Juan Miguel Martínez Gabaldón, director general de Gullón

«Soy tremendamente feliz trabajando, es un aliciente ver que mucha gente depende de tu gestión»

Juan Miguel Martínez Gabaldón posa en la Plaza de Zorrilla de Valladolid para la entrevista. /G. Villamil
Juan Miguel Martínez Gabaldón posa en la Plaza de Zorrilla de Valladolid para la entrevista. / G. Villamil

El director general de Gullón, Juan Miguel Martínez, asegura que su mayor satisfacción es generar empleo en la comarca de Aguilar de Campoo

J. I. Foces
J. I. FOCESValladolid

He aquí un muy alto directivo empresarial atípico. Juan Miguel Martínez Gabaldón, director general de Gullón. Mientras que los directivos de su nivel suelen elegir para trabajar Madrid, Barcelona, Londres, Nueva York..., él prefiere Aguilar de Campoo (Montaña palentina, siete mil habitantes). Mientras que los directivos de su nivel suelen pasarse el día hablando de lo duro que está el mercado y lo complicado que está todo, él se declara feliz: trabaja a diario para una plantilla de 1.400 empleados, con sus respectivas familias, y considera que eso es su mayor y mejor aliciente.

–¿Su recién estrenado grado de abuelo le ha cambiado la forma de ver la vida?

–Creo que no. Es difícil cambiar la forma de ver la vida a estas alturas, porque la tienes ya muy definida. Pero sí es verdad que es una alegría tremenda; nos ha llenado de gozo, de vida y te rejuveneces un poco.

–Si hay un niño que no va a tener problemas para que su abuelo le lleve galletas ese es su nieto...

–Es verdad, es verdad (ríe). Mire, yo no le voy a enseñar la cultura americana de desayunar con cereales, que está muy bien, ¿eh? Prefiero nuestras tradiciones. Ya me encargaré yo de que coma galletas y siga las nuestras tradiciones.

–¡Y que las galletas sean de Gullón!

–¡Eso por supuesto! Sería imperdonable tener un competidor en la familia nada más salirle los dientes. ¡En eso seré inflexible total! (y vuelve a reír).

–Gullón es la primera galletera de España y una de las cinco más importantes de Europa. Y siempre desde Aguilar de Campoo. ¿Qué tiene Aguilar para su idilio con Gullón o qué tiene Gullón para su idilio con Aguilar?

–Aguilar no se entiende sin Gullón y Gullón no se entiende sin Aguilar. Cuando tu estás en Aguilar todos los días, te levantas, vas al restaurante y ves a la gente; vas a la iglesia y ves a la misma gente; vas por la calle y saludas a la misma gente, y vas a la fábrica y saludas a la misma gente, al final tú no puedes enfocar el negocio y tu vida fuera de Aguilar. Y te das cuenta de que esa gente y esa riqueza dependen de ti y todas tus decisiones tienen que estar con arreglo a esa comarca.

«A mí me dieron la primera beca con 12 años. Y todos los estudios los he hecho con beca. Me he criado en un entorno de sacrificio»

–Que es la comarca galletera de España por excelencia.

–Si hurgas un poco en la historia, la galleta de España nació en Aguilar a finales del XIX. Nosotros venimos de 1892. Esa cultura de la galleta está en Aguilar. Tuvo hasta cinco fábricas de galletas. Entonces, cuando ve esto y vive en Aguilar, se da cuenta de que no puede fallarle a Aguilar. Tu dices: 'Soy de Aguilar y Gullón es de Aguilar'; y Aguilar dice: 'Nosotros tenemos la calidad y el nivel de vida que tenemos gracias a Gullón'. Es algo indisoluble.

–¿Creo entender que algo así como 'de Aguilar al mundo'? ¿Por qué nunca se han planteado, con la globalización, tener otros centros de producción a medio camino de mercados importantes como el chino o el estadounidense?

–La verdad es que no. Y no digo que sea imposible de plantear, pero es que hoy por hoy no lo necesitamos.

–¿Por qué?

–Mire, la media de las plantas europeas tiene entre diez y veinte millones de kilos de capacidad productiva. Y en Inglaterra, cuna de las galletas, la media está entre 20 y 50 millones de kilos. Gullón es muchísimo más grande que todo eso. Tenemos una dimensión de la planta de producción tremendamente grande. Entonces, nos interesa explotar esa sinergia que tenemos aquí de fabricar en un solo sitio. Hemos creado uno de los focos de producción mayores del mundo. Cuando tú exportas has de tener en cuenta el producto que tienes: la galleta no tiene problemas de caducidad, dura año y medio.

–¿Y?

–Pues que puedo llevarla a China, a Canadá, puede estar en el barco tres días, cinco días,... Hay productos que no tienen esa facilidad. Por lo tanto, eso nos favorece fabricar aquí. Y después, el transporte. Con la globalización, durante varios años hemos estado mandando a China más barato que si lo mandábamos a Barcelona.

–¿Con lo lejos que está China?

–Ha habido años en los que China exportaba tanto, que los barcos volvían de vacío y el coste de enviar en ellos era pequeñísimo. Lo que sí hemos aprendido es que para exportar tenemos que preparar producciones más pequeñas. Por ejemplo, no podemos preparar una caja de dos kilos de 'marías' para exportar, pero si exportas un sandwich de galleta, que el paquete tiene 45 gramos, un contenedor carga miles y miles de paquetes y el coste logístico no es nada.

–Con lo cual, 'de Aguilar al mundo'...

–Con nuestra mentalidad de crear riqueza en la zona, con las características del producto y planificando bien la exportación, hoy por hoy Gullón puede seguir expansionándose desde Aguilar. Y como además lo queremos hacer, no tenemos duda.

Juan Miguel Martínez Gabaldón durante la entrevista.
Juan Miguel Martínez Gabaldón durante la entrevista. / G. Villamil

–Un ejecutivo de su nivel, que se declara feliz en Aguilar de Campoo, ¿es un rara avis?

–Probablemente sí. Es difícil que un director general de una empresa tan grande esté en un pueblo de 7.000 habitantes como Aguilar. Lo que pasa es yo llevo 33 años en Gullón. Cuando llegué, Gullón facturaba 8 millones de euros y hemos acabado 2018 con más de 360 millones. Hemos creado un negocio a lo largo de 33 años al que he dedicado mi vida, al que he tenido que dedicar todas mis ideas, tiempo, ilusión... He traspasado un poco lo que es la vida privada y la del trabajo. Para mí son lo mismo porque soy tremendamente feliz: Me gusta mi trabajo. Esto no es normal.

–Por lo menos, lo reconoce.

–Yo soy feliz si la empresa va bien. Y para que vaya bien tienes que estar encima de ella porque, si no estás encima, pierdes muchísimos matices y riqueza de funcionamiento de la compañía. Yo estoy en ella para hacerla crecer. Es una manera de vivir. Claro que es muy difícil.

–Disfruta trabajando. Lo dice siempre; en esta entrevista ya lo ha dicho. Seguro que encontramos a algún profesional de la Medicina que le pondría reparos a eso...

–Probablemente. No creo que lo mío sea lo más adecuado...

–¡Qué me dice! ¡¿Lo admite?!

–A mí me dieron una beca a los 12 años. Y todos los estudios de Bachiller, Maestría Industrial, Ingeniería Técnica Química e Ingeniería Industrial los he hecho con beca. Tenía que sacar más de notable. He sido una persona a la que le ha gustado el estudio. He sido disciplinado, responsable. He sido demasiado responsable desde pequeño. Me he criado en ese entorno de sacrificio, de hacer bien las cosas, de hacerlas cuando las tenía que hacer, concentrándome en el mundo del trabajo más que dedicándome a otros hobbies. Eso yo no creo que sea bueno; honradamente no creo que sea lo ideal.

–¿Y por qué lo hace?

–Es mi personalidad y mi manera de vivir... Como ha ido bien el negocio y he visto crecer la compañía, me ha llenado muchísimo. Y después, cuando estás en un pueblo y ves que mucha gente depende de tu gestión, es un aliciente. Me gusta llevar la empresa, lo estamos haciendo bien, la empresa crece, generamos riqueza, la gente confía en mí, somos útiles para la comarca... Me siento bien. Es una manera de vivir que no es la mejor ni la más recomendable. Ya si lo pones en manos de la Medicina, te digo: desde luego que no. El médico diría: '¡Abandone usted eso, dedíquese al deporte o a lo que sea!' Y yo no hago ni deporte. Soy la antítesis de un directivo como se tiene que ser.

«Lo que padecieron nuestros padres por la alimentación... Ahora nos decimos que nos alimentaremos mejor»

–En su plan de vida saludable, incluye para su plantilla hasta un gimnasio online. ¿Gimnasia por Internet?

–Nos preocupa mucho nuestra gente porque estamos en un núcleo de montaña reducido. La imagen de marca y nuestra aportación es la galleta saludable. Eso lo queremos potenciar. Ya lo saben nuestros trabajadores. Pero una manera de que asocien la idea de que estamos aquí por el tema saludable y que lo estamos exportando al resto del mundo, hacerlos partícipes de una manera más visible, es unirles al deporte, a llevar una vida saludable, a que hagan gimnasia online cuando puedan. Estamos haciendo carreras para las familias...

–¿Y funciona en la plantilla?

–¡Ya lo creo!

–Pero usted no predica con el ejemplo...

–Yo ese tema... Honradamente, no. Y lo debería hacer. Es que eso lo debo decir: no hago deporte. Es verdad que estoy todo el día pensando en las galletas, viendo los mercados internacionales. Pero a la gente sí queremos conectarla con el deporte. Tuvimos la idea de ponerles un director para planificar todo el tema este del deporte. Después les pusimos un nutricionista para que les diera una dieta para adelgazar... Se apuntó muchísima gente. Y ahora lo hemos hecho online para que a cualquier hora puedan hacer las tablas de gimnasia y demás.

–¿Estoy ante el inventor de la galleta saludable?

–Ese honor se lo dejo a mi jefa, María Teresa (presidenta de Gullón), por su sensibilidad por la alimentación saludable. La creadora de la primera galleta integral ha sido María Teresa. A mí, María Teresa me ha metido en la dinámica de sensibilizarme por la alimentación saludable. Hemos hecho un equipo, pero el honor es de María Teresa, la idea es de María Teresa y los méritos son para María Teresa. Ella es una mujer a la que siempre le ha gustado la alimentación saludable y nos ha llevado por ese camino. Como quiera que a ella se le ocurrió hacer la primera galleta integral de España y nos iba tan bien en los años 80, al final nosotros profundizamos y, efectivamente, explosionamos la gama saludable. En el año 90, cuando en España se comía todavía de cualquier manera y se hacían galletas con grasa de cerdo, de Guijuelo, descubrimos la galleta sin azúcar, sin la molécula de sacarosa, sin la molécula de dextrosa, sin la molécula de fructosa. Es decir, auténticamente sin azúcar añadido.

–Galleta integral, galleta con aceites vegetales, galleta saludable... ¡¿A dónde va el mundo de las galletas?!

–El consumidor cambia muy rápido, porque la vida está cambiando. Los jóvenes entienden la compra, la salud y la alimentación de otra manera. La gente joven requiere otro tipo de galleta saludable. Nosotros analizamos el mercado y proporcionamos esas galletas.

Tándem María Teresa Rodríguez-Gabaldón

–¿Es esa máxima del mundo comercial de que el cliente siempre tiene la razón?

–Aquí no hay razón o no razón. Aquí lo que hay es que uno se da cuenta de que a partir de los 50 años para tener calidad de vida tienes que estar sano. Lo que uno ve es que todo lo que padecieron nuestros padres por la alimentación...; ahora nos decimos que vamos a alimentarnos mejor para tener calidad de vida. No es que el cliente tenga razón; es que el cliente exige, necesita y premia a quienes hacen unos productos que consideran que son mejores para alimentarse ellos. Por ejemplo, una madre de menos de 30 años por regla general va a dar a sus hijos productos 'bio' porque quiere alimentarles mejor y tener calidad de vida.

–En internacionalización, ¿lo de traducir al chino es lo más?

–Cuando uno trabaja la exportación con el ánimo de internacionalizar su compañía, de ir conquistando el mercado para años venideros, empieza a darse cuenta de que una cosa es exportar un contenedor y otra establecerte en un país. Nosotros siempre empezamos con las galletas que tenemos aquí y las intentamos vender en los distintos países a los que exportamos, ya más de 125. Pero cuando lo que quieres es seguir incrementando la venta en ese país te das cuenta de que no puedes hacer como en esa primera etapa. Necesitas que el 'packaging' sea francés si vas a Francia, chino si vas a China, sudafricano si vas a Sudáfrica... Cada uno necesita su manera de vender, su formato, sus 'claims' de salud,... Necesitas adaptarte al mercado. Aunque sean productos más o menos parecidos, son formulaciones adaptadas al país, 'claims' en el idioma de ese país.

–¿Cómo encuentra un directivo de su nivel tranquilidad teniendo como tiene usted sobre su cabeza la responsabilidad de una plantilla de 1.400 familias?

–Soy un hombre feliz. Eso parece que es una tontería, pero no lo es. Eso es clave.

Juan Miguel Martínez Gabaldón posa para la entrevista.
Juan Miguel Martínez Gabaldón posa para la entrevista. / G. Villamil

Lo puede decir muy poca gente, no crea.

–Probablemente. Yo no me siento estresado, no siento que sea un peso para mí dirigir la compañía; al revés, es un orgullo, un reto. Y después, está María Teresa, que es una empresaria como la copa de un pino, una mujer que no le tiene miedo a nada, le gusta crear riqueza para la comarca, solamente vive para que la compañía crezca. Con esos parámetros, una persona como yo, que vivo solamente para el trabajo y soy feliz con ello, sinceramente intento transmitir ese bienestar que siento yo. Como a mí no me estresa mi jefa, que es María Teresa, y me deja disfrutar de la compañía, yo hago lo mismo con mis directores.

–¿Descubrirán los expertos el secreto del éxito de la gestión empresarial del tándem María Teresa Rodríguez-Gabaldón?

–¡Es fácil! María Teresa y yo hemos hecho un equipo en el que hay total confianza; llevamos trabajando más de 33 años juntos. Tenemos confianza y lealtad hacia nuestras personas. La primera clave es la entrega de nuestras vidas a la empresa. Después, desde el punto de vista empresarial, el secreto de Gullón es que tanto María Teresa como yo creemos que la compañía se tiene que llevar buscando la productividad por encima de todo, ser muy eficaces, la mejor tecnología. Después, calidad en el producto: hay que hacer un producto que sea bueno. Y el precio: en cualquier producto, si no podemos ser los más competitivos del mercado, no lo sacamos. Y después, la manera de llevar el negocio; nosotros llevamos la empresa con mucha austeridad y somos gente muy sencilla. Hay que crear una cultura de no generar coste; cuando se va a un restaurante, no hay por qué comer el plato más caro. Si queremos crecer, hemos de ser ahorradores. Y también está la capacidad de sacrificio: María Teresa y yo estamos en la empresa muchos sábados y domingos. Y para rematar, innovar: hoy en día o te diferencias a través de la innovación o es imposible.

–¿Qué quiere ser usted de mayor?

–Quiero seguir como estoy. Sinceramente, la mayor satisfacción que tengo en este momento es generar empleo en la comarca de Aguilar de Campoo. Estoy bien así. Honradamente, no quiero más. Lo único que quiero es saber llevar la empresa como la he llevado hasta ahora y hacer mi trabajo mejor. Soy feliz. No necesito nada más que más sabiduría para saber llevar la empresa.