Análisis

La Champions, flotador de un Real Madrid de transición

Vinicius se lamenta tras fallar una ocasión en el clásico. /Juan Medina (Reuters)
Vinicius se lamenta tras fallar una ocasión en el clásico. / Juan Medina (Reuters)

El mazazo copero deja Europa como único salvavidas de un equipo abocado a una traumática reconstrucción en verano

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

«En el fútbol están los goles y la contundencia y ellos la tuvieron. Nosotros tuvimos ocasiones, que tendríamos que haber marcado para estar en la final. Generamos muchas ocasiones pero no las marcamos». Santiago Solari resumió con sencillez el motivo del mazazo copero que le propinó el Barça al Real Madrid en un Santiago Bernabéu que el conjunto catalán ha teñido de azulgrana en cuatro de sus cinco últimas visitas. La pegada fue el factor diferencial entre un equipo que propuso más pero se mostró romo en ataque y otro sobrado de eficacia aunque justito en juego. Tres remates le bastaron a los culés para finiquitar con otros tantos goles a su adversario, que no logró ni uno pese a que Vinicius solo le dobló en disparos.

Ni siquiera precisó el conjunto de Ernesto Valverde al mejor Messi para doblegar por segunda vez esta temporada a los blancos en los tres clásicos ya disputados, que han arrojado un balance de nueve goles a favor del cuadro culé y dos solitarios tantos para la escuadra de Concha Espina. Quizás eso sea lo peor de todo para los de Chamartín. No pueden aducir que sucumbieron ante un jugador superlativo y un Barça redondo. Cayeron «con honor», como reivindicó su preparador, pero lastrados por la rémora que viene persiguiéndoles desde la fuga de Cristiano Ronaldo y para la que no se atisba solución hasta el verano, agarrados una vez más a Europa como salvavidas de una temporada paupérrima que aboca a una traumática reconstrucción cuando se cierre el curso.

Llevan los blancos 80 goles en 41 partidos esta campaña, a razón de 1,95 por choque cuando la anterior, que tampoco fue precisamente brillante, la remataron con 152 tantos en 62 encuentros, 2,45 por duelo. Los azulgrana, en cambio, han elevado incluso su ritmo puesto que ya han alcanzado las 100 dianas en 41 pulsos, a una media de 2,43 frente a los 2,38 que promediaron en los 59 partidos de la temporada 2017-2018. Ahí radica la madre del cordero que explica la diferente perspectiva con que afrontan los dos colosos del fútbol español los tres últimos meses de competición, enfrascado uno en la persecución del triplete y encomendado el otro a su mística continental tras ver cómo se esfumaba la Copa, vía más directa a un título, y con sus opciones de pelear por la Liga convertidas en mera entelequia dada su irregularidad y la sideral distancia de nueve puntos que le separa del líder.

Defenestración de la vieja guardia

Contabiliza a estas alturas el Real Madrid doce derrotas desde que claudicase ante el Atlético en la Supercopa de Europa disputada en Tallín. Son tres más de las que ha cedido Valverde desde que tomase las riendas de un Barcelona a la deriva con la marcha de Neymar el curso anterior. Mientras el Txingurri forjaba su centenario como técnico culé sin alcanzar la decena de partidos perdidos, el conjunto de Concha Espina hincaba la rodilla en 21 ocasiones ya que sucumbió en nueve encuentros de la campaña 2017-2018. Pero el extremeño tiene bajo su batuta a Messi, que ha 'vacunado' 33 veces a sus rivales en otros tantos partidos esta temporada, y a Luis Suárez, que aporta 19 goles en 35 encuentros, mientras Solari subsiste con Benzema, el único que con sus 20 dianas aporta un caudal aceptable, toda vez que Bale y Asensio ha quedado relegados al furgón de cola.

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Aunque la situación del mallorquín no pone en duda su futuro como madridista, figura nuclear del porvenir, el galés enfila el adiós que difirió su doblete en la final de Kiev. Seriamente comprometida está también la continuidad de Marcelo e Isco, otras figuras destacadas en la edad dorada que fraguaron cuatro Champions en un lustro mientras se consolida la sensación de fin de ciclo. El brasileño y el malagueño, víctimas de su mal estado de forma, sufren como el '11', perjudicado por sus constantes desconexiones, la defenestración de parte de la vieja guardia, acompañada de fusilamiento mediático, que ha dejado al trece veces campeón de Europa en manos de una camada prometedora. Vinicius y Reguilón, los más destacados del clásico por parte merengue, son ahora sus blasones. El brasileño estrenará internacionalidad con la 'Canarinha' tras ser convocado por primera vez por Tite este jueves, mientras el canterano se atrevió incluso a intentar emular a Santillana con el cabezazo que sacó Ter Stegen.

Duramente golpeada pero no hundida, la plantilla del Real Madrid trata de recomponerse para el clásico del sábado, aunque el auténtico reto llegará el próximo martes con la visita del Ajax. Hacer bueno el 1-2 de la ida es lo único que puede impedir tres meses de agonía en un club que precisa de una ambiciosa remodelación que le dote de un proyecto creíble. Ya no está Cristiano para ganar Champions tartamudeando y aunque el trabajo de futuro va por buen camino, el Madrid no tiene tiempo para aguardar a que germinen las semillas.