'Madre', el angustioso corto español que se queda sin Oscar

Un fotograma de 'Madre'./
Un fotograma de 'Madre'.

Dirigida por Rodrigo Sorogoyen, que se llevó el Goya al mejor director por 'El reino', se fue de vacío pese a estar nominada al mejor cortometraje de ficción

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

En un sorprendente giro de los acontecimientos, 'El reino', la cinta que más estatuillas había acumulado en la noche de los Goya, no se llevó el 'cabezón' a la mejor película. Fue raro porque, entre otros galardones, la academia entendió que la propuesta de Rodrigo Sorogoyen fue merecedora del premio a mejor director, mejor guión original, mejor montaje y mejor actor. El cineasta madrileño tenía en la madrugada de este lunes una posibilidad de quitarse la espinita. Su pieza 'Madre' estaba nominada al Oscar a mejor cortometraje de ficción. Se fue de vacío. Y es una pena.

En sus 17 minutos de duración y con muy pocos elementos, 'Madre' cuenta una historia angustiosa que sobrecoge al espectador. El cortometraje se inicia con un paneo en una playa aparentemente vacía. Inmediatamente, la acción se traslada al interior de un piso. Una madre (Blanca Apilánez) y su hija (Marta Nieto) conversan distraídamente cuando ésta recibe una llamada telefónica. Es su hijo Iván (Álvaro Blas), de seis años. Padre y pequeño se habían desplazado a una playa en la costa francesa, pero su progenitor ha desaparecido.

En base a este punto de partida tan sencillo como efectista, Sorogoyen construye un relato hipnótico que va escalando en tensión hasta el final. Hay en 'Madre' mucho de la maestría con la cámara que luego hemos visto en 'El reino', pero sin caer en el ejercicio estético algo vacío de fondo, como ocurre con el largometraje. De hecho, casi toda la pieza se resuelve con un plano secuencia que juega con las estancias del piso, la profundidad y el movimiento de las dos actrices, como si de una obra de teatro se tratara. Redondean el conjunto unas interpretaciones sublimes, con especial mención al joven Álvaro Blas que, pese a no aparecer en pantalla, logra transmitir la angustia y desazón que marca el guión.

Pese a no ser la elegida, Sorogoyen ha decidido continuar con esta historia y ha terminado de rodar un largometraje con el mismo nombre. El cineasta ha decidido que el corto sea la secuencia inicial de esta nueva película que echa el tiempo hacia delante y coloca a Marta, que ahora se llama Elena, viviendo en la playa donde desapareció su hijo.