Una víctima: «Si yo no hubiera destapado los abusos, el obispo de Astorga los hubiera ocultado y silenciado»

Ramos Gordón, ahora 'condenado' por la Iglesia tras reconocer abusos sexuales. /
Ramos Gordón, ahora 'condenado' por la Iglesia tras reconocer abusos sexuales.

Las victimas desvelan un escrito en el que contradicen la versión de la Diócesis de Astorga, que apuntaba a que la sanción vino impuesta desde Roma | «Si el caso salió a la opinión pública fue porque yo lo saqué porque el obispo lo hubiera tapado y silenciado. Que dejen de humillarnos», lamenta un afectado

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

«He ordenado que se ejecuten las medidas que yo mismo había establecido y que fueron ratificadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe».

De esta forma y a través de una carta, el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, trasladaba a Francisco Javier, una de las víctimas de abusos sexuales en el Seminario Menor de La Bañeza, la sanción interpuesta al párroco leonés José Manuel Ramos Gordón.

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Un escrito al que ha tenido acceso leonoticias y que, según denuncian las víctimas, viene a contradecir la versión de la Diócesis de Astorga, que apuntaba que el obispo siempre actuó movido por las directrices marcadas desde Roma y nunca por voluntad propia.

Pero las víctimas van más allá y advierte de que, si bien es cierto que Menéndez no era el obispo cuando se denunció el caso de pederastia (2014), sí estaba en el proceso y lo mantuvo oculto hasta que las víctimas lo destaparon.

Carta del obispo de Astorga

Permítame que me presente. Soy Juan Antonio Menéndez, nuevo obispo de la Diócesisi de Astorga desde el 19 de diciembre de 2015.

Podrá adivinar fácilmente el motivo de mi carta. Le escribo con relación al proceso administrativo penal que se ha instruido en la Diócesis de Astorga durante el 2015 a raíz de la denuncia que realizó en carta al Santo Padre Francisco en noviembre de 2014 contra el sacerdote José Manuel Ramos, con la acusación de abusos sexuales perpetrados a usted y a algunos alumnos más del Seminario Menor de la Bañeza durante el curso 1988-89. (...)

Puede asegurarle que se ha actuado con toda diligencia, siguiendo las directrices de la Santa Sede y de la legislación canónica vigente. Deseo manifestarle el profundo dolor de la Iglesia y el mío propio, por hechos tan deplorables y que han causado tanto sufrimiento a usted y a otros alumnos de nuestro Seminario Menor. (...)

Quiere expresarle que cuenta usted con todo mi apoyo; como pastor de esta Iglesia de Astorga, puedo garantizarle que se harán todos los esfuerzos para evitar que en el futuro puedan repetirse hechos semejantes como los que usted ha sufrido.

Es voluntad de nuestra Santa Madre Iglesia que se repare el daño causado, se restablezca la justicia y se consiga la enmienda dela cusado. En este sentido, decirle que José Manuel Ramos está sinceramente arrepentido de lo sucedido y pide humildemente perdón por su conducta moralmente inaceptable y gravemente dañina para él y para la Iglesia de la que es ministro y para la Diócesis de Astorga a la que pertenece. Y que ha aceptado con toda humildad la pena que se le ha impuesto.

Con decreto del 6 de mayo de 2016, he ordenado que se ejecuten las medidas que yo mismo había establecido el 10 de febrero de 2016 y que fueron ratificadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en Rescripto de 5 de abril de 2016: «Privación del oficio de párroco durante un período no inferior a un año, en el que tendrá un seguimiento tutelado por otro sacerdote, realizará ejercicios espirituales de mes y desarrollará labores asistenciales en favor de los sacerdotes ancianos e impedidos, así como otras tareas caritativas».

Sé muy bien que nada en este mundo podrá reparar suficientemente el daño causado. Le pido humildemente perdón en nombre de la Iglesia y me pongo a su disposición. (...)

Con mi paternal bendición. Juan Antonio. Obispo de Astorga.

«Si salió a la opinión pública fue porque yo lo saque porque si no él lo hubiera tapado, ocultado y silenciado. Para mí eso es encubrir», remarca Francisco Javier, que además acusa a la Iglesia de «mentir y engañar» al señalar reiteradamente que su voluntad es repara el daño causado «cuando no es verdad y sólo se dedican a salir a los medios de comunicación defendiéndose».

Por ello, Francisco, que no oculta su desasosiego y su malestar por la actuación de la Diócesis de Astorga y la Iglesia en relación a los casos de abusos, lanza un grito de desesperanza para exigir que se atienda y se escuche a las víctimas «para reparar el daño causado y no nos sigan humillándonos más».

«Quieren seguir ocultando»

La última muestra de ello, denuncia, es la negativa de la Diócesis de Astorga a facilitarle las actas y expediente del procedimiento penal abierto a Ramos Gordón tras la denuncia interpuesta por los abusos sexuales sufridos junto con su hermano gemelo durante su estancia en el Seminario Menor de La Bañeza en el curso 1988-1989.

En el escrito, fechado el 16 de octubre de 2018, desde el Obispado asegura que dicha documentación ha sido remitida a la Congregación para la Doctrina de la Fe, «dado que los delitos juzgados están reservados a dicho organismo de la Santa Sede».

«No quieren remitir un expediente al que es el primer interesado y afectado. Está claro que tiene mucho que ocultar. Quieren seguir ocultando», sentenció Francisco Javier, durante una conversación con leonoticias.