Lucía Núñez: «Cuanto más investigo más creo en Dios»

Lucía Núñez, en el laboratorio del Instituto de Biología y Genética Molecular de la Universidad de Valladolid y del Centro Superior de Investigaciones Científicas. /Antonio Mingueza
Lucía Núñez, en el laboratorio del Instituto de Biología y Genética Molecular de la Universidad de Valladolid y del Centro Superior de Investigaciones Científicas. / Antonio Mingueza

La investigadora del Instituto de Biología y Genética Molecular charla sobre lo que supone su profesión, los políticos y la ciencia, de los recortes y mucho más

J. I. Foces
J. I. FOCES

He aquí una mujer de ciencia, una investigadora vocacional que dedica su tiempo a tratar de resolver, entre otras muchas incógnitas, por qué se deterioran las células y qué acelera el envejecimiento. Lucía Núñez, considerada una referencia internacional en la investigación biomédica. Vallisoletana, casada con un investigador científico vallisoletano, madre de tres hijos. Estuvo tres años y medio en EE UU y decidió regresar a su Valladolid del alma donde ha entregado su vida a la ciencia desde un laboratorio en el que estudia y estudia, investiga e investiga...

–¿Qué lleva a alguien a dedicarse a la investigación biomédica?

–Hago experimentos en el laboratorio con la idea final de que puedan ser aplicados en la clínica. Nosotros proponemos que tal o cual cosa funciona bien en laboratorio; luego, eso hay que pasarlo a la investigación clínica específicamente.

–¿En qué momento de su vida lo decidió?

–Eres muy joven cuando decides eso. A mí, realmente, me llevó a dedicarme a esto el querer saber más, el conocimiento, el poder intentar descubrir algo nuevo. Nosotros lo que publicamos es siempre nuevo, nadie lo ha visto hasta ese momento. Es el ansia humana de descubrir cosas nuevas, cómo funcionan los mecanismos, las cosas... Cómo esto puede conseguir hacer esto otro...

–Pero con lo mal que se asegura que se paga a los investigadores, incluidos los biomédicos...

–Eso no lo piensas cuando empiezas a investigar. Ahora son más prácticos los estudiantes, pero yo nunca lo pensé. Cuando empiezas a hacer la tesis tienes muchísima ilusión. Yo estaba muy muy emocionada cuando empecé; creo que para nada piensas en el futuro.

–¿Y los estudiantes de ahora cree que son más pragmáticos?

–Los estudiantes ahora piensan más en el futuro, en el futuro cercano. Yo ni pensé que sería una forma de ganarme la vida ni nada de eso.

–Lo que no quiere decir que sean más materialistas, ¿no? ¿O sí?

–¡Hace treinta años éramos muy distintos a los de ahora!

–¿Cuánto vale el tiempo de una científica? Lo digo por si me paso de preguntas...

–No, no, no. Pregunte, pregunte.

–En los años de crisis se recortó de todo. El presupuesto para ciencia, también. ¿Cómo lo notaron en su instituto?

–¡Muchísimo! Menos proyectos. Cuando comenzó la crisis todo el mundo tenía proyectos; ahora, la mitad de gente. Se recortó en personal muchísimo. Es durísimo que en España no pueda haber realmente investigación. La gente de 30 años que está en el extranjero puede trabajar en cualquier punto del mundo: ir a Alemania, a Francia, a Inglaterra... Por supuesto a EE UU. Pero no pueden venir a España. Esa es la realidad.

–Viendo el despacho que tiene usted, compartido con otro investigador, en el que casi no puede ponerse con los brazos en cruz de lo estrecho que es...

–No creo que sea tan importante el tamaño del despacho. Es más importante el dinero para investigar. A veces a los políticos les oyes decir que la investigación tiene que ser transnacional, que tiene que estar orientada a las empresas... Para que sea transnacional antes hay que hacer investigación básica.

–¿De aquellos tijeretazos en el dinero público se recuperará algún día la investigación científica, en general, y el IBGM, en particular?

–En España somos muy buenos investigadores. Tenemos gente a la que le gusta hacer mucho su trabajo. Siempre he dicho que aquí está la gente a la que le gusta trabajar, que esto no es por dinero, ni por figurar, ni por nada. De muy poco hay que reconocer que sacamos muchísimo, es impresionante.

–Les gustará mucho trabajar, pero de algo tendrán que comer...

–Cuando entré en la Universidad me impresionó porque tenía dos profesores al lado, uno era mi director de tesis y otro no hacía investigación. Me parecía impresionante que aquellos dos profesores cobrasen el mismo sueldo, o muy parecido, uno trabajando de una manera ejemplar en varios proyectos investigadores y el de al lado, dando sus clases y punto. La diferencia es increíble. Los que investigan en España es porque les gusta mucho. Nada como la satisfacción de hacer realmente lo que te llena.

–Usted y su equipo llevan años estudiando el papel del calcio en el alzheimer. ¿Se llegará algún día a poder prevenir el alzheimer y el cáncer? ¿Se podrán curar? ¿Lo veremos nosotros?

–Si lo veremos, no lo sé. Dijeron que el siglo XXI iba a ser el siglo del cerebro, que lo íbamos a saber todo del cerebro y creo que fueron muy atrevidos los que lo dijeron. Ya vamos por casi 20 años del siglo XXI y hemos avanzado, pero es complicado. Desde luego, avanzamos y vamos a mejor, pero la investigación es muy dura, hace falta mucho dinero y a veces no se ve. A veces cuando uno se gasta el dinero en investigación...

–...Vamos, que los resultados no son inmediatos y algunos tienen más prisa que otros, ¿no?

–Los políticos quieren ver ya todos los resultados, que se cure mañana. Bueno, pues nos acercaremos a mejorar la enfermedad, a conocer los mecanismos, claro que sí. Si dedicamos tiempo y dinero, se tiene que saber, ¡cómo no se va a poder saber! Otra cosa es poner una fecha límite.

–Tantos decenios luchando el ser humano para ganar en esperanza de vida... ¡y resulta que vivir más años tiene un lado oscuro!

–Obviamente, claro. Ojalá tuviéramos una vejez sana, eso sería ideal. Ahora mismo trabajamos en conocer los mecanismos relacionados con el cambio que existe en la señal de calcio, en el calcio cuando envejecen las neuronas. El calcio es una molécula señal. Yo siempre digo que es como la activación de la célula. El ejemplo que les explico a los estudiantes es que la habitación está con la luz apagada, la célula está haciendo su función; de repente, se enciende el interruptor sube el calcio y todo se activa. Es una señal de activación, que es por muchos mecanismos de transporte. Participa toda la célula, se va deteriorando. Entonces, en las neuronas envejecidas está muy deteriorada, está cambiada, se deteriora. Nosotros estamos viendo cuáles son los cambios que hay, estamos describiendo ahora mismo cuáles son los cambios relacionados con la señal de calcio en el envejecimiento y cómo en el alzheimer se potencia.

–Entienden ustedes que en la calle se piense que sí, que mucho avance tecnológico, que mucha inteligencia artificial... ¡pero no sabemos curar el cáncer!

–No me parece mal que se investigue sobre mentes artificiales. Muchas veces yo les digo a los neurocirujanos: 'Ojo, que las máquinas os van a sustituir, van a conseguir hacer cortes muy precisos con una inteligencia artificial'. Toda la investigación es buena, hacia un campo u otro. Todo ese dinero que esté gastado es en el avance en el conocimiento.La Humanidad ha avanzado gracias al avance en el conocimiento.

–Pero la inteligencia artificial nunca podrá sustituir a un investigador, ¿verdad?

–No, a un investigador no, pero podrá sustituir cosas que tiene que hacer un investigador. Por ejemplo, tantos papeles que yo tengo que hacer ahora para presentar proyectos... Obviamente, la espontaneidad, las ideas... Conozco laboratorios en los que muchas cosas que hacían a mano las hace ahora una máquina; por ejemplo, cultivar células. Hay cosas que las puede sustituir una máquina, en efecto. Pero el pensar, nuevas ideas... Eso es imposible. La integración de la mente humana es única.

–También es humano pensar que somos capaces de clonar una oveja y, sin embargo, incapaces de detectar qué provoca el alzheimer.

–El tema de la clonación no es para nada necesario, para nada. Nosotros clonamos bacterias, eso sí, que nos sirven de mucho para la biología molecular, pero, obviamente, la investigación tiene que estar para curar y no veo la clonación humana.

–¿Un científico puede creer en Dios o, al menos, en el más allá?

–Yo sí, yo sí que creo en Dios. Algunos amigos míos que no creen en Dios me lo preguntan y dicen: '¿Cómo es posible que creas en Dios?' Y yo digo, pues mira, cuanto más investigo más creo en Dios, que más me parece imposible que esto funcione. Si tu supieras todo lo que tiene que moverse en nuestro cuerpo para que yo esté en este instante hablando... Hay una mente superior que nos ha diseñado. Nuestro cuerpo es increíble, cuanto más lo estudias, más te alucina y más misterios hay. Siempre tenemos cosas nuevas.

–Hablando de misterios, ¿cómo vence un científico el desánimo?

–Pues como todos. Es duro cuando no te financian algo. Y algunos lo dejan. Ahora mismo, algunos investigadores extranjeros están yendo contra la ciencia española en algunos temas. Pero es que también hay mucha política en la ciencia. En todo lo que mueve dinero, al final hay política. Conozco investigadores que han estado muy dañados por cosas políticas que han pasado. Todo lo que mueve dinero...

–Dinero y poder, ¿no?

–Quien mueve dinero, mueve poder.

–Si usted llegase a ministra de Ciencia y Tecnología o a consejera de Educación de la Junta de Castilla yLeón, ¿qué sería lo primero que decidiría en investigación científica?

–Gastaría más dinero en proyectos de investigación. No sé en lo que se puede quitar de otros gastos... Todos dirán que en la investigación están deseando gastarse más dinero y hay que quitarlo de algún sitio. Ese es el problema de España, que de algún sitio lo tenemos que quitar. Pero sí, en investigación hay que gastarse más dinero.

–¿Científico que se va de Castilla y León, científico que no regresa?

–Es que es muy difícil volver. Hay muy pocas posibilidades y no solo de trabajos estables. Ha salido un proyecto de dos años y tengo una persona que está en Boston, que es buenísima, superinteligente, saca su trabajo adelante... Y me dice que cómo se va a venir para solo dos años, que dentro de dos años qué hace. ¿Se vuelve a Boston? Es que uno que se vuelve de Estados Unidos quiere hacerlo con cierta seguridad, no le puedes ofrecer un trabajo de dos años y después que no tenga nada porque no hay otro contrato previsto. El tema del personal es muy dramático, en Castilla yLeón especialmente. La Junta de Castilla yLeón no tiene ningún centro de investigación en biomedicina, ni se gasta directamente ningún dinero en biomedicina, cosa que otras comunidades sí. Nos dicen que no hay dinero y yo lo entiendo. Pero en Cataluña hay centros de investigación específicos de la Generalitat; en el País Vasco, también tienen los suyos.

–¿Sacan otras regiones muchos cuerpos de ventaja a Castilla yLeón en materia de investigación?

–Nosotros somos muy buenos para lo que tenemos, muy buenos. Pero claro, en Madrid han puesto grandísimos centros de investigación, tienen dinero para traer gente. A nosotros nos gustaría traer un investigador que tenga un proyecto europeo, pero no tenemos dinero. Para lo que tenemos estamos muy bien. La proporción dinero-resultados en enorme. Cuando más nos presionan, respondemos más. La proporción dinero-resultados es buena, pero claro no podemos competir.

–¿Le gustaría que sus hijos siguieran sus pasos?

–No, porque este trabajo es muy duro. La gente joven no tiene trabajo aquí y está en el extranjero sin poder volver a España. La investigación es como una pirámide y, de los que se van, hay como un 5% que tienen unos grandísimos éxitos. Otros tienen una investigación normal, standar. Claro: el que no es super-super-top... Toda esa gente va a tener trabajo en EE UU en investigación, va a tenerlo en muchos países europeos en investigación y, sin embargo, no tiene trabajo en España. Por tanto, algo pasa aquí.

–Para estudiar sobre el envejecimiento estamos en la comunidad autónoma más adecuada...

–Realmente creo que se puede mejorar mucho la vida de la gente si se estudia efectivamente. Podemos ayudar mucho a los mayores.

–¿De no haber sido investigadora, qué habría elegido?

–Nunca se me ha pasado eso por la cabeza. La docencia me gusta mucho, aunque es muy estresante.

–Y de mayor, ¿qué quiere ser usted?

–No pienso en lo que voy a ser de mayor. Quiero seguir trabajando en lo que se pueda.