ante los hinchas sardos después de haber alejado a Kean.

«Ya hubo incidentes en Cagliari, con (el ghanés Sulley) Muntari o Matuidi», recordó Mauro Valeri, sociólogo y responsable del Observatorio del Racismo en el Fútbol Italiano, interrogado por la AFP. «Esto concierne a un pequeño grupo de personas. El presidente podría decidir castigarlos severamente, como se ha hecho en Inglaterra. Pero ha optado por defender a sus tifosi. Es más fácil hacer esto, decir que Cagliari no es una ciudad racista, algo que por otra parte nadie está diciendo», añadió. En cuanto a la reacción de Bonucci, Valeri lo atribuye a que se «subestima por completo el problema del racismo».

Pocos apoyos para los afectados

Pero la cuestión va más allá de la reacción de Bonucci. Más de 15 horas después de los hechos, los dos jugadores afectados han recibido pocos apoyos en Italia.

El presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Noël Le Graët, manifestó su «apoyo» a los jugadores y calificó los gritos de «inaceptables» y el agente de los dos futbolistas, Mino Raiola, se mostró «orgulloso» de ellos.

Algunos jugadores como Mario Balotelli, Raheem Sterling o Yaya Touré han utilizado las redes sociales para criticar lo sucedido y, sobre todo, la reacción de Bonucci. «La vergüenza está al 50-50 Bonucci», ha escrito el delantero del Manchester City en Twitter. «Dile a Bonucci que su suerte es que yo no estaba allí. En lugar de defenderte, ¿qué hace? Estoy sorprendido, lo juro», ha indicado Balotelli en Instagram. «Quiero ver la reacción de la Federación Italiana. Quiero una respuesta», ha señalado por su parte el veterano jugador marfileño, asegurando estar «conmocionado» por las justificaciones dadas a unos hechos lamentables.

No ha habido ninguna reacción de la Federación Italiana ni de la liga de ese país, como tampoco por parte de los dos clubes, Cagliari y Juventus. En cuanto a la prensa, han pasado de puntillas sobre el incidente. 'Il Corriere dello Sport' estima que hubo «algunos gritos aislados», reprochando a Kean que desafiara a la Curva, mientras que el otro gran diario deportivo, 'La Gazzetta dello Sport' escuchó «más pitos que gritos racistas».

Los castigos severos, una excepción

Para Valeri, «la diferencia con otros países es que en Italia este asunto no se afronta nunca como un problema real». «Para mucha gente, no es racismo y nadie quiere tomar la responsabilidad de enfrentarse a lo que es un problema cultural», añade. «Cuando la UEFA hace campañas de lucha contra el racismo, nunca aparece un jugador italiano. Nadie se implica, excepto un poco Marchisio. No tenemos un Thuram», asegura en referencia al exinternacional francés, que se ha convertido en una de las caras visibles contra el racismo en el fútbol. «Balotelli se implicó y lo masacraron. Nunca estuvo apoyado. Incluso las organizaciones antiracistas nunca se han interesado en este problema», critica el sociólogo.

Valeri denuncia que «aún existe la idea de que puedes ir a un estadio y lanzar gritos de mono durante una hora y media y después regresar a casa y no eres racista». «En Italia es mucho más grave insultar a una madre». «Hay que enseñar en las escuelas de fútbol que la discriminación está prohibida. Pero cuando dices esto en Italia, te acusan de comunista o de extremista de izquierdas», deplora.

El Cagliari puede ser sancionado duramente. Al Inter lo castigaron con dos partidos a puerta cerrada después de que sus hinchas lanzasen gritos de simio contra el defensa senegalés del Nápoles Kalidou Koulibaly. Pero estos castigos severos son una excepción a la norma. Lo más habitual es que se castigue a los clubes con una simple multa o un cierre en suspenso del estadio.