Jornada 35

Messi sella otra Liga para el Barcelona

Los jugadores del Barça celebran la vigésimo sexta Liga del Barça con el trofeo. / AFP

Un gol del argentino ante el Levante fue suficiente para conseguir la victoria que faltaba para certificar su 26º título

JESÚS BALLESTEROSBarcelona

No podía ser de otra forma. Gol de Messi, victoria y campeonato de Liga al bolsillo. Quien ha sido claro protagonista del campeonato merecía también ser estrella en este choque ante el Levante en el que el Barcelona sentenciaba el que es ya su vigésimo sexto título liguero. Se antoja poético que sea así. Salió desde el banquillo Messi, al que Valverde está dosificando, para que el líder y vigente campeón revalidara el trofeo doméstico.

Tras 23 jornadas sin perder, no podía ser de otra forma, el Barça se ha proclamado campeón ante los suyos derrotando al equipo granota, eso sí no exento de cierto nerviosismo por las acometidas finales del Levante que bien puede ser un aviso a navegantes para lo que está por venir.

1 Barcelona

Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Rakitic, Arturo Vidal, Arthur (Busquets, min. 73), Dembélé (Sergi Roberto, min. 84), Coutinho (Messi, min. 46) y Luis Suárez.

0 Levante

Aitor, Coke, Vezo, Róber Pier, Luna, Vukcevic (Bardhi, min. 65), Simón (Morales, min. 46), Campaña, Rochina (Roger, min. 84), Mayoral y Jason.

Gol
1-0. min. 62. Messi.
Árbitro
De Burgos Bengoetxea (vasco). Amonestó a Rakitic, Vezo, Rochina, Piqué, Semedo, Busquets.
Incidencias
Estadio Camp Nou. 91.917 espectadores.

Si bien, ha sido un título, el octavo en once temporadas, más que merecido porque sólo en cuatro jornadas en todo el campeonato, el Barcelona no ha sido líder de la Liga española. No ha habido mejor ni más regular equipo que el entrenador por Ernesto Valverde.

Sumado el primero de los títulos, ahora el reto mayúsculo de los culés es sumar otros títulos como el de Champions. Apenas habrá tiempo para celebrar la Liga recién ganada porque el Liverpool ya se asoma en el horizonte como último escollo antes de la gran final.

Era el partido en el que el Barcelona tenía y quería finiquitar la Liga para afrontar sus próximos retos sin tener que seguir pensando en el campeonato doméstico. Le costó más de la cuenta, como viene siendo habitual a este equipo en los últimos partidos, pero lo buscó desde el principio.

Ante la suplencia de Messi, fue Coutinho el que agarró la bandera del triunfo y buscó con enorme insistencia la portería rival. Por suerte para los granotas, Aitor estaba fino y acabaría evitando una goleada.

Hasta cuatro ocasiones más o menos claras tendría Coutinho ante el portero del Levante y en todas ellas, el portero grandota saldría victorioso. Pese a su insistencia, Valverde apostó por sentar tras el descanso al brasileño que no fue de los peores sobre el verde del Camp Nou en los primeros 45 minutos. Pero apostó por sentarlo para dar entrada a Messi, quien sería el encargado de sentenciar el choque y la Liga. Nada nuevo bajo el sol.

El argentino revolucionó a los suyos como si su entrada fuese el chispazo que el líder y vigente campeón de Liga necesitara. Activo y buscando la meta de Aitor, Messi condujo a los suyos al triunfo que buscaba desde el inicio para que alirón fuese completo.

Y es que el triunfo por la mínima del Atlético de Madrid ante el Valladolid obligaba a los de Ernesto Valverde a vencer al Levante para que el alirón no se retrasase una jornada más. El inminente partido ante el Liverpool de Champions hacía necesario que el Barça zanjase el título liguero ante un equipo que venía de tomar aire con un contundente 4-0 al Betis.

Y para ello había salido Leo Messi, quien tenía entre ceja y ceja resolver el choque. Apenas un cuarto de hora sobre el terreno de juego del estadio azulgrana y Messi logró lo que no habían hecho sus compañeros durante una hora.

Messi volvía a parar el tiempo, como lo ha hecho en tantas ocasiones y encontró el hueco donde antes nadie lo había hecho. Pero marcó el Barcelona y el choque saltó por los aires.

Se aprovechó el Levante de un lapsus impropio de un equipo como el Barça. Ni dos minutos tardó el Levante el demostrar que el choque no había acabado. Pero como en otras tantas ocasiones, Ter Stegen demostró que es un seguro de vida. No acapara titulares ni portadas, pero mucha parte del título que hoy celebran en Camp Barça es mérito suyo.

Llegaban minutos de tensión para el líder. El Levante había encontrado un agujero en la línea de flotación local y llegaban todos los errores posibles para que el duelo ganase tanto en chispa como opciones. Habría nervios, ocasiones, pero no más goles. Y con el pitido final, el Barça miraba al cielo para celebrar otro título.

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