El Camino de Segovia, un gran desconocido

Marca de señalización del Camino de Santiago. /El Norte
Marca de señalización del Camino de Santiago. / El Norte

Los peregrinos quieren incorporar la Vía Verde del Eresma al itinerario para fomentar el recorrido en bicicleta

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Mucho ánimo, no llevar prisa, poco peso y un calzado cómodo son los indispensables a la hora de realizar cualquiera de las rutas del Camino de Santiago, también la de Madrid, de la que cuatro de sus etapas transcurren por la provincia de Segovia. Es un camino que ha logrado consolidarse y que cada vez atrae a más peregrinos, está perfectamente señalizado y cuenta con los servicios necesarios para atender las necesidades de los caminantes. Además, entre los principales atractivos de un recorrido que atrae a más de cuatrocientos peregrinos al año el presidente de la Asociación del Amigos del Camino de Santiago de Segovia, Antonio Fraile Gómez, destaca la belleza de los paisajes, el patrimonio arquitectónico y el encanto de los pueblos que atraviesa, también se trata de una ruta menos masificada que las más tradicionales. La época ideal para transitarlo es la primavera por la belleza de sus campos de trigo, centeno o cebada durante la floración, no obstante, todos los municipios esconden tesoros durante todo el año como el Claustro de Santa María la Real de Nieva, el castillo de Coca, los tradicionales garbanzos de Valseca o la riqueza geológica de la zona.

El objetivo de esta asociación, que este año celebra su vigésimo aniversario, es cuidar y promocionar la ruta, pero también proporcionar información, credenciales, organizar diferentes actividades y fomentar el peregrinaje por la provincia. Para ello, siempre buscan nuevos atractivos, ahora se plantean como uno de los principales retos incorporar la Vía Verde del Eresma al Camino de Santiago. Tal y como explica Fraile, cada vez hay más peregrinos que deciden hacer este recorrido en bicicleta y, a su juicio, esta vía verde es una opción muy interesante. Por el momento, es solo un proyecto que están comenzado a madurar con la colaboración de otras asociaciones de la zona. No obstante, es una alternativa que tal y como relata podría suponer un importante atractivo para los peregrinos y un impulso para los 17 municipios que atraviesa el antiguo recorrido del ferrocarril.

También destaca la seguridad, las buenas condiciones del camino, habilitado a principios de año, y la llanura de la zona que hace muy accesible el recorrido. Esta vía también contribuiría a que las personas que requieren el uso de silla de ruedas para desplazarse tengan más facilidades y seguridad, afirma. Eso sí, recalca que, aunque se incluya este desvío el camino oficial siempre estará presente y señalizado como tal.

Las cerca de cuatro etapas que pasan por la provincia de Segovia comprenden unos 75 kilómetros. La primera va desde Cercedilla (Madrid) hasta Segovia pasando por el puerto de la Fuenfría, consta de 31 kilómetros, de ellos, 23,3 están en la provincia y, según Fraile, es la etapa más dura porque es necesario superar un importante desnivel, para después iniciar un fuerte descenso que concluye en la ciudad de Segovia. La segunda entre la capital y Santa María la Real de Nieva tiene 32 kilómetros y atraviesa los municipios de Valseca, Los Huertos, Añe y Pinilla Ambroz. La tercera llega hasta Coca, 22 kilómetros que también pasan por Nieva y Nava de la Asunción. De la cuarta, tan solo transcurren por la provincia los 7,2 primeros kilómetros que separan a Nava de la Asunción de Villeguillo, no obstante, la etapa concluye en Alcazarén (Valladolid).

Mejoras

La señalización en toda esta zona es muy buena, según Fraile, quien destaca el esfuerzo que ha realizado Prodestur, organismo dependiente de la Diputación, para dejar correctamente señalizado todo el recorrido, en especial, los cruces y cambios de dirección. Además, han instalado nuevos hitos que marcan los lugares de interés o los kilómetros que quedan hasta Santiago de Compostela, con el fin de facilitar la orientación de los peregrinos.

La situación es completamente diferente en Segovia capital donde hay tramos en los que es difícil intuir por dónde pasa el Camino. Por eso, desde la asociación reclaman que se identifique el trayecto que llega a Segovia por la rotonda del pastor y baja por José Zorrilla hasta la plaza del Azoguejo. Después, sube por la calle Real hasta la Catedral y tras recorrer varias calles del casco histórico, entre ellas, la que alberga la Casa-Museo de Antonio Machado, llega hasta el barrio de Zamarramala.

Si bien es cierto de que en toda esta zona hay 36 conchas y alguna que otra señal no es posible pintar las tradicionales flechas amarillas que caracterizan los diferentes caminos de Santiago. Fraile aclara que esta limitación se debe a que Segovia es una ciudad Patrimonio de la Humanidad en la que no están permitidas estas pintadas, algo que entiende. No obstante, pide al Ayuntamiento que busque una solución para marcar de forma visible este trayecto porque para los para los peregrinos «es muy duro llegar exhaustos a Segovia tener que subir hasta el albergue de Zamarramala y no encontrar a penas indicaciones».

Otro de los pocos aspectos que señala como mejorable es el escaso desarrollo de la cultura peregrina de Segovia capital. Los establecimientos hosteleros no tienen menús para peregrinos y no hay un espíritu de acogida y atención a estos transeúntes como sí que existe en otros puntos de la geografía española, incluso en pueblecitos de la provincia de Segovia.

La mitad de los caminantes tienen entre 50 y 70 años

Más de cuatrocientas personas realizan cada año este tramo que discurre por la provincia de Segovia, la mayoría andado, aunque cada vez más se animan a hacerlo en bici. Hay quien prefiere recorrerlo montado a caballo, en burro y hasta con un triciclo gigante ha aparecido algún aventurero. Los atuendos también son de lo más variopintos y abarcan desde la ropa deportiva más normal hasta la vestimenta del tradicional peregrino del siglo XIX con la túnica y el sombrero decorado con la concha.

Esto demuestra que todo tipo de personas hacen el Camino de Santiago, por lo que sus motivaciones también son muy diferentes desde el que va por un peregrinaje religioso o el que busca un espacio de reflexión y de contacto con la naturaleza hasta el que pretender disfrutar de las pequeñas y grandes obras del patrimonio que se esconden en las ciudades y municipios. Por eso, el presidente de la Asociación de Amigos del Camino, Antonio Fraile, recalca que lo importante no es tratar de preservar al peregrino de toda la vida, sino difundir los valores de la cultura jacobea y sus tradiciones, pero evolucionando con el paso del tiempo y acogiendo a todos aquellos que se sientan atraídos por esta experiencia.

Cada año se repite el mismo patrón y los meses de mayor afluencia son los de verano, aunque a partir de Semana Santa suele multiplicarse el número de personas que se echan la mochila a la espalda y comienzan a caminar. Gran parte son madrileños, aunque este Camino cobra cada vez más auge y atrae a peregrinos de procedencias más lejanas, no solo del país si no también de otros puntos de Europa y del mundo.

La edad tampoco es un problema desde niños que acompañan a sus padres hasta personas de más de 80 años se suman a la caminata. No obstante, más del 50% de los peregrinos que pasan por Segovia tienen entre 50 y 70 años, además, Fraile subraya que también hay un importante número de jóvenes de entre 20 y 30 años. En definitiva, cualquier edad es buena para ejercitar cuerpo y mente caminando a la vez que se descubren un sinfín de lugares mágicos.

En este sentido, advierte del enorme potencial que puede tener impulsar esta ruta desde Madrid y el revulsivo que puede suponer la implicación con esta tradición tan arraigada. El trato cálido y el hecho de encontrar lugares en los que hay servicios con precios económicos y en los que se implican, informan y miman a estos especiales turistas puede hacer crecer el prestigio y el interés por esta ruta, asevera. En su opinión, en Segovia todavía hay mucho por explotar desde los negocios que pueden involucrarse, hasta la toma de conciencia de que iglesias, castillos y todo tipo de monumento deben permanecer abiertos y con guías para que los peregrinos puedan descubrirlos.

Eso sí, reconoce que también se va avanzado en algunos aspectos, ya que desde el pasado 20 de mayo se puede comprar y sellar la credencial en el Centro de Recepción de Visitantes de la plaza del Azoguejo, junto al Acueducto, lo que supone una comodidad importante para los peregrinos. También pueden acudir a la Asociación de Amigos del Camino y al Obispado de Segovia.

Asimismo, argumenta que la provincia cuenta con una red de albergues muy completa, ya que en todos los municipios por los que pasa el Camino de Santiago hay algún tipo de alojamiento. El más conocido es de la Fuente del Pájaro en Zamarramala, que abre desde mayo hasta noviembre, aunque también Valseca, Los Huertos, Añe, Santa María la Real de Nieva o Coca tienen hospedajes de este tipo.