La fiesta va por barrios... y llega al corazón del Bierzo

Imagen del palacio municipal de los deportes durante el partido. / N. Brandón

Los aficionados de la Ponferradina celebraron la victoria y el ascenso tanto en El Toralín como en el pabellón anexo, en el que decenas de seguidores siguieron la evolución del encuentro

NOELIA BRANDÓNPonferradina

Empezaba con fiesta la tarde en el palacio municipal de Deportes aledaño al Toralín donde cientos de aficionados han seguido en una pantalla gigante el partido que ha llevado a su equipo a la gloria de la Segunda división.

Los nervios duraban poco tiempo. Ya tenía encarrillada la eliminatoria la Ponferradina pero es que el gol de Sielva en el minuto 4 quitaba de un plumazo la tensión y llenaba de alegría las gradas del pabellón. Banderas al aire y celebración en las gradas que ya veian a su equipo un gol mas cerca de la categoría de plata.

Y es que cada incursión en el área de la Ponferradina se vivía con la intensidad propia de quien se está jugando el ascenso. A pesar de que todo pintaba muy de cara, la preocupación seguía reflejandose en ciertos seguidores que no querían ver nada en contra de su equipo.

Se acercaba ya el descanso y como si El Toralín fuera a escuchar su aliento, poca distancia los separaban, los aficionados comenzaron a animar a su equipo. Un remate al larguero de Benja desataba la preocupación, per el pitido que llevaba al descanso desató de nuevo los aplausos.

A lo grande

Ya en la segunda mitad la relajación llegaba a medida que avanzaban los minutos y era tiempo de mirar los moviles, pero sin despegar los ojos de la pantalla gigante.

Las ocasiones del Hércules rechazadas por la zaga berciana eran recibidos con aplausos en un intento de liberar tensión.

De nuevo llegaban los aplausos con la entrada al terreno de juego de Yuri, uno de los ídolos locales. Precisamemte Yuri protagonizó un paso rapido en la grada de la felicidad a la decepción con su gol anulado por fuera de juego en el minuto 67.

Quedaban escasamente cinco minutos para que la Ponfe fuera de Segunda y ya se notaba en las caras de los ponferradinos, que acariciaban un sueño que esta vez no se iba a escapar.

Con el pitido final manos arriba en el recinto, entre abrazos de emoción, la alegría de ver volver ascender al equipo y una noche de fiesta por delante para celebrarlo. Nos vamos a la fuente, la Ponfe es de Segunda.