Comisión de Cajas

Hernández sentencia que la fusión de las cajas fracasó por los «lobbies provinciales» de PP y PSOE

Comparecencia del exsecretario general de CCOO en Castilla y León Ángel Hernández, en la comisión de investigación de las cajas. /Eduardo Margareto
Comparecencia del exsecretario general de CCOO en Castilla y León Ángel Hernández, en la comisión de investigación de las cajas. / Eduardo Margareto

El exsecretario regional de CCOO defiende que «si hubo personas que creyeron en la fusión», como fueron Herrera, Villanueva, López y Muñoz

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El exsecretario general de CCOO en Castilla y León Ángel Hernández denunció este martes que el fracaso en la integración de las cajas de ahorros fue consecuencia de los «provincialismos», de los «lobbies provinciales» de los grandes partidos, PP y PSOE y su «falta de convencimiento en un proyecto de comunidad». «Todo estaba en clave pueblerina, despreciaron el acuerdo y se revelaron contra sus organizaciones autonómicas», sentenció.

Hernández, que compareció ante la Comisión de investigación de las cajas en las Cortes, defendió que «si hubo personas que creyeron en la fusión» de las seis cajas de ahorros de la Comunidad, esos fueron el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y su consejero de Economía, el ya fallecido Tomás Villanueva, junto al exsecretario regional del PSOE Óscar López, y su responsable de Organización, Pedro Muñoz. «Estos políticos estuvieron a la altura, pero en las provincias no», dijo.

El sindicalista trasladó que durante sus 14 años al frente de CCOO en la Comunidad, su «peor experiencia sindical como gran fracaso» de su organización en su «presencia de intentar hacer acuerdos de Comunidad fue el de las cajas». «En aquel momento se demostró el fracaso de la conciencia autonómica de quienes dicen que son castellanos y leoneses. Hay gente que dice que lo lleva pero debe ser de adorno», expuso.

Ángel Hernández insistió en el fracaso del proceso de integración por esos «reinos de taifas» y ese objetivo de «dominio de las cajas en términos de poder localista». Y eso a pesar de que Castilla y León necesitaba de un «instrumento» para «poder dar salida a los ahorros de la Comunidad», pero «todo este penoso proceso terminó en que nos quedarnos sin cajas».

El exdirigente sindical incidió en que en las provincias y sus cajas, los consejos de administración eran del PP y el PSOE, y «aquellas personas no hicieron caso a sus direcciones autonómicas. «En los ámbitos provinciales nadie les hizo caso, porque sino aquello no se hubiera abortado», resumió.

Hernández, quien advirtió a los procuradores de que nunca fue miembro de ningún consejo ni órgano de representación de las cajas, recordó que su sindicato, junto a Cecale, suscribieron un acuerdo con PP y PSOE, en la sede de las Cortes en 2009, al que después se unieron IU y Cesica, para impulsar la fusión, con el reto de lograr «músculo financiero» y participaron «activamente» en el proceso pero «se demostró que nadie quería la fusión menos los que estábamos en esa mesa».

El dirigente sindical, que abandonó el cargo al frente de CCOO en la Comunidad en junio del año pasado, indicó que acometieron un intento «a la desesperada» que fracasó y la Junta acabó yendo al «mal menor», para que las fusiones hicieran el menor daño posible al ámbito de la Comunidad. Eso sí, dejó claro que la Junta «no fue por libre en el proceso de fusiones, siempre fue de la mano del Banco de España».

Todos los huevos en la mismas cesta

Ángel Hernández también recordó que los responsables provinciales justificaron su postura de rechazo a la fusión en que sus cajas «estaban saneadas y daban beneficios, cuando el problema era que habían puesto todos los huevos en la misma cesta, en el sector inmobiliario y la crisis «se les llevó por delante».

El exsecretario de CCOO aseguró que las cajas de ahorros de España «financiaron la burbuja inmobiliaria» a lo que se sumó que la banca tradicional e internacional, «no quería ese modelo». Así, resumió que con la crisis, «la oportunidad la pintaban calva». «En vez de diversificar se fue todo a préstamos hipotecario que les llevó a la ruina a ellos y al país», dijo, para aseverar las comisiones de control de las cajas «no valían para nada».

Dos fases sindicales

Ángel Hernández también explicó que su sindicato pasó por dos fases respecto a las cajas. En este sentido, comentó que en una primera el sindicato tuvo una «cierta ilusión» cuando entró en las asambleas de las cajas para impulsar su fin social y trabajó por la fusión de las entidades de la Comunidad, pero cuando fracasó «abandonaron el barco». «Aburridos nos fuimos, no quisimos hacernos más mala sangre», dijo, para aclarar que a partir de ahí se dedicaron exclusivamente a negociar los protocolos laborales, porque «ya iba todo cocinado». »Cuando se vio que era imposible el proceso de fusión tiramos la toalla y nos dedicamos a otras coas de más futuro», dijo.

Ángel Hernández resumió que «pocas cosas» pudieron hacer desde su representación en las asambleas de las entidades, «por no decir ninguna», porque encontraron «una gran oposición por las personas que en aquel momento estaban al frente de los órganos de las cajas». «Había un gran inmovilismo a nuevos planteamientos se llevasen a cabo», dijo, para reseñar que CCOO apostó por reforzar la representación social de los impositores en las cajas, poner las entidades al servicio de los grandes intereses de la economía de la Comunidad, fortalecer las iniciativas en el sector industrial; o abrir a los jóvenes el acceso a la vivienda.

Sin embargo, incidió en que tuvieron «fuertes enfrentamientos» con ciertas personas y se encontraron «con grandes problemas y dificultades para esas metas». «Se imposibilitaba la participación en la caja pese a su carácter social y representativo», afirmó.

Hernández afirmó que su sindicato siempre mantuvo un criterio y rechazó desde un principio también que empresarios en activo y con intereses en sus empresas «no debían estar al frente de las cajas». Aseguró no obstante, que en los consejos de administración había «buena gente» que, sin «quitar responsabilidades a nadie, de las coas magras no se enteraba».

 

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