Reabre el 'parking' de caravanas de Castronuño tras dos meses cerrado

Área de estacionamiento de autocaravanas en Castronuño. /Ayuntamiento de Castronuño
Área de estacionamiento de autocaravanas en Castronuño. / Ayuntamiento de Castronuño

El Ayuntamiento gana el juicio contra dos vecinos que alegaron que la instalación ejecutada cumplía una serie de «ilegalidades»

Eva Esteban
EVA ESTEBANValladolid

Cuando el Ayuntamiento de Castronuño, hace ahora un año, en junio de 2018, decidió habilitar un área de estacionamiento de autocaravanas, lo que «no llegamos a imaginar», dice el alcalde, Enrique Seoane (IU-Toma la Palabra), es que habría vecinos que se opondrían o, al menos, a los que «no les gustaría». «Precisamente» serían los propios castronuñeros los «grandes beneficiados» de este nuevo servicio. «Teníamos un terreno de propiedad municipal y pensamos que sería buena idea cubrir esa demanda. Nosotros no ganamos nada más allá de lo que cobremos por la luz –cinco euros por vehículo y día–. Los beneficios económicos vienen del gasto que puedan hacer en el pueblo, en restaurantes, tiendas, bares... ahí es donde está realmente esa ganancia», apunta Seoane.

Valoraron que la necesidad –«nos dimos cuenta de que la gente venía a pasar el fin de semana en caravana y aparcaba donde podían, a veces hasta en sitios inapropiados», dice el alcalde– estaba por encima de cualquier perjuicio que pudieran ocasionar. Además, el solar que escogieron, de 2.700 metros cuadrados, «está a las afueras del pueblo», cerca del albergue de peregrinos y la piscina municipal.

El coste de las obras para cumplir con la sentencia rondó los 2.000 euros

Aparentemente, nada podría ir mal, pero en febrero de este año saltó la «sorpresa». Dos vecinos, J.M.R. y R.H.G., cuyas viviendas «están un pelín apartadas del pueblo», próximas al estacionamiento, interpusieron una demanda al Consistorio alegando que la instalación ejecutada cumplía una serie de «ilegalidades», concretamente cuatro, según queda recogido en el auto de los hechos: en la ejecución de una fosa séptica en el suelo urbano consolidado; al incumplir las normas de alineaciones y retranqueos; al no poder tener la consideración de solar el inmueble sobre el que se ejecutó la obra; y la imposibilidad de que la parcela fuera compatible con un uso urbanístico ya que su fin era para uso residencial.

En consecuencia, «justo antes de Semana Santa», sostiene Seoane, se vieron obligados a «cerrar» el aparcamiento para cumplir con la sentencia. «Alegaron que si no cumplía las condiciones de solar, si no se entraba por un camino asfaltado al mismo... La realidad es que el único fleco que no cumplíamos era que el desagüe iba a una fosa séptica que no estaba conectada a una red de saneamiento», indica.

Un «goteo» de vehículos

Así, mientras «estábamos haciendo la obra en cumplimiento con la sentencia», cuyo coste rondó los 2.000 euros, estos mismos vecinos «nos pusieron otra denuncia». «No nos lo podíamos creer, pero bueno, al final, con esta última denuncia –resuelta el pasado 23 de mayo– nos han dado la razón: el Ayuntamiento ha hecho todo como tenía que hacerlo», apostilla el alcalde.

Ahora ya está todo «solventado y solucionado». Un año después de su inauguración, y después de dos meses cerrado –hasta el viernes 24–, el Consistorio ha abierto de manera «definitiva», «con todas las de la ley», el área. «Nos ha fastidiado bastante tenerlo cerrado este tiempo, especialmente en Semana Santa porque eran días de mucha afluencia y tuvimos que decir a todos los que venían que no podían quedarse», lamenta.

El 'parking' ha supuesto un revulsivo turístico para Castronuño. De hecho, «a ojo, ya que no podemos registrar todas las que pasan, solo estamos cobrando a las que piden luz; las que no aparcan y ya está», incide Seoane, entre junio y febrero, «entre unas y otras», unos 150 vehículos han estacionado en la zona. «Ha habido un goteo; unos días uno, dos, otros días cuatro... (tiene capacidad de hasta seis)».

«Es muy interesante este tipo de turismo, que cada vez crece más», sostiene el regidor. «Ahora, solo nos queda esperar y que la gente, en autocaravana o no, se anime a visitarnos», continúa.