Derbi

Courtois, de leyenda a 'rata'... por 'canguro'

Courtois, durante el encuentro entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid./AFP
Courtois, durante el encuentro entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid. / AFP

El portero del Real Madrid fue recibido por su antigua afición con pitos, insultos, ratas de peluche y demás lindezas

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

'Blanco ni el orujo'. Una frase que inmortalizó el 'Pechuga' San Román y que presidió en la jornada previa al derbi el entramiento del Atlético se hizo presente en el segundo derbi del Metropolitano. Si en cualquier partido del feudo rojiblanco los mensajes y las chinitas hacia el eterno 'enemigo' siempre atronan en la grada, cuando el que rinde visita es ese vecino al que nadie aguanta, se entiende que la animadversión sea máxima. Así han sido los derbis toda la vida y así seguirán siendo. Pero este del mes de febrero tenía un componente especial. Más bien dos: Álvaro Morata y Thibaut Courtois.

El belga ha pasado en la casa rojiblanca de ser leyenda –con su placa y todo- a ser una persona non grata. Antes del comienzo del partido, la placa ya estaba rayada, pintada y con una cruz roja tapando su nombre, con escupitajos y con varias ratas de peluche. Era la forma que tenía un sector de la afición del Atlético de recordarle la traición de su fichaje por el Real Madrid. El portero del Real Madrid también lo comprobó desde que saltó a calentar al césped del Metropolitano y cuando su nombre fue pronunciado por la megafonía –se llevó la mayor pitada junto a Sergio Ramos-. Gritos, insultos y algún que otro exaltado acordándose de sus antepasados, hicieron que el belga tuviera que soportar todo tipo de improperios. Como postre, cuando se puso en la portería del fondo donde están los más radicales del Atlético, un puñado de ratas de peluche le dieron la bienvenida.

«Courtois, un desagradecido»

«Claro que le voy a pitar», decía Víctor Nieto, socio del Atlético, antes de acceder al estadio. «Sus últimas declaraciones contra el Atleti le convierten en 'enemigo'. Morder la mano que te dio de comer y te hizo ser grande como portero, le convierte en un desagradecido y en persona non grata para los atléticos. Puedes fichar por el Madrid sin tener que criticar al Atleti«, añadía antes de sentenciar: »Así que ¡caña al belga!«. Y es que el guardameta belga no ha sido muy inteligente en los días previos al derbi al asegurar que «si me tiran cosas en el Metropolitano, será una motivación». De la misma opinión era Ángel Razola, otro socio rojiblanco que reconocía «claro que le voy a pitar, porque es un rival y además de rival un tipo desagradecido y, por lo que parece, sin memoria». Que no iba a ser un partido fácil para Courtois se sabía desde que rubricó su contrato con el conjunto blanco.

El himno a capela, 68.000 banderas que teñían de rojiblanco el Wanda Metropolitano y un banderón gigante que se desplegó a la salida de los jugadores, fue el único momento de tregua que tuvieron los oídos de Courtois. El resto del partido fue un constante concierto de viento en el que se hizo un repaso por todos los insultos e improperios que aparecen en el diccionario de la lengua española.

 

«Morata lleva el escudo del Atleti en el pecho»

En este fútbol de ida y vuelta, en el que lo que prima es el negocio y en el que sentimiento se deja para el aficionado, otro intercambio de cromos puso a Morata, antiguo enemigo de la reserva india, a defender el fuerte como uno más de los 'muchachos' de Simeone. Se trata de Álvaro Morata, un delantero que de niño bombeó sangre con corazón colchonero, pero que triunfó vestido de blanco. «No pienso pitar a Morata porque es de los nuestros y entiendo va a echar el resto para ganar con nuestro equipo», aclaraba Javier Crespo, abonado del Atlético. «Sólo pito a un jugador cuando veo que no lo deja todo en el campo y ya hemos tenido jugadores que fueron del Madrid como García Calvo, Reyes o Juanfran», añadía.

«No pienso pitar a Morata porque lleva el escudo del Atleti en el pecho y eso está por encima de todo. Simeone, que ha dado la mayor gloria al Atleti, lo ha pedido y para mí eso es como 'palabra de dios'. No comparto los pitos pero tampoco le voy a decir a nadie que no lo haga», señalaba Víctor Nieto. «Morata, aunque no me guste su fichaje, ya forma parte de nuestro equipo y el equipo está por encima de cualquiera», matizaba Ángel Razola para justificar su apoyo al delantero.

El Wanda Metropolitano recibió al equipo con un gran mosaíco.
El Wanda Metropolitano recibió al equipo con un gran mosaíco. / Javier Varela

En la previa y durante los 90 minutos, se demostró que un derbi es un partido de sentimiento, de emociones, de piel de gallina, de cánticos, de alegrías, de tristezas… Atléticos contra madridistas. Hubo pitos, sí. También insultos. El Metropolitano bajó del cielo a una leyenda para convertirlo en una rata y un canguro. Esos que saltan y a los que cantan los aficionados atléticos. Bien lo sabe Courtois.

 

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