El Museo Liceo Egipcio de León inaugura curso con un concierto de sonidos ancestrales

Música ancestral para el Liceo Egipcio./
Música ancestral para el Liceo Egipcio.

La agripación Shizen creará un paisaje sonoro utilizando instrumentos musicales pertenecientes a civilizaciones muy distintas y distantes

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El Museo Liceo Egipcio inaugura el nuevo curso con una velada musical dedicada a los sonidos e instrumentos ancestrales protagonizada por la agrupación Shizen. El significado japonés de éste término es "lo que es natural". Crean un paisaje sonoro utilizando instrumentos musicales ancestrales, pertenecientes a civilizaciones muy distintas y distantes, que unen a sonidos que han sido grabados en entornos naturales por todo el mundo, acompañando un viaje interior que tiene como destino nuestro propio ser. Sonidos que tocan nuestra alma, nuestro Corazón, y que sin saberlo, forman parte de nuestra propia esencia. Lo natural...

La aventura está conducida por Asier García y la leonesa Rosa Santos, que en la actualidad residen en Bilbao, aunque muestran su trabajo en diversas ciudades y pueblos de nuestra geografía. Ambos son terapeutas de sonido titulados por la Association of Sound Therapy y siguen en sus conciertos una estructura musical utilizando los instrumentos idóneos para desarrollar la teoría de los cinco elementos: metal, agua, madera, fuego y tierra. Cada uno de ellos está asociado con un órgano y un elementoa del cuerpo humano, de forma que sus sonidos consiguen resintonizar o ajustar a su vibración natural todos los órganos.

“Vamos a realizar un viaje a través del sonido ayudados de toda esta variedad de instrumentos, en su mayoría ancestrales, que tienen su origen en distintas partes del mundo (Tíbet, América, Japón, China, Australia, Eslovaquia…). Lo que todos ellos comparten es que producen armónicos. Para entender de forma sencilla este concepto, podemos utilizar la imagen de un rayo de luz, que atravesando una gota de agua o un prisma es descompuesto y refractado en los 7 colores del arco iris. Así, estos instrumentos producen un sonido principal, más a su vez van emitiendo otros sonidos, llamémosles secundarios, que van aportando colorido a ese sonido principal”, comenta Asier García.

Arrancan notas a instrumentos tan variopintos como gongs, campanas tubulares, cuencos tibetanos o flautas étnicas como la de los nativos americanos, el shakuhachi o flauta japonesa de bambú, la fujara (de casi dos metros de alto con un penetrante sonido), o la flauta de cristal de cuarzo que con su sonido cristalino desbloquea las energías estancadas; y también percusión chamánica como el tambor de los indios Lakota, o el tambor Océano que suena como las olas del mar.

Según Rosa Santos: “Estos instrumentos han sido utilizados como intermediarios entre el hombre, el cosmos y la naturaleza en diálogo para llegar a conocer, a descubrir, que como es adentro es afuera, y que todo es vibración, somos vibración. El mundo externo y nuestro mundo interno es uno y ninguno es ajeno al otro. Todo en el cosmos, en la naturaleza está conectado. Así que si nos permiten la licencia, abróchense los cinturones pues empieza el viaje de regreso a casa… a nuestro hogar”.

El museo ofrece en éste curso a partir de la próxima semana su mayor oferta educativa. Inaugura clases para mayores de egiptología y para jóvenes egiptólogos. Como desde el inicio, ofrece tres niveles de escritura jeroglífica e introducción a la egiptología. Con la introducción de un curso de escritura hierática y traducción de textos literarios. Además comienza su andadura un curso de legua sumeria y su cultura. A lo que hay que añadir los cursos de extensión universitaria de Egiptología y Estudios Orientales que con tanto éxito organiza con la Universidad de León atrayendo a numerosos alumnos tanto de la ciudad, como de otras poblaciones y países.

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