Abel Antón: «El deporte es un escaparate para ganar elecciones; pero cuando entras en política, es el último de la cola para todo»

Abel Antón posa en el monumento a Gerardo Diego, a la entrada del casino Amistad Numancia, en la capital soriana./Julián García
Abel Antón posa en el monumento a Gerardo Diego, a la entrada del casino Amistad Numancia, en la capital soriana. / Julián García

Bicampeón del Mundo de Maratón, Premio Príncipe de Asturias del Deporte y exconcejal y exsenador por el PP

J. I. Foces
J. I. FOCES

He aquí una leyenda viva del atletismo mundial. Abel Antón, soriano hasta la médula, la encarnación de que Soria existe puesto que ha llevado el nombre de esta provincia a lo más alto de los podiums de campeonatos del mundo de maratón y europeos de 10.000 metros, por citar solo dos disciplinas en las que lo ha sido todo. Su permanente sonrisa es la prueba más palpable de que es feliz porque, confiesa: «En lo mío (el atletismo), lo he tenido todo».

–Le he preguntado a un compañero de El Norte de la sección de Deportes y me ha asegurado que es usted una leyenda viva del atletismo. Y me he dicho, ¡anda, nunca he entrevistado a una leyenda...!

–Bueno, lo de la leyenda viva lo dicen los demás... ¡No me voy a decir yo a mí mismo eso de ser leyenda! Es verdad que en el atletismo he conseguido muchas cosas a nivel deportivo, como lo de dos campeonatos del mundo de maratón consecutivos. Y ganar las mejores maratones del mundo: Londres y Berlín. Desde que gané yo la de Berlín no ha vuelto a ganar un atleta europeo, un atleta blanco, han sido todos morenos y africanos. Y ya no solo eso, sino que por estar en cuatro Juegos Olímpicos yo creo que ya es importante, o ser campeón de Europa en otras disciplinas que no son la maratón. U otros premios importantes para haber sido uno de los mejores atletas españoles de todos los tiempos, ¿no?

–Toda la vida corriendo, ¿qué le ha conferido a su manera de ser?

–Me ha ayudado a saber que en la vida cuando quieres conseguir cosas tiene que ser a base de esfuerzo, trabajo, dedicación... Y a la hora de la verdad, de ilusiones. Cuando empecé de pequeño a correr tenía muchas ilusiones: ganaba las carreras y cuando vi unos Juegos Olímpicos, que fueron los de Moscú, me dije que quería estar allí. Es algo que he conseguido. ¡He estado en cuatro! Los objetivos e ilusiones que tenía de niño se han hecho realidad y, la verdad, es esa la ilusión que he tenido todo el tiempo para lograr éxitos.

–¿Y eso cómo le permite ver la vida?

–Te da muchas cosas la vida. Cuando empiezas tienes ilusiones, ganas,... tienes de todo, pero no sabes lo que te puede ocurrir el día de mañana, ¿no? Y todo lo empiezas a ver tiempo después de haber abandonado el deporte más que cuando tu estás lo más arriba. Cuando estás compitiendo en campeonatos del mundo, olimpiadas, etc, ves las cosas de una manera, pero las ves de otra cuando después de 18 años retirado de la alta competición ves que sigues valorado a nivel de los aficionados. Cada quince días voy a carreras populares, o doy charlas deportivas en escuelas de atletismo con los niños, y la gente me reconoce el esfuerzo que he hecho durante tantos años. Esa es la mayor recompensa que le puede ocurrir a un deportista.

–Dieciocho años retirado de la competición, ¡pero sigue corriendo!

–Primero, porque me gusta. Soy una persona a la que siempre le ha gustado correr. Cuando era niño, sin mayor esfuerzo. Pero ahora sigo corriendo porque lo necesito, forma parte de mi vida y si estoy tres días sin salir a correr me siento mal, me siento a disgusto y tengo ganas de quemar esa adrenalina que voy acumulando. Aunque sean 20 minutos necesito correr algo.

–Usted corre desde muy niño. Pero por mucho que ganase... confiese: seguro que su madre más de una vez le dijo que menos correr y más dedicarse a algo serio, a estudiar...

–Las madres siempre te dicen que hagas algo positivo, jejeje. Más en aquella época, en la que el correr no estaba tan valorado como ahora. Le podría contar anécdotas. Tengo un libro...

–'El método Abel Antón'...

–Está agotado, no se puede comprar. En él cuento que cuando era joven, salía del trabajo, me iba a correr y al volver a casa, rojo, cansado, mi madre me decía que dejara de correr. ¡Ese es el ánimo que me daba mi madre! Ahora la mujer tiene 95 años...

–¿Y qué dice tras ver todos sus triunfos?

–Pues cuando llegaron los grandes éxitos deportivos...

–No me diga más: Ahora va de madre de Abel Antón.

–Exactamente. Presume. Pero es verdad que de niño cuando iba por las calles corriendo se decían algunos, '¡Pero dónde va ese loco corriendo!' Sin embargo, ahora, parece todo lo contrario: el que no hace deporte o no corre parece que es él el loco.

–¿La vida se parece más a un maratón o a una carrera de obstáculos?

–Creo que a ambas cosas. La vida es larga, como una maratón, y de obstáculos porque te encuentras muchos por el camino. Afortunadamente, yo los obstáculos los he sobrepasado y ha sido larga mi carrera deportiva, ¡pero todavía sigue!

–Una curiosidad: ¿Por qué es tan difícil encontrar una imagen suya en la que salga serio o con gesto de desagrado? Es usted una sonrisa permanente...

–Es la manera de ser que tengo. Sobre todo, porque estoy satisfecho con lo que he hecho en mi vida. Cuando te sientes bien, contento, que lo que has hecho es lo que has podido hacer, tienes que ser feliz. Y cuando eres feliz, sonríes en todo momento.

–Otros atletas destacan de usted su carácter competitivo y, a la vez, que es un excelente compañero. Competir lleva a competencia y compañero, a compañerismo. Pero competencia y compañerismo parecen antónimos...

–El atletismo es un deporte muy individual. Sí que es verdad que cuando he competido siempre he salido a ganar y he disfrutado corriendo para ganar, que es lo importante en la motivación de un atleta. A los compañeros les ayudas siempre que puedes, dentro y fuera de la competición. Y muchas veces, más fuera que dentro.

–¿Cómo?

–Pues en cómo tiene que mentalizarse para correr, por ejemplo. Dentro, es competición y cada uno vamos a ganar.

–Pero compitiendo ha tenido usted gestos que hoy en día se presentan aún como paradigma del compañerismo.

–Me acuerdo de Martín Fiz; siempre ha sido mi rival. Se nos recuerda por el Campeonato del Mundo de Atenas, en el que cada uno hicimos nuestra táctica para ser campeones y, al final, gané yo. Sin embargo, para los Juegos Olímpicos de Barcelona él tenía que hacer marca para clasificarse en 5.000 metros, la carrera en la que iba yo, que ya estaba clasificado. Y en esa carrera estuve ayudándole todo el rato para que pudiera acudir a las Olimpiadas.

–Retirado de la competición, usted ha diversificado notablemente su actividad: tiene una empresa de venta de artículos deportivos con Fermín Cacho; entrena a atletas de elite; asesora a empresas... ¿Qué le piden estas?

–Cómo motivar a los empleados. Por ejemplo, ahora estoy como embajador del Banco Santander, con Martín Fiz, Pau Gasol, Gómez Noya, Induráin y Mireia Belmonte. Una persona sana, que haga ejercicio, que tenga la mente bien abierta puede funcionar mejor y más en su trabajo y en cualquier faceta de su vida. También doy conferencias, entreno a gente...

–Y con todo lo que hace, ¿de dónde saca tiempo para las actividades solidarias? Acaba de regresar de África, con el futbolista Benjamín Zarandona, donde han llevado ropa deportiva.

–Como soy embajador del Banco Santander, él tiene de esponsor a esta entidad para llevar material deportivo a Guinea Ecuatorial y repartirlo a equipos de fútbol, a colegios... Nos reunirmos allí también con el comité olímpico y la federación de atletismo e impartimos unas clases en escuelas de atletismo de allí. Les hizo mucha ilusión.

–Estamos en efervescencia política. Cuatro elecciones. Usted fue concejal de Deportes en Soria y después, senador. Por el PP. ¿Tan mal le trató la política, que casi se fue corriendo?

–Cuando fui concejal de Deportes en Soria fue al año y medio de retirarme de la competición. Estaba buscando mi ubicación después del atletismo de alta competición. Me propusieron ir en las listas del PP y estuve cuatro años en el Ayuntamiento.

–¿Y cómo le pintó?

–Estuve muy a gusto porque hice cosas. Cuando haces cosas y crees que son buenas, todo va de maravilla.

–Paró de política cuatro años y después, otra vez a unas listas, las del Senado...

–También estuve a gusto, haciendo cosas. La Ley del Deporte, que la empezamos a hacer en aquella legislatura del 2011 al 2015 y todavía no se ha aprobado. Sí conseguimos aprobar la Ley Antidopaje.

–¿Se le ha pasado el gusanillo de la política?

–Sí. Es que yo creo que desde entonces ha cambiado la política española.

–¿De verdad lo cree?

–Antes eran dos partidos, uno y otro, y más o menos las cosas iban bien (se refiera al PP y al PSOE). Pero en la política ha entrado gente que quizás no tenga ese respeto ante la política, los políticos y ante la gente, esa educación que hay que tener, de los políticos, o de hablar de tú a tú. Cuando no hay buenas maneras, lo mejor es marcharse y que pase lo que Dios quiera. Creo que eso es un poco lo que me ha hecho retirarme de la política, que no me he sentido muy cómodo con la nueva política que ha entrado tanto en el Congreso como en el Senado.

–¿Le dio tiempo en sus años de concejal y senador a descubrir la erótica del poder?

–No, no, no, porque realmente... Hay un tema muy claro: el deporte desafortunadamente es un escaparate al que se enganchan mucho los políticos y realmente los deportistas suelen ser famosos que entran en política. Suele ser un escaparate para ganar elecciones o para dar caché a unas listas. Pero cuando entras, el deporte es el último de la cola a la hora de subvenciones, a la hora de ayudar, de apoyar y de reconocer que el deporte no es solo la alta competición que vemos, sino que es muy importante en la salud de las personas y que hay que potenciar el deporte en muchos aspectos. Y cuando quieres luchar y ves que tienes muchos frenos...

–Vamos, que se fue decepcionado...

–Te decepcionas en ese aspecto: que realmente no le hacen mucho caso al deporte.

–Con tanta tecnificación, ¿dónde queda el componente humano del deporte? Uno ve por la calle corredores llenos de aparatitos informáticos, cables...

–Yo creo que eso es obsesión. Lo que no puede ser es que para hacer ejercicio tengas que llevar aparatos para todo. Sí hay que hacer una parte de base importante, con el reconocimiento médico, un asesor y no llevar nada más. Yo llevo solo el reloj y nada más. Y en las carreras...

–¿Qué pasa con las carreras?

–Yo todavía no he tomado un gel en una carrera, ahora que está tan de moda lo de los geles. La gente se obsesiona y se carga: que si cinturón, que si aparatito en el brazo... Cuantas menos lleves, mejor correrás.

–Estamos en época de 'operación bikini' y queremos quitar en dos semanas la grasa acumulada en diez meses. Algo no nos funciona bien, ¿verdad?

–Hombre, lo que no funciona bien es que lo que no podemos hacer es dejarnos. Es verdad que puedes hacer menos ejercicio en invierno, pero no porque llegue el buen tiempo hacer más para estar más delgado. Hay que llevar una alimentación normal todo el año. ¡Y con el frío en invierno se corre mejor que en verano! Pero lo esencial es una alimentación equilibrada. Luego, con tres días a la semana de deporte, suficiente.

–Dice usted lo de la alimentación equilibrada en Soria, la tierra del torrezno.

–Las cosas hay que hacerlas moderadamente. Claro que te puedes comer un torrezno de vez en cuando. ¡Y un asado! Pero no todos los días.

–¿Personifica usted que Soria existe?

–He defendido Soria siempre hasta arriba. Más aún: me he quedado a vivir en Soria. He tenido oportunidades de haberme ido a Madrid o Alicante, pero Soria es donde nací, me gusta esta ciudad, mi mujer es de aquí y he querido quedarme aquí. Por la tranquilidad.Me dicen de vivir en Madrid y es que no. Y donde vas por España siempre ves a algún soriano.

–Pero esa es la señal del éxodo que padece esta provincia.

–Claro, sí.

–¿Qué futuro le augura a Soria?

–Me gustaría que tuviese un futuro bueno, pero realmente tampoco lo veo muy claro. No puedo decir que esto pueda cambiar el día de mañana, no sabemos lo que va a ocurrir, pero lo que sí es cierto de momento es que cada vez perdemos más habitantes y que no vienen suficientes empresas para asentar población. Hasta ahora nadie ha buscado la solución. Todo el mundo quiere que Soria crezca, lo que pasa es que no se ha dado todavía con la tecla para arreglarlo.

–¿Ve futuro para sus hijos en Soria?

–Tengo unos hijos muy caseros, les gusta Soria y quieren quedarse en Soria. Se buscarán la vida aquí como puedan. Es verdad que ellos podrían tener oportunidades de trabajar en Soria, pero como les gusta su ciudad, yo encantado de que se queden.

–Ha escrito un libro, es padre, da nombre a una calle, es atleta de élite con un palmarés que epata. ¿Le queda por hacer...?

–Y he plantado un árbol, he subido en globo... (Ríe) Pero siempre te falta por hacer y vivir muchas cosas.

–¿Qué le gustaría ser de mayor?

–Realmente ya soy mayor. Tampoco le pido a la vida mucho más de lo que he tenido hasta ahora porque realmente dentro de lo mío lo he tenido todo. Si tengo que pedirle algo a la vida, que sea seguir como estoy, que tenga buena salud y aguante muchos años al ritmo al que estoy corriendo hasta ahora.