La Junta suspende el vuelo del 'dron' espía del Ejército que disuadía incendios en El Bierzo desde 2017

Avión no tripulado del Ejército que vigilaba los incendios en El Bierzo.

La Consejería de Medio Ambiente no renueva el convenio con el Ministerio de Defensa al encontrarse en funciones el Ejecutivo autonómico en la fecha que cumplía el plazo su contrato

Rubén Fariñas
RUBÉN FARIÑAS

Tras casi 300 horas en funcionamiento y 70 vuelos realizados en los últimos dos años, el avión espía tripulado remotamente (RPA) que el Ministerio de Defensa ponía en acción en El Bierzo no volará este año.

El estado en funciones de la Consejería de Medio Ambiente, en el momento de renovar el acuerdo con el Ejército, ha sido la causa esgrimida para no prolongar esta medida que trataba de persuadir a los pirómanos en la comarca leonesa y evitar así los incendios que cada verano afectan a esta zona de la provincia.

De hecho, en 2017, según fuentes oficiales, este sistema aéreo tripulado remotamente colaboró activamente en resolver 31 incendios, en vuelos que realizaba desde el aeródromo de los Oteros. En 2018, el helicóptero amplió su zona de actuación y ejecutaba sus viajes desde la Base Aérea de La Virgen del Camino, logrando sofocar tres conatos.

Este artefacto volaba cinco horas diarias y tenía un alcance de 200 kilómetros, además de poder superar los 20.000 pies de altitud, lo que le permitía captar cualquier tipo de acción temeraria o inicio de un fuego.

No se renovó el 13 de julio

El 13 de julio se caducó el contrato en vigor con el Ministerio, el cual había sido renovado un año antes por el propio consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, quien sí presentó el operativo antiincendios ejerciendo en funciones pero no dio continuidad al convenio con Defensa.

Consultas a expertos en la materia, realizadas por este medio, también consideran que la efectividad real del avión espía no tripulado era limitado y entienden que se haya podido destinar los fondos de su contratación a otros aparatos más útiles para la extinción y prevención de incendios.

El acuerdo, además de servir para persuadir delitos contra el medio ambiente, también otorgaba al Ejército la posibilidad de prácticas y entrenamientos con este tipo de dron y que, en caso de necesidad, los militares tuvieran conocimiento para actuar sobre el terreno.