Liga Asobal

El Abanca Ademar conquista un derbi más apelando al corazón cuando fallaron las piernas

Mario López celebra uno de sus goles./Peio García
Mario López celebra uno de sus goles. / Peio García

El conjunto marista, que dominó todo el partido, sufrió en los minutos finales a causa de la escasa rotación | Mario López, Marchán y Lucin destacaron en el ámbito goleador

Dani González
DANI GONZÁLEZLeón

Con corazón y coraje cuando las piernas y la fatiga llegaron, el Abanca Ademar sacó un nuevo triunfo. Con la novedad de Jaime Fernández como central, como director de juego, y una estrategia clásica, defensa y correr, el cuadro entrenado por Cadenas se llevó el derbi ante Atlético Valladolid por 34-31.

34 Abanca Ademar

Patotski; Mario López (8), David Fernández (4), Feutchmann (4), Jaime Fernández, Carrillo (3), Marchán (6) – siete inicial – Slavic, Carou, Lucin (5), Drew, Juanjo Fernández (2), Gonzalo (2), Casqueiro, Lodos

31 Atlético Valladolid

Calle; Dani Pérez (2), Patrianova (2), Roberto Pérez (2), Río (5), Nico López, Dourte (2) – siete inicial – César Pérez, Camino (2), Turrado, Álvaro Martínez (4), Miguel Martínez, García (1), Ramos, Víctor Rodríguez (4)

PARCIALES
3-1, 5-2, 7-5, 10-7, 12-8, 16-12 (descanso), 19-14, 21-17, 25-20, 27-25, 30-28, 34-31 (final)
árbitros
Raluy López y Sabroso Ramírez. Excluyeron a Juanjo Fernández (2), Feutchmann (2) y a Mario López por parte del Abanca Ademar y a Dourte, Turrado, Patrianova y a Nico López por parte del At. Valladolid.

Las pautas de Cadenas para sus hombres eran claras: defensa y contraataque. Confiando la meta a Patotski tras su gran actuación en Huesca y dando minutos a Jaime Fernández en la primera línea, alternando el puesto de central con el de lateral izquierdo para aliviar de minutos a los Lucin, Juanjo Fernández y Feutchman en una demarcación lastrada por las bajas, el Abanca Ademar salió a por el partido.

No se salió el cuadro marista del guión previsto por Cadenas en los primeros minutos. Con una defensa sólida, férrea, recordando a las mejores del cuadro leonés en las últimas temporadas, y un contraataque fugaz, veloz y letal, las primeras ventajas interesantes llegaron pronto al marcador.

El resultado se estira... pero no se rompe

Con Mario López como mano ejecutora preferente, no fallando ante la presencia de un Calle que no era capaz de pillar las intenciones del capitán marista, el Abanca Ademar quería hacer hueco, intentaba marcharse en el marcador, pero la garra vallisoletana, que no quería dejar el derbi decidido tan pronto, evitó una renta mayor.

El Atlético Valladolid no se iba del partido por más que el Abanca Ademar lo intentaba. Los de Cadenas estiraban la goma, desafiaban los límites de la elasticidad... pero no acababa de romperse. Pese a un Slavic soberbio en el siete metros, convirtiéndose en un pulpo – pese a que ese apodo lo lleva Patotski – que evitaba a los visitantes convertir los penaltis, la diferencia no acababa de ser definitiva.

Los leoneses llegaron hasta el techo de los cinco goles de renta, pero no eran capaz de romperlo. La 'pegajosa' defensa marista, intensa y agresiva, que apenas daba un respiro a Valladolid, facilitó que los escasos errores en ataque leoneses no fueran definitivos.

Fue un partido de saber controlar los nervios, en el que Valladolid intentó acercarse en el marcador antes del descanso con un parcial 0-3 que devolvió el Abanca Ademar para irse con un colchón de cuatro tantos al entretiempo.

Así nos lo contó Carlos García

Sufriemiento a raíz de la fatiga

No bajó el nivel el Abanca Ademar en la segunda mitad. El tremendo esfuerzo físico de los maristas, unido a la poca rotación por las bajas podía hacer pensar en un bajón de ritmo de los leoneses. Pero al contrario, lograron su máxima ventaja, seis goles, en la reanudación, con la grata y sorprendente dirección de juego de un Jaime Fernández que rememoró sus tiempos de infantil y cadete, cuando ocupaba el puesto de central.

Batalló el Atlético Valladolid, que logró recortar la renta hasta los tres goles, pero el Abanca Ademar volvió a su ritmo. La receta era fácil, al menos de pronunciar: defensa y correr. Así, con puntas de lanza como Mario López o Carrilo, el conjunto leonés vivía en la tensa calma de poseer una buena renta en el marcador, pero no definitiva.

El partido, como cualquier derbi, fue intenso hasta el final. Valladolid no dio su brazo a torcer, pese a que el colchón marista, cómodo y mullido durante todo el choque, se quedó en dos tantos en el tramo final del partido. El piloto de la reserva comenzó a lucir en el panel de avisos del Abanca Ademar, que tuvo que tirar del corazón y el coraje.

Se llegó a poner Valladolid a uno. Momento tenso, nervios en el Palacio: Atlético Valladolid se podía levar el primer derbi de su vida en León. Pero soportó el Abanca Ademar esa presión y, con una gran jugada de Marchán, que acabó con la exclusión de Turrado, y un contraataque de David Fernández, pusieron con otra cómoda ventaja a los leoneses.

Finalmente, el Abanca Ademar se llevó el triunfo. La fatiga apareció para complicar la labor, especialmente defensiva, a los de Cadenas que, con el coraje y la garra propia del escudo marista, sacaron adelante un derbi que no se podía escapar.