Michael B. Jordan: «Hay sed de cine afroamericano»

Adonis Creed se entrena bajo la mirada de Rocky Balboa./
Adonis Creed se entrena bajo la mirada de Rocky Balboa.

El actor vuelve a ponerse en la piel del boxeador Adonis en 'Creed II' | La secuela retoma el enfrentamiento en plena guerra fría que subió Balboa e Ivan Drago al cuadrilátero en 'Rocky IV'

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

'Creed II: la leyenda de Rocky' no es un dechado de originalidad. Escrita por Sylvester Stallone y Cheo Hodari Coker, la película repite los esquemas de una de las entregas más emblemáticas de la serie original, 'Rocky IV'. Estrenada en 1985 y en plena guerra fría, la cinta recogía el enfrentamiento entre Ivan Drago (Dolph Lundgren) y Balboa, tras acabar el primero con la vida del pupilo del segundo, Apollo Creed, en un combate. El largometraje escenificaba sobre el cuadrilátero esa pugna que protagonizaron Estados Unidos y la Unión Soviética.

Nada de aquel contexto queda en 'Creed II'. Lo que sí queda es el resentimiento y el anhelo de venganza que durante años ha cultivado Ivan, después de que su nación le diera la espalda tras caer derrotado ante Rocky. Dirigida por Steven Caple Jr., la nueva película comienza cuando Adonis Creed (Michael B. Jordan), pupilo de Balboa e hijo de Apollo, gana el título de los pesos pesados. Irrumpirá entonces en escena Viktor Drago (Florian Munteanu), al que su padre ha estado entrenando durante años, para retar al campeón. Ahora bien, ¿pierde fuerza el argumento sin ese escenario de fondo? «Lo que hemos hecho para mantener la tensión es centrarnos en la historia de cada personaje y en este caso en los hijos y de la relación tan complicada que tienen con sus padres. Esto da una perspectiva fresca, al tiempo que evitamos caer en lo cómico. Rocky e Ivan luchan por otra cosa y ya no lo hacen físicamente», apunta el cineasta.

Lundgren, que a sus 61 años se encuentra en un estado de forma envidiable –todo un armario ropero–, lo corrobora. «EE UU y Rusia están ahora más cerca y no hay una carrera armamentística, ahora el asunto va de negocios y economía, mientras que en los ochenta la cosa iba más de doctrinas e ideales, pero yo diría que esta película se centra más en los individuos», señala el actor sueco. Y precisamente el recorrido emocional de su papel, movido por el rencor y el dolor de la derrota, lo apuntala. «Cuando me ofrecieron el personaje, pensé que no iba a hablar nada como en 'Rocky IV', pero yo creo que han hecho el mito de Ivan más grande porque le han otorgado una dimensión humana», reflexiona.

Sin presiones

Es la segunda vez – la primera fue en 2015– que Jordan se pone los guantes de Adonis, relevo de un personaje, el de Rocky, que marcó a toda una generación en los ochenta. A pesar de ello, el actor asegura no sentir presión alguna. «Stallone me dijo que no tuviera en cuenta a Rocky Balboa. 'Esta es tu película y la tienes que hacer tuya', me orientó», desvela el californiano. Lo cierto es que el actor, que también ejerce como productor en esta secuela –«Es una evolución natural. Siempre me he visto como algo más que un actor. Tengo mi propia productora y he creado mi propio ecosistema para dar oportunidades a otras personas. Creo que ser productor y guionista es la forma de cambiar el mundo para las nuevas generaciones», asegura al respecto–, vive un momento dulce en su carrera y lo hace en un tiempo en el que Hollywood parece haber encontrado savia nueva en el cine afroamericano. 'Moonlight', de Barry Jenkins; 'Déjame salir', de Jordan Peele, o 'Black Panther', de Ryan Coogler, son ejemplos de esta nueva corriente. «Se están rompiendo estereotipos; esas películas son éxitos de taquilla y funcionan a nivel internacional», comenta el intérprete. No esconde que también hay una cuestión de dinero detrás, pero cree «que la industria del cine también lo hace por apoyar lo que es moralmente correcto». Y apostilla: «Aún queda mucho camino por recorrer, pero hay sed de cine afroamericano.

Tres fotogramas de la película.

'Creed II: la leyenda de Rocky' es ya la octava entrega en el universo que hace más de cuarenta años alumbrara Stallone. Sin embargo, Jordan cree que «todavía hay tiempo para que esto canse». Dice el de California que es la primera vez que una persona negra es la protagonista en una historia de boxeo y que «hay mucha gente que lo va a ver como algo absolutamente nuevo y fresco». Para el director de esta nueva iteración, la clave está en seguir ahondando en la vida de los personajes. «La historia de boxeo tiene sus limitaciones y llega rápidamente a su fin, pero si nos centramos en lo personal siempre habrá historias que contar», dice.

Jordan no tiene prisa para encarnar de nuevo a Adonis. «Tengo 31 años, me considero muy joven y quiero que esto sea algo orgánico», se sincera. «Cuando uno hace una película detrás de otra es cuando se pierde la magia. Me gustaría seguir añadiendo capas a este personaje con experiencias vitales propias y me gustaría que pasara tiempo antes de hacer la tercera», concluye.

«El boxeo requiere mucha inteligencia»

No es un deporte mayoritario en España e, incluso, puede que esté un poco mal visto. Preguntados al respecto, Steven Caple Jr. y Michael B. Jordan entienden que «se pueda ver como algo brutal». Aún con todo, Caple considera que es una actividad de la que se pueden sacar muchos valores. «El boxeo requiere muchísima disciplina. Cuando el boxeador sube al ring está solo y tiene que estar mentalmente muy concentrado. Hay que ver un poco más allá del tema de la sangre».

Por su parte, Jordan cree que «se parece mucho al ajedrez». «Requiere de mucha inteligencia, tienes un espacio que debes saber gestionar y tus manos. Además, hay una persona que te ayuda y que va haciendo ajustes». «Claro -continúa- que es algo primario, se parece a los gladiadores pero también es una especie de baile».

 

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