Emilia Casas: «El derecho debe ir por delante de la realidad social en materia de igualdad»

Imagen del encuentro en la universidad./
Imagen del encuentro en la universidad.

Emilia Casas, ex presidenta del Tribunal Constitucional, y José María Fidalgo, ex secretario general de CCOO, protagonizaron este miércoles el ciclo del 40 aniversario de la ULE.

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El Aula Magna San Isidoro de la Universidad de León (ULE) acogió en la tarde de este miércoles la quinta jornada del ciclo 'Cuarenta años de Constitución Española. Cuarenta años de Universidad de León', que estuvo protagonizada por Emilia Casas, ex presidenta del Tribunal Constitucional y José María Fidalgo, ex secretario general de Comisiones Obreras; una sesión que fue moderada por María Teresa Mata Sierra, catedrática de Derecho Financiero de la ULE, y en la que dedicó especial atención a las vivencias personales de cada uno, a la España democrática y a la percepciones de ambos ante la educación y el sistema educativo actual.

El coloquio se inició con la jurista Emilia Casas, primera catedrática de Derecho del Trabajo y primera mujer en presidir el Tribunal Constitucional, quien centró sus explicaciones iniciales en la fortuna que fue para ella el haber crecido en una familia en la que se educó «en igualdad y en libertad» y el apoyo que recibió de su maestro «que confió en mí». Pese a ello, Casas reconoció que a lo largo de su carrera profesional siempre ha encontrado dificultades por el hecho de ser mujer «y tuve que pelearlas» y recordó cómo se ha propuesto siempre «demostrar que valía igual que un hombre y eso ha funcionado, quizás actuaba así por un estereotipo de género interiorizado, aunque partía de buenas condiciones».

En esta línea destacó que en materia de igualdad y de participación de la mujer en la realidad social española se ha conseguido mucho, pero no lo suficiente, «los 'techos de cristal' siguen siendo una realidad, como lo es también el 'suelo pegajoso', la tarea del cuidado de niños y mayores, y la brecha de género más importante es la maternal, porque aunque una mujer no sea madre, ser mujer provoca cierto retraimiento a la confianza de la misma como profesional, frente al estereotipo del varón de que su prioridad siempre va a ser el trabajo». Para erradicar esta situación Emilia Casas señaló que lo importante es seguir reflexionando y «creer en la capacidad del Derecho de transformar la realidad social», y ratificó que en el tema de igualdad de hombres y mujeres, el Derecho tiene que hacer pedagogía, tiene que ir por delante de la sociedad porque ahí están muy instalados los comportamientos discriminatorios y los estereotipos de género que genera un reparto de funciones inigualitario y comienza en el hogar».

En el transcurso de su intervención, Casas reconoció la influencia de la vocación en el ejercicio de su profesión, una pasión por el Derecho que descubrió cuando compatibilizaba los estudios de Filología Clásica con la carrera de Derecho, y que le llevó con el paso de los años a alcanzar la presidencia del Tribunal Constitucional de 2004 a 2011. Siete años al frente del órgano encargado de garantizar los 169 artículos de la Constitución Española, le permitieron a Emilia Casas adentrarse en el papel del Tribunal Constitucional a lo largo de cuatro décadas y su contribución a fortalecer el Estado de Derecho.

Un exhaustivo conocimiento que le llevó ayer a confirmar que en este órgano «no hay politización ninguna, pues en aquellas cuestiones sobre las que ha decidido estaban en el ámbito de su jurisdicción, no ha basado nada fuera de sus competencias». Como experta del texto constitucional Casas compartió el sentir actual de la sociedad española por una posible reforma del texto ante los retos a los que se enfrenta la España de hoy, un hecho que además hizo extensivo a una necesaria regeneración política. En esta línea destacó que la Constitución necesita una reforma «desde el consenso como nació hace 40 años» y puso un ejemplo haciendo alusión a la palabra informática que aparece una sola vez en la Carta Magna, «en cambio hoy estamos rodeados de tecnología, con esto quiero decir –explicó Casas- que la sociedad ha cambiado, el concepto de familia, el legislador,….y el texto Constitucional no, algo que considero necesario, pero desde la concordia y el consenso».

Diálogo social: una escuela de vida

Tras un receso en el que alumnos, profesores y amigos tuvieron la oportunidad de hacerse unas fotos con los ponentes, se dio paso a la segunda parte del debate que protagonizó José María Fidalgo. El ex secretario general de Comisiones Obreras rememoró sus vivencias de estudiante en Valladolid y de aquellas movilizaciones que impulsaron el camino hacia el progreso de España. «He sido un afortunado en la vida porque soy parte de la primera generación que no pasó hambre y no conoció la guerra, y posiblemente los excesos que se están cometiendo ahora no es porque se haya perdido el miedo sino la aguja de varear», explicó Fidalgo licenciado en Medicina y sindicalista desde 1977, quien reconoció que su implicación con el movimiento sindical nació al ver la foto publicada en portada de la revista Cambio16 «donde aparecían unos obreros con aspecto patibulario que habían metido en la cárcel por hacer huelga, que unos obreros hicieran eso nos pareció impresionante por el coraje que habían tenido».

Fidalgo destacó la importancia que había tenido «y sigue teniendo» el diálogo social en la construcción «de nuestro sistema democrático, en el Estado del bienestar y en el progreso», y subrayó que aunque durante la última crisis económica «he visto actuar poco a los sindicatos», los agentes económicos y sociales están obligados a mantener el diálogo social «para producir más expansión de derechos básicos y fundamentales para millones de personas y, sobre todo, para producir reformas que no estén pendientes de los cambios políticos en el Parlamento». En este sentido, se mostró tajante al defender el diálogo social «que se pierde por no usarlo», y añadió que la negociación «es una escuela de buena vida, no es transigir ni cambiarse cromos, de ahí pueden salir más piezas de las que se ponen encima de la mesa, la vida es negociación».

Después de manifestar con claridad y sin reservas, opiniones sobre la actualidad política «en crisis por la corrupción», el sistema sanitario español «el mejor del mundo, pero que lo podemos machacar vivo si se cae la formación de especialistas», y las movilizaciones «con objetivos claros que logran éxitos», Fidalgo concluyó con unos consejos a los estudiantes de Derecho presentes en la sala: «Sed incrédulos, construiros vuestro futuro, tened amigos pero no pandilleros y sed libres y valientes».