Venta de Baños ensalza la olla ferroviaria

Los voluntarios preparan las raciones de alubias y patatas elaboradas en las ollas ferroviarias. /Luis Antonio Curiel
Los voluntarios preparan las raciones de alubias y patatas elaboradas en las ollas ferroviarias. / Luis Antonio Curiel

Alrededor de setecientas personas degustaron el antiguo avío que se realizaba en el tren

LUIS ANTONIO CURIELVenta de Baños

Los venteños vivieron ayer un día festivo con un animado programa preparado con motivo de la VII Olla Ferroviaria. Un evento que contó con el tiempo como aliado y que congregó a centenares de personas que disfrutaron del mercado de alimentos y artesanía, la actuación del juglar Crispín D'Olot, el concierto a cargo de 'Los Pichas' y otros actos. Uno de los momentos más esperados fue la degustación de las distintas ollas ferroviarias elaboradas al más puro estilo tradicional. Desde primeras horas de la mañana, un grupo de voluntarios bajo la maestría de Herminio Álvaro se dispusieron a preparar las ollas de patatas con chorizo, patatas con costillas y alubias con papada ibérica y chorizo. Alrededor de setecientas personas degustaron el manjar cocinado a fuego lento con carbón vegetal, rememorando de este modo el pasado ferroviario de la localidad.

Esta iniciativa de la olla ferroviaria surgió en 2010, con motivo del 150 aniversario de la llegada del ferrocarril a Venta de Baños. Para conmemorar esa efeméride, una decena de bares ofrecieron en sus establecimientos la olla ferroviaria, por lo que el Ayuntamiento quiso convertir esta iniciativa en una actividad más popular sacándola a la calle en 2013.

La idea pronto encontró respaldo en Herminio Álvaro Ortega, un ferroviario jubilado nacido en Venta de Baños y afincado desde hace más de cuarenta años en Santander. «Formo parte de la Asociación de Olleros de Cantabria y organizamos un calendario con decenas de concursos de olla ferroviaria durante todo el año en la comunidad cántabra. Por este motivo, hemos adaptado el concurso a Venta de Baños con un reparto popular».

La olla ferroviaria nació de manos de los antiguos maquinistas, fogoneros y guardafrenos del ferrocarril Bilbao-La Robla. «Los ferroviarios tardaban en hacer todo el recorrido hasta siete días y entonces no había fondas en las estaciones donde poder alimentarse. Ante la necesidad de comer, se les ocurrió decir a la gente de los talleres que les fabricaran una olla que funcionaba cogiendo el vapor de la caldera de la máquina y posteriormente con el propio carbón del ferrocarril. En estas ollas elaboraban la comida que les permitía tenerla siempre lista», explicó el cocinero. Con el fin de perseverar estas tradiciones, un grupo de venteños ha creado la Asociación Cultural, Gastronómica y Deportiva de Atizadores Venteños. El presidente del nuevo colectivo, Fernando Carro Sanz, se mostró muy satisfecho con la respuesta vecinal. «Este acto está consolidado, por lo que es una oportunidad para disfrutar de la calidad de nuestra gastronomía y artesanía. Cada año incrementamos el número de raciones y se agotan los tickets», destacó.