La Cofradía del Nazareno pide 6.000 euros al Ayuntamiento de Valladolid por el corte de la calle Jesús

Un negocio de calzados, un bar de tapas y la Iglesia Penitencial de Jesús, los afectados por las obras de la calle Jesús. / Rodrigo Jiménez

La hermandad considera que el culto diario se «ha resentido» con las obras de la Plaza Mayor

Eva Esteban
EVA ESTEBANValladolid

Han regresado a la «normalidad» y consideran que el trazado de la calle Jesús está «perfecto», pero las heridas aún permanecen abiertas en el seno de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Los cerca de 900 cofrades que conforman la hermandad, fundada en el siglo XVI, creen que las obras de los nuevos accesos al aparcamiento subterráneo de la Plaza Mayor, que obligaron a cortar durante seis meses la citada vía, donde se encuentra su sede, la Iglesia Penitencial de Jesús, «ha afectado al culto diario». Por ello, reclaman al Ayuntamiento de la capital una indemnización de 6.000 euros. Así lo confirma el alcalde-presidente de la congregación, Ramón Cabezudo, quien defiende que, aunque no es un «negocio ni una empresa con la que nos lucremos», los daños y perjuicios «han existido». «El culto diario se ha resentido y, por tanto los ingresos son inferiores», asevera. «No son pérdidas, que no somos una empresa, pero en una cofradía como la nuestra eso se nota», continúa.

«Que el culto se resienta», reitera el alcalde-presidente, tiene consecuencias «directas» sobre la Cofradía del Nazareno, pues una parte «muy importante» de su financiación, «en torno al 50%», procede de los donativos, estipendios y colectas, entre otros. «También se nutre de las aportaciones que hacemos los cofrades», añade.

Durante seis «largos» meses, la estampa habitual en el interior de la parroquia era siempre la misma: filas de bancos prácticamente vacías porque, según dice Cabezudo, «mucha gente, al estar la puerta principal cerrada, no lo veía y ya no entraba». El goteo de fieles disminuyó «en gran medida» hasta la apertura «definitiva» de la calle Jesús, que se produjo «después» de Semana Santa. «Cuando abrieron la calle de forma definitiva, en abril, ya recuperamos la normalidad y la gente viene como antes. Supongo que es algo que a todos los de la zona nos ha afectado de forma parecida», indica.

El propietario de La Sepia anticipa que ya ha pedido una reunión para valorar los daños

De hecho, quienes quisieran acudir a alguna de las dos misas diarias programadas debían entrar por la sacristía. En cuestión de segundos irrumpían en la parte izquierda del Altar, pero para ello debían pasar por un pequeño peldaño y dos escalones, una práctica «imposible» para las personas en silla de ruedas. «Las pérdidas económicas han sido muy grandes. Las misas nunca se han cancelado, se seguían celebrando, pero por ejemplo la gente en silla de ruedas no podía entrar», sostiene la empleada de la oficina, que ha preferido no revelar su identidad.

Tan solo el «simple hecho de abrir la puerta» de la parroquia supone un «coste diario» para la hermandad. «Tenemos a una persona en sacristía que cobra su nómina todos los meses», subraya.

Hasta la fecha, la Cofradía del Nazareno ha sido la única entidad que ha solicitado formalmente al Ayuntamiento una compensación económica por las acometidas, pero no será la única porque, tal y como asegura el concejal de Planeamiento Urbanístico y Vivienda, Manuel Saravia, «tienen derecho a ello». «Es algo con lo que contamos, pues se hace habitualmente en otras obras y en otros casos», insiste. No obstante, el proceso de reclamación de indemnizaciones no se abrirá hasta los próximos días, cuando concluyan las obras. «Ellos han pedido esa cifra, luego tendremos que ver si procede o no», apostilla el edil. En total, según confirma Saravia, además de la empresa concesionaria y la hermandad, dos negocios de la zona pueden solicitarlo. «Y podría haber alguno más. No lo descartamos, hasta que no terminen los trabajos podremos saberlo», señala.

«Por fin terminaron»

«Por fin terminaron las obras. Os esperamos con la nueva colección otoño-privamera 2019». Así reza uno de los carteles que el propietario de Calzados Azar, Raúl Domínguez, ha fijado en el escaparate de su negocio. En su caso, está previsto que el Consistorio le indemnice, aunque el comerciante desconoce el baremo que se aplicará: «Hay muchas maneras de medirlo, pero los últimos años no han sido nada buenos», afirmó en septiembre del año pasado, antes de echar el cerrojo.

Por el momento, el gerente ha aprovechado el cierre temporal de su negocio para hacer un lavado de imagen al local. Ayer mismo, los pintores terminaron de rematar los marcos de las puertas y ventanas, si bien la apertura no se producirá hasta después del verano.

El bar de tapas La Sepia es otro de los establecimientos perjudicados por las obras en la calle Jesús. Su propietario, Servando Martínez, anticipa que ya ha pedido una reunión con representantes municipales para ponderar y valorar los daños causados. «No hemos hecho una valoración exacta; tenemos que negociar con ellos –en referencia al Ayuntamiento–», sentencia.

Pasar junto a la pared

«En ningún momento» se planteó cerrar «completamente», fundamentalmente por los empleados, pero reconoce que «lo hemos notado mucho en la caja». «Hemos estado seis meses cerrados, y luego otros tres meses en los que ha habido mucha obra. Eso te limita mucho», lamenta. Martínez recuerda un acto que hubo en la Plaza Mayor. Cree que fue «por Semana Santa», pero no está «del todo seguro». «Tengo la imagen de clientes pasando pegados a las paredes. La calle estaba prácticamente cerrada y nosotros, más de lo mismo». «Había armatostes, obras por las tuberías... Lo hemos notado mucho. Tenemos que mirar todo, estamos a la espera de que nos digan algo», concluye.

Traslado obligado del Nazareno a la iglesia de Santiago

Fue un traslado obligado e inédito. Las obras de la Plaza Mayor y, por ende, de la calle Jesús, obligaron a que, por primera vez, el pregón Nazareno y el Besapié se celebraran en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol.

Así, el pasado 23 de febrero, sábado, la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno trasladó la imagen titular a hombros de los comisarios y acompañada por los hermanos cofrades, en un recorrido que partió de la calle Peso y recorrió Correos, Reina, Pasión, Plaza Mayor, Santiago y Atrio de Santiago.