El efecto de un gusano en pinos extremeños hipoteca la obra de una residencia salmantina

El alcalde de Navasfrías en la zona de monte público afectada por las restricciones. /S. G.
El alcalde de Navasfrías en la zona de monte público afectada por las restricciones. / S. G.

Las medidas de prevención de la Junta obligan a las empresas a extremar la condiciones de retirada de la madera

S. G. R.

Se llama nematodo de la madera del pino, una especie de gusano que ataca a este tipo de árboles y que por segunda vez ha aparecido en el término municipal de Valverde del Fresno, Cáceres. La normativa comunitaria es muy estricta en este sentido y con el objetivo de evitar su posible expansión, se ha establecido un cordón de seguridad que afecta a 20 kilómetros a la redonda y que supone limitaciones a la hora de poder cortar la madera. El radio diseñado incluye dentro de la zona afectada a la localidad salmantina de Navasfrías. «Nos han demarcado unas 4.800 hectáreas, alrededor de 800 son de particulares y el resto de propiedad municipal», explicaba el alcalde del municipio, Esteban Alfonso González, que recuerda que «esto es lo que da vida al pueblo y llevábamos más de seis años sin poder gestionar la madera. Ahora que podemos nos lo vuelven a quitar; no lo entendemos».

A partir de este momento, y durante un periodo de cuatro años, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente ha demarcado esta superficie en la que se deben adoptar medidas fitosanitarias de emergencia para el control del nematodo. Entre otras medidas, exigen que los restos deben quedar triturados en menos de tres centímetros y la madera que salga, se debe astillar o cubrir. Esas cortas precisan para abandonar el lugar, un visado de Medio Ambiente y se reciben de manera específica en el punto de destino donde se tratan en un horno a altas temperaturas. Es más, si un camión con madera quiere cruzar por la zona afectada, venga de donde venga, también precisa estar cubierto. Por lo tanto, no es que no se pueda cortar la madera pero a efectos prácticos, no es rentable, detalla el edil.

«Así se vacían los pueblos»

«Esto supone unos gastos para los maderistas, y para el Ayuntamiento una pérdida de la madera porque en cuatro años ya sabemos que no la vamos a poder sacar –lamenta– Venderlo más barato es perder, porque pasamos de cobrar a 36 euros la tonelada de madera a 10 u 11 euros. Es como perderlo todo. La riqueza se va por las cloacas», reitera el alcalde.

Este aprovechamiento de la madera supone para este pueblo de Navasfrías entre 300.000 y 400.000 euros al año, de hecho, tenían vendidos cuatro lotes por más de 300.000 euros este año y solo se ha podido sacar uno antes de que llegara la restricción. El alcalde comenta que esos fondos no se iban a tocar, «habíamos hecho una cuenta blindada que se iba a utilizar para una residencia de ancianos, pero ahora no tenemos otros fondos». La cuestión está en que «los maderistas, a la vez que pagaron los lotes han solicitado la devolución del dinero porque han cambiado las circunstancias de la madera» y sin ese dinero, de momento, no habrá residencia dado que no disponen de otras partidas o ayudas.

«Hemos pagado ya el proyecto de 16.000 euros, hemos limpiado el solar donde se va a construir, se ha cambiado un tanatorio que había en medio de un espacio que nos hemos gastado una pasta y ahora salta esto y nos para porque ese dinero, o los 400.000 euros que se podrían sacar todos los años para poder ir haciendo, ahora nada». El edil no oculta su enfado ni el de los particulares. «Para esa gente que tiene tierras pequeñas es como la hucha que guardan de cuando muchos emigraron. Entonces había unas 20.000 cabezas de ganado cabrío y en tiempos de Icona se hicieron las plantaciones de pinos y se perdió todo. Ahora, después de 60 años que podían sacar algo, pasa esto».

La aparición del nematodo restringe los movimientos en un radio de 20 kilómetros

Que este problema lo tenían encima era algo conocido, solo faltaba la publicación de las disposiciones en el Boletín Oficial de Castilla y León el pasado jueves, por lo que habían intentado moverse previamente primero con el delegado de la Junta en Salamanca, Bienvenido Mena, y en una segunda reunión con el director general del Medio Natural, José Ángel Arranz. «Les hemos pedido a todos que vengan, que estamos pagando una cosa que no es nuestra y así es como se vacían los pueblos». Justifica esa argumento en el hecho de que en la residencia se iban a contratar a doce mujeres para trabajar y «eso es gente que ahora no va a tener ese medio».

Por último, insiste en que el nematodo «no es una plaga, es uno que ha aparecido en Extremadura y entre esa zona y esta hay un cordón por donde no puede venir. Va por la parte de Cáceres pero ellos se sientan, cogen un compás y cierran 20 kilómetros a la redonda, caiga quien caiga, sin tener en cuenta las barreras naturales por donde no puede pasar». El Ayuntamiento de Navasfrías y sus vecinos no son los únicos perjudicados, también está afectada la localidad de El Payo (100,65 hectáreas) aunque en mucha menor medida, y los maderistas y serrerías de la zona.

Sensación de «impotencia»

César Santos es el propietario de Maderas Santos Santos, una empresa de la zona que también cuenta con aserradero. «La sensación que tengo es de impotencia, de decir: otra vez esto», lamentaba nada más conocer la medida de precaución. Según sus cálculos, «alrededor del 50% de la gente de esta zona vive del monte, no exagero» y es que este mundo de la madera es toda una cadena que va desde el propietario hasta el que la compra, pasando por el que la saca o el que la mueve con una máquina. «Tiene que existir otro mecanismo porque esto es una ruina», insiste desde Villasrubias, «y lo peor de todo es que la gente está cansada y se va a quedar el monte con escobas y sin repoblar, y después llegarán los incendios. Esto es más serio de lo que pensamos».

Navasfrías iba a destinar los 300.000 euros por la venta de madera a construir el centro residencial

Asegura que construir un horno específico para el tratamiento «no es rentable porque o compro la madera barata o ya no soy competitivo». Cuenta el caso de gente que ha comprado máquinas para trabajar en la madera, «¿ahora dónde va?» y apela como todos en la zona a la despoblación: «Le importa un pimiento a nadie que esto quede vacío».