El Medievo revive en el río Riaza

Ábside de la iglesia de San Miguel, con la puerta de la villa al fondo./M. A. L.
Ábside de la iglesia de San Miguel, con la puerta de la villa al fondo. / M. A. L.

La villa, declarada bien de interés cultural en 1993, conserva su traza medieval al lado de la cola del embalse de Linares del Arroyo

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ

Está a medio camino de todo, cerca y lejos a un tiempo de la historia de Castilla. El cielo lo pueblan buitres con las alas extendidas que suben y suben en los caminos espirales y ascendentes. Han llegado desde las cercanas Hoces del Río Riaza, parque natural descubierto por Félix Rodríguez de la Fuente años antes que las administraciones, y desde lo alto tienen una panorámica privilegiada de Maderuelo, uno de los pueblos más bonitos de España (puede presumir de este título, y no solo porque lo destaquen los carteles), historia viva de esta tierra con nombres ilustres en el Medievo. Maderuelo fue fundado en el siglo X por el conde de Castilla, Fernán González, pero ya estuvo poblado antes, aunque no consten referencias.

La villa, declarada bien de interés cultural en 1993, tuvo su importancia durante la Reconquista, y por eso fue dotada con unas murallas de las que aún conserva gran parte, para que fuera baluarte mientras fue tierra fronteriza de la Extremadura castellana. Cuando dejó de serlo, en el siglo XIV, comenzó su declive y sus gentes marcharon a poblar el sur de la península, recuperado a los musulmanes.

El término de Maderuelo es un enclave cercano a los límites de las provincias de Soria y Burgos, a pocos kilómetros de Aranda de Duero, del parque natural de las Hoces del Riaza, el santuario de Nuestra Señora de Hornuez y de los pueblos rojos y negros de la sierra de Ayllón. Para llegar al pueblo, hay que cruzar el puente sobre el río Riaza, de traza típica de mediados del siglo XX, cuando se construyó el embalse de Linares del Arroyo (nombre que queda del pueblo que anegó bajo las aguas, cuyos vecinos fueron trasladados a La Vid, en Burgos). Pero antes de cruzarlo hay una visita obligada en la orilla sur del río, la ermita de la Vera Cruz, donde se conserva el trampantojo de las valiosas pinturas románicas cuyos originales pueden admirarse desde 1947 en el Museo del Prado. Hay que esperar a octubre, cuando desciende el nivel del agua, para ver el precioso puente románico, bien conservado al estar sumergido.

De interés

Cómo llegar.
Desde Valladolid, por la carretera N-122 hasta Castrillo de la Vega; después, tomar la A-11 hasta el cruce con la N-1 en Fuentespina y continuar por la BU-945 a Fuentelcesped y la SG-945. Desde Segovia, por la carretera N-110 hasta Santo Tomé del Puerto; seguir por la A-1-E-5 hasta la salida 116 en Boceguillas y continuar hacia Bercimuel y Campo de San Pedro por la SG-V-9113.
Para ver y comer.
Ermita de la Vera Cruz, puerta de la villa, iglesias de San Miguel y Santa María y restaurante Posada del Medievo y Mirador de los Templarios.

Tiene Maderuelo dos iglesias, las dos de estilo románico en origen, la de San Miguel y la de Santa María del Castillo, y en esta se conserva una momia encontrada en unas obras de una jovencita (dicen que de unos diecisiete años), probablemente hija de una familia adinerada del pueblo, como atestiguan sus ropajes, pero al lado hay un cartel que explica poco más, pues esta es la última noticia que se tenía de ella en 1861.

Las calles de la villa se encuentran en general bien empedradas. La de Arriba (allí está la Oficina de Turismo) y la de Abajo conducen a la plaza de San Miguel desde la entrada principal, el arco románico en el que aún están las gruesas puertas de madera originales revestidas de hierro. Nada más entrar, se topa con uno de los siete establecimientos donde puede alojarse el visitante, y donde disfrutar de los espléndidos asados de la zona, además de otros platos para descubrir.

El último fin de semana de agosto, Maderuelo vuelve al Medievo. La fiesta con visos de recreación histórica pone a funcionar el trabuquete que todo el año está quieto junto a la iglesia.