La sangría laboral no se detiene: 3.944 accidentes laborales, 10 fallecidos y 43 heridos graves en León en 2018

Accidentes laborales en Castilla y León. /F.S.Gráfico
Accidentes laborales en Castilla y León. / F.S.

CCOO y UGT cargan contra la falta de cultura preventiva entre el empresariado y urgen más medios e inversiones para reducir las cifras

ICAL
ICALLeón

Trabajar para ganarse la vida es un derecho de todos y acudir al puesto cada mañana y volver a casa a descansar debería estar garantizado en cualquier actividad. La prevención de los accidentes laborales tendría que constituir una política esencial para cualquier empresa, pero lo cierto es que los siniestros crecen sin cesar y el año pasado 43 trabajadores no regresaron a sus hogares, porque perdieron la vida en su desempeño, nueve más que en 2017.

Si a estos se suman 16 fallecidos in itinere, seis más que en 2017, la cifra se dispara a 59 fallecidos, 15 más que el año anterior. Los datos que facilita el Gobierno autonómico revelan que en términos relativos los accidentes laborales mortales crecieron el año pasado un 26,4%; y los in itinere, un 60%.

Las cifras globales de siniestralidad, recogidas por Ical, revelan que a lo largo del año pasado, se contabilizaron en las empresas de Castilla y León, un total de 25.549 accidentes con baja, lo que supone un aumento del 5,5 por ciento respecto a lo de 2017, con 1.346 siniestros más. Las frías estadísticas revelaron 215 siniestros graves, 27 más que el año anterior, con un avance del 14,3 por ciento. Los accidentes leves ascendieron a 25.291, un 5,4 por ciento más.

En la provincia de León, se registraron un total de 3.944 accidentes laborales, es decir, 179 más que el año anterior. De ellos, 43 fueron graves y 10 mortales, lo que suponen tres fallecidos más que en 2017, situándose a la cabeza de la Comunidad. En cuanto a accidentes in itinere, la provincia anotó 429.

Un estudio de los sectores constata que los accidente mortales se concentraron en los servicios, con 25, seguidos de los siete en la industria, los seis en la agricultura, y los cinco en la construcción. Los siniestros graves sumaron 96 en el sector terciario, mientras que en el de transformación ascendieron a 61; y en el primario y la construcción, 29 en ambos casos.

Datos provinciales

Por provincias, León encabezó con diferencia la lista de accidentes mortales, don diez fallecidos, siete más que en 2017. Asimismo, en Valladolid se produjeron seis muertos, dos más que un año antes; y Burgos, Salamanca y Segovia, cinco en todos los casos, aunque en la burgalesa bajaron en uno, en la salmantina se mantuvieron estables, y en la segoviana, crecieron en tres.

En la provincia de Zamora fallecieron en accidente laboral, cuatro trabajadores, uno más que en 2017; y el mismo número se registró en Soria, con una bajada en este caso en tres. En cuanto a Ávila, murieron tres, dos más que el año anterior; y en Palencia, sólo uno, cuando en 2017 fueron tres.

Los siniestros mortales en trayecto se produjeron sobre todo en Valladolid, con siete, cuatro más que el año anterior; seguida por Ávila, con tres, los mismos que en 2017. Asimismo, se contabilizaron dos en Segovia, y uno en Burgos, Salamanca, Soria y Zamora.

El total de accidentes laborales alcanzó los 13.203 en los servicios, con un aumento del 4,1% en relación a 2017; mientras que se situó en 7.541 en la industria, que representan un crecimiento del ocho por ciento. Asimismo, en la construcción se produjeron 2.924 siniestros, un 6,6 por ciento más que en el año precedente; y en el agrario se contabilizaron 1.881, con un avance del 4,4%.

Los accidentes in itinere alcanzaron los 2.777, con una subida del 14,4 por ciento. Los graves en trayecto ascendieron a 28, un 12,5 por ciento menos que el año anterior; mientras que los leves, crecieron un 14,6 por ciento, hasta los 2.733.

Por lo que se refiere a las enfermedades profesionales, se reconocieron 493 casos en la Comunidad el año pasado, 32 más que en 2017, con un avance porcentual del 6,9 por ciento. La mayor parte, 245, se declararon en los servicios, seguido por la industria, 191; la construcción, 44, y la agricultura, 13.

Medidas

La secretaria de de Salud Laboral y Política Social, Azucena Pérez, denunció que 2018 volvió a ser «un mal año en lo que a siniestralidad laboral se refiere» y defendió que los datos «ponen de manifiesto la necesidad de impulsar medidas urgentes que consigan revertir la situación, y recuperar la senda descendente iniciada en el año 2008».

La secretaria de Salud Laboral y Juventud de CCOO en la Comunidad, Sehila Mateos, criticó que «no existe una cultura empresarial» de la prevención de riesgos y apeló a la responsabilidad de todos para que el año que comienza se logren rebajar de una vez por todas los malos datos que se arrastran los últimos ejercicios.

Azucena Pérez planteó recuperar las inversiones en prevención de riesgos laborales y exigió una mayor dotación de recursos (tanto humanos como materiales) para una Inspección de Trabajo para el control del cumplimento de las normas, así como para las Unidades de Seguridad y Salud, «fundamentales» para el desarrollo de campañas de control y asistencia técnica.

La dirigente sindical reclamó además un mayor control de la Administración para que aquellas empresas que han sido sancionadas Además, consideró «imprescindible» contar con el delegado territorial en Castilla y León, que cubra el vacío de representación específica que en estos momentos hay en el 95 por ciento de las empresas de la Comunidad.

Pérez consideró esencial derogar la reforma laboral de 2012, para frenar la precariedad laboral y acabar con la temporalidad en la contratación. Asimismo, propuso acabar con el sistema Bonus, que sólo sirve para «vaciar la caja de la seguridad Social sin la menor contraprestación en términos de mejora preventiva».

Mateos expuso que hay que incidir en todos los aspectos, desde la jornada, a la maquinaria, pasando por la protección individual, y también los trayectos in itinere, potenciando los trasportes colectivos; y los siniestros de tráfico, en las empresas de trasporte que han crecido exponencialmente.

Sehila Mateos recalcó que este año se impulsará la Cátedra de Prevención en la Universidad de Salamanca, y sostuvo que la prevención debe ser una asignatura obligatoria, lo que reducirá mucho los accidentes cuando los más jóvenes se incorporen al mundo laboral.