Ordoño II cambia de piel, encara la segunda fase de su reurbanización y mantendrá los dos carriles sin priorizar la bici

Concluida la primera fase de la intervención en Ordoño II. / S. Santos

El Ayuntamiento da por concluida el hormigonado del tramo entre Santo Domingo y Alfonso V y, pese a la adversa climatología, mantiene el 31 de julio como fecha para su apertura

A. CUBILLAS

Ordoño II cambia de piel. La reurbanización integral que se está viviendo la principal arteria de la capital leonesa avanza sin contratiempos, según los plazos previsto, a pesar de la climatología adversa de las últimas semanas.

Dos meses después de que diera su inicio, el Ayuntamiento de León ha dado por concluida la primera fase que contempla el hormigonado del vial desde la plaza de Santo Domingo hasta el entronque con Alfonso V.

Ahora, los trabajos se centran en el tramo que enlaza la calle Alcázar de Toledo, vial clave para desviar el tráfico. Sin embargo, una vez concluidas se procederá al cierre integral de la calle, limitando el acceso a Ordoño II únicamente para los residentes, para proceder al hormigonado hasta la plaza de Guzmán.

Las tareas se repetirán en la segunda y tercera fase. Se procederá a retirar las jardineras así como el actual adoquinado para posteriormente proceder a la hormigonar el tramo”, señaló a este diario Ana Franco, la concejala de Urbanismo, que a pesar de que reconoce que las lluvias han ralentizado los trabajos, remarca que la obra está en plazos.

Posteriormente, continuó, se llevarán a cabo las 'subfases' de cada una de las tres fases, que consiste en la colocación de una capa de conglomerado asfáltico, dando por concluido la intervención en los viales.

Una cuarta fase que se llevará a cabo en paralelo a los arreglos de las aceras así como a la instalación de las ocho jardineras en forma de pérgolas y la reducción de las cotas entre los acerados y la calzada. El reto, culminar el 31 de julio.

La previsión, la realidad

Una actuación, una de las más importantes en la actualidad en la capital conjuntamente con la ambiciosa integración de AVE y la rehabilitación en la plaza del Grano, que inicialmente se planteó como una intervención que dibujaría un nuevo León.

Primero, se planteó su peatonalización integral con la incorporación de un carril bici, con el reto de crear una gran vía que uniese la estación de Adif con la Calle Ancha al entender que ese 'enganche' será clave para los residentes y los turistas.

Proyecto

El nuevo plan contempla un asfalto que absorberá vibraciones y jardines verticales, habrá nuevos materiales, nuevas jardineras un espacio más abierto para el ciudadano y una mejor interacción entre el vehículo y los ciclistas con presencia limitada de los primeros y control de la velocidad.

En su conjunto la nueva obra, hoy pendiente de licitación, conllevará una inversión de 599.003,75 euros para un periodo de ejecución que alcanzará los ocho meses. Ordoño II contará adicionalmente con ocho jardines verticales a modo de pérgolas que albergarán hidro-jardineras con especies florales y aromáticas.

Una de las características de la actuación pasa por reducir la diferencia de cotas entre acerados y calzada a fin de mejorar la transversalidad entre ambas, si bien se mantiene una clara diferenciación vertical que permita distinguir claramente entre ambas plataformas y modos de transporte (peatonal y rodado).

Posteriormente y tras las críticas y la férrea oposición del resto de grupos políticos, el equipo de gobierno limitó la intervención a la incorporación de ese carril bici y a un ensanche de las aceras para dar prioridad al peatón.

Finalmente, la obra se limitará a mejorar el problemas de las importantes vibraciones así como se favorecerá le tránsito de los peatones con la retirada de las jardineras, que vendrán a ser sustituidas por ocho pérgolas.

En cuanto al paso de los ciclistas, el último planteamiento pasa por señalizar Ordoño II como Zona 30 aunque, según remarca Franco, el “vial se podría acondicionar en cualquier momento para incorporar ese carril bici”.

Problemas encadenados

Los actuales problemas de Ordoño II nacen en el diseño realizado entonces, que tomó forma en 1997. Fue en aquella obra cuando con el fin de evitar 'pilares interiores' en el aparcamiento subterráneo de tres plantas habilitado en el lugar se decidió situar vigas de 16 metros para sustentar la losa superior.

El planteamiento era el adecuado si, efectivamente, se hubiera limitado el paso de vehículos pero, tras la remodelación, el paso de vehículos se mantuvo de forma regular, las vibraciones se multiplicaron y el efecto sobre la solana de adoquines provocó constantes elevaciones que obligaron a intervenciones reiteradas para reacondicionar el lugar.

Apenas dos décadas después el Ayuntamiento de León acomete una nueva reforma que mantiene como objetivo prioritario hacer una vía más compatible con los nuevos usos (la convivencia de vehículos y ciclistas) además de reducir el uso rodado dando prioridad al peatón.

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