El cultivo del campo genera el 37% de gases de efecto invernadero, según la ONU

Tierra de cultivo de Castilla y León /G. Villamil -El Norte de Castilla
Tierra de cultivo de Castilla y León / G. Villamil -El Norte de Castilla

La organización demanda cambios en la producción y consumo de alimentos para revertir el calentamiento global

ALFREDO SÁNCHEZValladolid

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) –que ya había alertado en ediciones anteriores sobre la gravedad de la situación medioambiental y que ponía de plazo hasta el año 2030 para reducir drasticamente los niveles de calentamiento global– ha advertido en esta ocasión de que «los seres humanos somos responsables del deterioro de hasta un 70% de la superficie libre de hielo de la Tierra». Además, avisaron de que «el futuro de la humanidad depende, en gran medida, de que se tomen las medidas oportunas» para revertir la catastrófica situación de nuestro planeta.

El documento elaborado por la organización dependiente de la ONU, refleja, entre otras cosas, que «en los últimos años se ha producido un aumento sin precedentes en la explotación de recursos» que hace necesario poner el foco de atención en nuevos sectores y no solo en el energético o el de los transportes, que producirían en torno al 35% y el 14% de la emisión de gases de efecto invernadero, respectivamente. Sino que, además, hoy por hoy, «la agricultura, silvicultura y otras actividades de uso del suelo (AFOLU) son responsables, según los expertos, de un 23% de la producción de gases de efecto invernadero», un porcentaje que «podría alcanzar el 37% si se añaden las emisiones provocadas por los procesos de pre-producción y post-producción».

«Es necesario cambiar el modelo de producción de alimentos por uno sostenible» Celsa pEITEADO (WWF)

Patrones de consumo

Por ello, la organización hace hincapié en la «necesidad de ejecutar transformaciones profundas en otros sectores» como el de la producción de alimentos, la gestión del suelo y los recursos, e incluso en las dietas. «Desde 1961 se ha incrementado la producción de alimentos en un 240% y el de fibras y telas un 160%», han subrayado los expertos en cambio climático, que se decidieron por abordar el reto que supone alimentar a una población creciente con los recursos del planeta que «son limitados» y ante los cambios en los patrones de consumo que, en la actualidad, han provocado que hasta un tercio de la producción de alimentos sea desperdiciada, provocando entre el 8 y el 10% de la producción de gases de efecto invernadero. Unos cambios en los patrones de alimentación que, además, han provocado que más de 2.000 millones de personas en la actualidad padezcan sobrepeso y obesidad.

El informe ha sido por tanto aplaudido por organizaciones como WWF España, que lo considera «muy acertado», según la directora de agricultura y alimentación, Celsa Peiteado, que entiende que «es necesario revertir la grave situación de deterioro del planeta». En este sentido, desde la asociacion de industrias agroalimentarias de Castilla y León, Vitartis, su presidenta, Beatriz Escudero, defiende que «la industria alimentaria está socialmente comprometida» y que «lleva años trabajando e invirtiendo para ralentizar el calentamiento global en la medida de lo posible». Prueba de ello son las medidas que han acometido «para frenar la deforestación, la desertización y el derroche, como la innovación en envases más respetuosos» o la creación de un grupo operativo llamado 'Go Save Food', que pretende «reducir los desperdicios alimentarios que genera la industria». A su juicio, «este es un problema social y global, no solo de un sector».

«La industria alimentaria es una industria socialmente comprometida» Beatriz Escudero (Vitartis)

Desertificación

En consecuencia, el informe recomienda algunas medidas para la adaptación al cambio climático, que «también servirían para combatir la desertificación y mejorar la seguridad alimentaria». Estas medidas se centran, sobre todo, en la eficiencia de la agricultura, la ganadería, la silvicultura y otros usos del suelo; así, los expertos proponen, «reducir la erosión del suelo por medio de cambios en la industria ganadera, que podría ofrecer resultados inmediatos y duraderos en el tiempo», o «solucionar el problema de la eficiencia de las tierras destinadas a la agricultura por medio de una gestión correcta» -por ejemplo, buscar cultivos que sean capaces de adaptarse a las condiciones del terreno para evitar la deforestación, tal y como recoge el estudio. Hay medidas que tienen impactos «muy positivos e inmediatos» como la conservación de manglares, humedales, praderas y bosques, que absorven los gases de efecto invernadero. Otro medida que podría tener un impacto positivo, por ejemplo, y que se menciona en el texto es la que dice que «hay que mantener los bosques productivos, ya que su uso sostenible puede prevenir la desertificación y, en ocasiones, revertir el cambio climático».

Aunque algunos especialistas entienden que «el problema aquí sería convencer a los productores de que escojan una alternativa diferente (sostenible) y no solo basada en la obtención de beneficios a corto plazo». Sin embargo, sobre el terreno, los representantes de los agricultores aseguran que «los informes mundiales han de ser respetados pero, en ocasiones, no se ajustan del todo a la realidad de un territorio en concreto», según el presidente de Asaja, Donaciano Dujo. «En el caso de la Comunidad de Castilla y León, la agricultura no contamina demasiado, más bien todo lo contrario», añadió, «somos líderes en este sentido». En consecuencia, los ganaderos de la comunidad exigen que se implanten «las mismas medidas en el resto del mundo», ya que, suponen un «handicap en los costes de producción» para la industria alimentaria de la comunidad.

«La actividad agraria no solo genera recursos sino que mantiene el medio ambiente» Donaciano Dujo ( Asaja)

Más eficiente

Lo mismo piensa Agustín de Prada, director de Asoprovac, Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne, quien afirmó que «la producción ganadera es cada día más eficiente y está concienciada con el medio ambiente». Además, la asociación transmitió que se encuentra trabajando en un proyecto con el que se pretende reducir al máximo las emisiones de gases de efecto invernadero y recuerda que «la normativa europea del sector es una de las más estrictas del mundo» y que por tanto, «se cumplen todas las garantías de calidad para conservar el medioambiente», además de «fijar población y dar trabajo a una gran parte de la población en Castilla y León».

Pero el documento elaborado por los expertos de la ONU, no solo se refería a la producción de alimentos, sino que también hacía alusión al consumo, más concretamente a los hábitos de los consumidores. Por ello, demandan a los gobiernos que «favorezcan políticas orientadas a los consumidores», ya que «la reducción del consumo y desperdicio de alimentos puede contribuir a mitigar el cambio climático». Por ello han recomendado «la diversificación de los alimentos de consumo» y la transición hacia una dieta «basada en alimentos de origen vegetal como frutas, legumbres, verduras, frutos secos y semillas; y en menor medida, carnes de producción ecológica». Según apunta un famoso estudio de la revista 'Science', adoptar una dieta como la mencionada, basada en productos de origen vegetal podría reducir un 76% la superficie deteriorada del planeta empleada para la ganadería.

Sobre ello, Celsa Peiteado cree que «es cuestión de todos combatir este problema» y también que «es muy triste que en nuestro planeta 821 millones de personas pasen hambre mientras que un tercio de los alimentos que se producen sean desperdiciados». Por ello, apostó por una dieta basada en frutas, legumbres y verduras «siempre de la zona y de temporada» y que «se opte por los sellos MSC y de certificación ecológica» para la inclusión de alimentos de origen animal.

Al respecto, Agustín de Prada explicó que «aunque no estamos en contra de los sellos ecológicos e incluso trabajamos con algunos de ellos, creemos que la solución es ser eficientes». Además añadió que «los expertos recomiendan el consumo razonable de todo tipo de productos, igual que lo hacemos nosotros». Por su parte, Donaciano Dujo de Asaja y Beatriz Escudero de Vitartis, resaltaron que la dieta castellana y leonesa es «una dieta muy diversificada» debido a la producción de «alimentos de alta calidad en nuestra comunidad». Una dieta «muy saludable».

«La solución a la contaminación de la industria agraria es ser más eficientes» Agustín de Prada (Asoprovac)

Finalmente, el informe ofrece una serie de estrategias de valor para el uso de los recursos limitados de la tierra y la reducción -por debajo de los 1,5-2°C- del calentamiento climático, que según han informado en otras ocasiones los expertos, tendría «consecuencias irreversibles» para nuestro planeta, como el aumento del nivel del mar por la fusión del hielo de los polos, el aumento de personas en riesgo de sufrir eventos climáticos extremos o pobreza y la extinción de un gran número de especies animales. Sin embargo, según han valorado otros medios, la situación real podría ser mucho peor ya que en el informe no se tienen en cuenta los costes de oportunidad de la huella de carbono y fallaría por ello, al representar los resultados científicos. La situación es realmente grave, en todo caso, por lo que demanda el esfuerzo de todos para salvar la Tierra, sentencia el informe.