La complejidad de los trabajos de restauración impedirá descubrir el rosetón de la Catedral hasta 2021

Vista de la fachada de la Catedral de León.

El Obispado de León preveía acabar las obras antes de 2020 dado que los trabajos «están avanzados» aunque las dificultades técnicas retrasan los pronósticos

MARINA ROJO
MARINA ROJOLeón

Un año y medio. Es el tiempo que los leoneses tendrán que esperar para que desaparezca 'el trampantojo' que cubre la Pulchra Leonina y poder así lucir el rosetón de la Catedra, la joya de su corona.

Es la previsión que manejan los responsables de la Catedral, a pesar de que en un principio se había hablado de que las obras finalizarían a finales del 2019. Sin embargo, la complejidad de los trabajos dilatarán en el tiempo los plazos hasta finales del 2020 o principios del 2021.

En la actualidad, la piedra, que lleva ya más de un año en obras, está «desmontada y limpia en el taller» aunque es difícil de tratar al ser más de 90 piezas que deben ser sometidas a acciones puramente mecánicas y no técnicas para evitar introducir elementos ajenos y, por ende, modificar la piedra.

«La piedra está terminada pero ahora hay que volver a emplomarlas, algo que conlleva tiempo porque no nos olvidemos que el rosetón tiene todo tipo de motivos y requiere su tiempo», señaló Manuel Pérez, director de Archivos y Biblioteca.

Una idea en la que coincidió Máximo Gómez Rascón, canónigo y director que recordó que dada la diversidad de empleo y la conservación de diversos elementos los trabajos de restauración son complejos. En cualquier caso, puntualizó, la restauración «va muy avanzada».

Según recordó el administrador este jueves, el rosetón de la Catedral está situado encima de 'El juicio final' fue colocado ahí por los vidrieros de la catedral para que coincidiera la puesta del sol y simbolizar el 'fin' del día'.

Trabajos de restauración

La gigantesca lona, que deja entrever las líneas básicas que trazan la cara este de la Pulchra Leonina, cumple ya más de un año colgada para recubrir los andamios sobre los que se trabaja en el rosetón.

La enorme lona que lleva dibujada la imagen que arropa para que los visitantes puedan llevarse una idea de lo que hay detrás, y el armazón gigante de ocho pisos de altura forman una superficie de 30 metros cuadrados desde los que se trabaja una de las joyas más importantes de la ciudad.

Estos trabajos se centran en colocar la malla exterior y restaurar las 97 piezas que conforman el rosetón y que, unidas, forman una superficie de 30 metros cuadrados. La Fundación Cepa sufraga los 320.000 euros de coste de los trabajos, en una obra minuciosa que llegará pronto a su fin… Al menos en la parte exterior.