Una boda como las de hace ocho siglos

Jaime Marcos (Pedro I) y Raquel García (Juana de Castro), en un momento de la recepción en la Plaza Mayor. /M.S
Jaime Marcos (Pedro I) y Raquel García (Juana de Castro), en un momento de la recepción en la Plaza Mayor. / M.S

Los cuellaranos recuerdan los esponsales del monarca Pedro I con Juana de Castro

MARÍA SOPENACuéllar

«Los cuellaranos le ofrecemos nuestra hospitalidad y reconocimiento a su grandeza. Esta villa, en el corazón mismo de la Castilla que vos gobernáis con mano firme y sentido recto de la justicia». Con estas palabras recibió Cuéllar a Pedro I y a su futura esposa, Juana de Castro, en la Plaza Mayor, donde tuvo lugar la primera parte de la recreación histórica de sus nupcias reales. La plaza, decorada con pendones y estandartes en los balcones, recibió a los más de dos centenares de personas que participaron en esta teatralización. Esta segunda edición, como novedad, incluyó los pendones de Arroyo de Cuéllar, Campo de Cuéllar, Gomezserracín, Pinarejos, Escarabajosa de Cuéllar, Campaspero y Vegafría, además de los de las iglesias de El Salvador y La Cuesta.

Con los reyes ya sentados en sus tronos, fueron mostrándoles sus respetos las autoridades del siglo XIV que escribieron parte de la historia de la grandeza de Castilla. El primero en dar su ofrenda cultural fue Dom Sem Tob, judío noble y sabio que regaló a Pedro I sus proverbios morales y le recordó que «un rey es mejor si es ilustrado y un pueblo es mejor si está bien gobernado».

Luego, los monarcas recibieron al Arcipreste de Hita, quien ofreció «los miseros versos» que componen 'El Libro del Buen Amor'. Don Juan Manuel les obsequió con el Conde Lucanor, por el cual pasó a ser reconocido en la historia: «No fueron mis riquezas las que me han dado fama, ni mi fuerza militar que tantas veces puse junto a las de vuestro padre, el rey Alfonso, y tantas veces frente a él». Por último, pasó por el estrado el cronista López de Ayala: «Yo me fui de vuestro lado después de serviros tantos años, cuando vos señor también os alejasteis del recto proceder. Verdad es también que la historia quedó en parte trucada; la verdad como tal es hoy desconocida».

Hacia el castillo

A lomo de dos caballos, Pedro I, interpretado por Jaime Marcos, y Juana de Castro, a quien dio vida Raquel García, recorrieron la calle Morería hasta la puerta de San Martín, donde fueron recibidos al son de la banda y de las dulzainas. Continuaron por la calle del Palacio, donde tuvo lugar la ceremonia de obediencia y colaboración a la que estaban obligados la nobleza y el clero. Después el cortejo se trasladó a la iglesia de San Martín, y allí se celebró la ceremonia conforme al rito religioso de la época. Los reyes recién desposados se trasladaron luego al Castillo para cerrar la jornada de festejos.

La despedida se llevó a cabo en el Patio de Armas del Castillo. La Escuela Municipal de Música, la Agrupación Coral Cuellarana, los Ministriles de Cuéllar y un grupo de danzantes medievales ofrecieron a los reyes una muestra de sus dotes artísticas para finalizar esta recreación histórica que fue seguida por cientos de cuellaranos y visitantes.