«Si los vascos hubieran tenido Tierra de Campos, no existiría China: ¡La primera potencia mundial sería Castilla y León!»

«Si los vascos hubieran tenido Tierra de Campos, no existiría China: ¡La primera potencia mundial sería Castilla y León!»

Izaskun Villena. Directora técnica de la Fundación Rehabitar

J. I. Foces
J. I. FOCES

He aquí una «realista informada». Así de autodefine Izaskun Villena, arquitecta de profesión, directora técnica de la Fundación Rehabitar que con epicentro en la localidad vallisoletana de Cuenca de Campos, lucha desde hace dos años por tratar de revitalizar la Tierra de Campos en las cuatro provincias en las que se asienta, Valladolid, Zamora, Palencia y León. Un buen día, Izaskun Villena decidió asentarse en tierras palentinas, donde están arraigadas sus raíces familiares; dejó su lugar de nacimiento y formación, el País Vasco, para tratar de mostrar y demostrar que es posible pensar en que el medio rural no solo tiene futuro, sino que es el futuro.

–¿No iré a entrevistar a una romántica de la vida, verdad?

–Romántica, hasta cierto punto sí.

–¿Y eso?

–Para mí era un placer enorme poder ir a trabajar desde mi pueblo de origen, en la Tierra de Campos palentina, viendo los campos, el paisaje tan increíble que tenemos y llegar a los pueblos de Pedro Berruguete, de Jorge Manrique,... Eso es un regalo de la vida, después de haber estado en Madrid trabajando en una gran multinacional sin casi ver la luz del sol cuando vas a trabajar en metro. Esto de aquí es algo que no se puede pagar con dinero.

–Dirige la Fundación Rehabitar, en cuyo frontispicio resalta el objetivo de «contribuir a la repoblación de Tierra de Campos». ¿No es eso pedir peras al olmo después de siete largas décadas de éxodo?

–Como recurso y oposición a toda la despoblación que hay por la emigración de la gente a las ciudades creo que va a haber un movimiento de vuelta. Tardaremos seguramente unos años, pero cada vez más la gente aprecia lo que es el contacto con la naturaleza, el medio ambiente y el territorio. El medio rural es necesario y tiene que haber gente en él que produzca los alimentos que comen las personas de las ciudades. Tiene que haber una armonía.

–¿Entre qué elementos?

–La ciudad tiene que ser consciente de que hay que mantener el medio rural y de que tiene que haber un trasvase económico para que pueda mantenerse.

–Pero eso obligaría a un cambio de mentalidad en la ciudad. Las ciudades están encerradas en sus barrios, sus avenidas... ¡Pero si a los niños se les lleva como actividad escolar a las granjas para que vean que la leche no viene del tetrabrick!

–Precisamente la educación de los más pequeños es lo más importante y esas visitas a granjas escuela están cada vez más valoradas. El que todos los veranos muchas personas acudan a sus pueblos, aunque para estos sea un hándicap soportar la afluencia de tanta gente, también es lo que les salva de alguna manera. La cuestión es que los que habitan los pueblos tienen que mantenerse todo el año para de alguna manera disponer de un nivel de servicios mínimo. De ahí el necesario equilibrio entre las diferentes zonas.

–Pero hay que dinamizarlo todo el año. ¿Entra ahí en escena la Fundación Rehabitar?

–Nace como un ejemplo de dinamización de un pueblo pequeño, de 260 habitantes, Cuenca de Campos, de tal manera que en él se aborde la recuperación del patrimonio propio de la zona, la generación de nuevas fuentes de riqueza y la promoción de industrias culturales. Abarca esos tres polos de actividad para que sea un ejemplo no solo de que las viviendas de nuestros pueblos se pueden mantener y rehabilitar, sino también de que actividades novedosas como la de reactivar los palomares y poner a funcionar una industria de la paloma en Tierra de Campos es posible que pueda traer empleo.

–Rehabitar para rehabilitar o rehabilitar para rehabitar. ¿He ahí el dilema?

–Evidentemente es un juego de palabras. Re-habitar. Se rehabilita para habitarlo. Al final lo que queremos es que nuestros pueblos o los palomares o las granjas en desuso puedan volver a estar habitadas.

«Si no somos capaces de poner en valor nuestro patrimonio, nadie lo hará»

–Las recientes campañas electorales han puesto en el centro del debate la despoblación. Conociendo que era campaña y que lo decían políticos, ¿corremos el riesgo de que ahora estos, una vez votados, 'si te vi, no me acuerdo'?

–Tengo la esperanza de que no, de que se rescate con firmeza esa idea y que cuenten con las personas que llevamos trabajando desde hace más de dos años en estas iniciativas porque es necesario que haya operadores en el territorio que puedan desarrollar las cuestiones políticas de primer orden. Tierra de Campos es el desierto realmente poblacional por la extensión del territorio y por la densidad poblacional: estamos en 0,8 habitantes por kilómetro cuadrado. ¡Por debajo de Teruel!

–La gente que queda en Tierra de Campos tiene medias de edad de 70, 73 años. ¿De qué se puede alimentar el ánimo de los que quedan allí si son pocos y mayores?

–Históricamente, el territorio ha registrado la vuelta de gente al encontrar fórmulas que han ayudado a repoblarlo. Castilla yLeón es el origen del imperio más grande del mundo. Desde aquí se conquistó el nuevo mundo y Carlos V creó el imperio más grande de Occidente. Patrimonio, territorio con diversidad paisajística, cultura, etnografía... El medio ambiente con el aire más limpio de Europa lo tenemos en Tierra de Campos. Y la capacidad de recuperar grandes profesionales. Tenemos que rescatar los cerebros que se nos han ido. La fuga de cerebros de gente que se ha formado en grandes universidades, Cantabria, Barcelona, Madrid, tiene que regresar a Tierra de Campos. Toda la gente que emigró. Léase mi caso.

–Leámoslo.

–Yo soy una persona formada en el norte y he vuelto al territorio. Es lo que en estos momentos necesita Tierra de Campos.

–A ver si va a ser usted la excepción que confirma la regla... ¿Qué tecla hay que tocar para que esa gente tan bien formada regrese a Tierra de Campos?

–La calidad de vida que vamos a tener en todos nuestros pueblos es infinitamente superior a la de la gran ciudad.

–A lo mejor la clave está en que en una ciudad existe un medio, por precario que sea, para comer y, sin embargo, en un pueblo terracampino tal vez no.

–¡En un pueblo hay mucho trabajo!

–¡Pero bueno! Eso sí que es noticia.

–La hostelería necesita gente y no encuentra. Trabajo hay. Ahora, hay que tomar la apuesta decidida de habitar una casa en un pueblo y buscarse el trabajo.

«Ir a trabajar viendo el paisaje tan increíble que tenemos, los pueblos de Berruguete y Manrique... ¡No se paga con dinero»

–Escuchándola piensa uno que está ante una optimista por naturaleza.

–No, no soy una optimista por naturaleza. Qué va. Realista informada.

–Para embarcarse en un proyecto como Rehabitar algo tendrá usted. Si no es optimismo, ¿qué es? Vino a Tierra de Campos desde uno de los principales focos económicos de España, el País Vasco.

–Yo vi en Tierra de Campos siempre un territorio con muchísimas posibilidades y potencial. Si los vascos, y mi lugar de nacimiento es el País Vasco, hubieran tenido Castilla yLeón, y en este caso Tierra de Campos, no existiría China: ¡La primera potencial mundial sería Castilla yLeón!

–¡¿Cómo?!

–Sí, así pienso. Castilla yLeón tiene la posibilidad de generar, por territorio, una diversidad económica impresionante. Pero nos ha faltado la mente empresarial. Es ahí donde creo que se debe tomar ejemplo de otras comunidades. La mentalidad empresarial y la facilidad para emprender.

–¿Con qué medios?

–Aquí el suelo nos sobra. El territorio tendría que regalar el suelo. Los polígonos industriales que se han generado tendrían que estar subastados por el valor catastral. Tendrían que dar facilidad a las empresas, a las personas que quieren desarrollar una empresa, en vez de hacerles volver locas entre consejerías y administraciones que quitan a un empresario las ganas de emprender.

–Por cómo habla, me temo que ha padecido más de una vez la burocracia de la administración pública de Castilla yLeón...

–Fundación Rehabitar hemos desarrollado el programa 'Apadrina un palomar SL' y hemos tenido que entregar la misma información ¡en 20 departamentos diferentes!

–La burocracia acaba con todo. Los grandes pensadores de Tierra de Campos, además de alertar contra el caciquismo, ya advertían a principios del siglo pasado del grave obstáculo de la burocracia...

–Hemos sufrido una etapa de exceso de regulación normativa. Asumimos normas europeas, estatales, autonómicas, provinciales, locales y sectoriales que a cualquier persona le pueden abrumar nada más abrir una ventana y ver el mundo normativo en el que tiene que desenvolverse. En este caso de los palomares topamos además con una actividad sensible como es la alimentación. Ganadería, salud pública...

–¿A qué se refiere?

–Estamos viendo la cantidad de desconocimiento que tenemos con un ave muy común, la paloma y el pichón, que estaba en los platos de las mesas de las familias desde tiempos ancestrales. No existe una normativa que lo regule para su consumo y eso implica que el proceso sea similar a otras aves, como la perdiz y la codorniz.

–Parecería razonable...

–Pero resulta que el producto no es el mismo. Desde el punto de vista normativo, están obligando a tratar el alimento con unas condiciones que al final lo que le hace es restarle calidad.

–Rehabitar aboga por aprovechar las esencias hasta en los materiales. Décadas y décadas de ladrillos, hormigón, pladour, azulejos... ¿A buenas horas los adobes?

–¿Por qué olvidamos los adobes? es la respuesta. Como material es un material hidrotérmicamente fantástico, además de tener una alta inercia térmica. En los palomares, las palomas anidan muy bien porque el material les protege de los calores del verano y del frío del invierno.

–Peridis dice que el adobe es el material constructivo más eficiente y sostenible: sol, agua y tierra. ¿Qué falla entonces?

–La posibilidad de mecanizar su producción, de industrializarlo e implementarlo en obra con la maquinaria que en estos momentos tenemos, porque no podemos pensar que vayamos a construir igual que lo hacían nuestros abuelos. Y aquí cito a Eloy Algorri, que habla de la Edad del Adobe. Tenemos la Edad del Bronce, del Hierro, de la Piedra, pero nadie habla de la del adobe. Y hay adobes en Mesopotamia de 10.000 años antes de Cristo, en Egipto de 4.000 años antes de Cristo y desde el año cero hasta la modernidad nunca se han dejado de utilizar el adobe y la tierra como materiales de construcción.

–¿No cree que si el medio rural tuviera futuro ya habrían llegado multinacionales de Silicon Valley o capitales rusos?

–Llegarán, llegarán.

–Si no se hace algo ya, y ya es ya, ¿corren los pueblos el riesgo de quedar para parques temáticos de la despoblación?

–Por supuesto. Hay pueblos que van a cerrar la puerta en cinco años.

–¿Usted predica con el ejemplo?

–Yo de 24 horas al día transito por Tierra de Campos diez. ¿Pero a qué se refiere con predicar con el ejemplo?

–A no estar en un despacho de la capital, sino a actuar en el terreno a diario.

–Estoy en los pueblos, en contacto diario con sus habitantes, con sus alcaldes, pisando literalmente palomina por la mañana y después haciendo papeles en las administraciones. Arreglamos conventos también, como en Cuenca de Campos.

–¿Lo del convento de San Bernardino de Siena, de Cuenca de Campos, que quieren rehabilitar después de medio siglo cerrado y en buena parte caído, es por tener una referencia utópica?

–El proyecto del convento de Cuenca de Campos es un ejemplo excepcional de la solidaridad de las personas que habitan el territorio. Existe otro precedente en Inglaterra, una asociación de personas privadas que compran inmuebles, los rehabilitan, después les sacan rentabilidad y con ella vuelven a rehabilitar otros inmuebles. Fundación Rehabitar ha conseguido un número de personas comprometidas con el territorio, que han apostado por desarrollar esta iniciativa. Y es la vía. Si nosotros mismos no somos capaces de poner en valor nuestro propio patrimonio, nadie va a venir a hacerlo por nosotros.

–¿Qué es lo más inmediato que tiene usted en cartera?

–Por un lado, desarrollar un plan estratégico para poner a funcionar en cinco años un número amplio de palomares, 12 por año, y desarrollar metros cuadrados de superficie productiva en naves en desuso. Por otro, acabar de consolidar el convento. Y poner en marcha una serie de talleres en verano para poder insistir en la actividad formativa de las técnicas de construcción tradicional.

–Mujer, joven, arquitecta, directora de la Fundación Rehabitar, comprometida con un proyecto. De mayor, ¿qué quiere ser?

–¡Feliz!

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