Alto riesgo en las rutas moteras de Ávila

Dos motoristas circulan por el cruce del Hoyo de Pinares con Navalperal./I. M.
Dos motoristas circulan por el cruce del Hoyo de Pinares con Navalperal. / I. M.

La afluencia de pilotos por el entorno del puerto de la Cruz Verde convierte la zona en un foco de peligrosidad

ISABEL MARTÍNÁvila

Ávila registró el pasado año 72 accidentes de tráfico con víctimas, 16 más que en 2017, en los que se vio implicada alguna motocicleta, lo que supone un incremento del 22%. Estas cifras contrastan con las registradas en el mismo periodo en España, con un 12,8% menos de motoristas fallecidos. Si bien es cierto que Ávila es una provincia pequeña, en la que los datos podrían no considerarse suficientemente relevantes, sí que lo es el hecho de que entre la provincia abulense y la madrileña existe una de las rutas moteras históricamente más transitadas, en torno al puerto de la Cruz Verde y la capital de Ávila, por la CL-505 y las vías autonómicas y provinciales colindantes.

Motoristas como Pope (Jorge Mon, de la asociación solidaria motera KMAS) consideran estas rutas «son interesantes» porque están «a medio camino de Madrid, Ávila y Segovia», y porque al tratarse de un recorrido tradicional para los amantes de las dos ruedas, la Cruz Verde es «punto de encuentro» para la mayoría de ellos. «Casi todas estas rutas permiten volver a casa a la hora de comer, o por la tarde, facilitando el conciliar las obligaciones familiares con la moto».

«Montar en moto no es solo hacer unas curvas un domingo por la mañana», explica Pope, aunque los motoristas que transitan la zona encuentran este atractivo en los numerosos puertos que existen. La afluencia de más motoristas es otro aliciente, «saber que ese compañero con el que te cruzas y te haces la V (saludo motero) está sintiendo lo mismo que tú».

En Internet es fácil encontrar rutas comentadas por estos aficionados, que explican las vistas, los miradores y rincones menos transitados que se encuentran «curveando» por unas y otras; pero también avisando a los interesados de la gravilla en algunos puntos, que es una de las causas que provocan la pérdida del control de la moto e, incluso, pidiendo «cabeza y sensatez» a otros pilotos en el modo de conducción y en la velocidad, otra de las causas de accidente. En estas rutas hay locales que incluso en su aspecto se han adaptado a un público motero y se han convertido en paradas obligadas en el recorrido, como Cebreros.

El último accidente de moto con resultado de muerte que se produjo en la provincia de Ávila fue el pasado 24 de marzo. Tuvo lugar en la AV-561, cerca de la zona de curvas junto al arroyo de las Palizas, en el término municipal de El Hoyo de Pinares. Se trata de punto de alta peligrosidad debido a lo cerrado de sus curvas, algo que es, a la vez, un atractivo para los pilotos. De hecho, en el verano de 2018 se registraron sendos accidentes graves dos días seguidos en ese mismo tramo.

La ruta de siniestros continúa en la zona por la AV-562, hacia Cebreros; y por la AV-502, en la contraria, hacia El Hoyo de Pinares y Navalperal de Pinares, hasta alcanzar el cruce de esta vía con la CL-505, la carretera de El Escorial; y la AV-501 por el puerto de La Lancha hasta Aldeavieja. Se trata de un punto estratégico de estos recorridos circulares.

En Navalperal era tanta la preocupación por el peligro del cruce que no han parado hasta conseguir mejoras, lo que ha llevado a la Junta de Castilla y León a iluminar la intersección instalando este mismo mes un 'cruce inteligente'. Aun así, los últimos accidentes de moto registrados desde este punto hasta el límite de la provincia de Madrid en esta vía se produjeron en 2015 y 2016.

Punto conflictivo

La carretera de El Hoyo de Pinares sí que ha sido históricamente un punto conflictivo. El trazado se ha mejorado en los últimos años, suavizando las curvas e instalando guardarraíles sin barras verticales, más seguras que las tradicionales, consideradas auténticas «guillotinas» por parte de los pilotos. Actualmente no se ven, como hace unos años, «ramos de flores en cada curva», como recordaba otro motorista, 'Koke', de la asociación KMAS.

Al salir con la moto, «la idea debe ser disfrutar sin ponerte ni poner en peligro a nadie», explica Pope. Y «si la carretera se pone difícil, hay que adaptar el ritmo y las decisiones que tomas», ya que «lo primero es volver entero».