El Obispado de León se compromete a aclarar las cuentas de Villaverde de Arcayos y releva al sacerdote de sus funciones

Reunión de los representantes del Obispado de León en Villaverde de Arcayos./
Reunión de los representantes del Obispado de León en Villaverde de Arcayos.

La Diócesis se hará cargo de la administración y atención pastoral de la parroquia al menos hasta septiembre, cuando presentará un informe con las cuentas

ANA GONZÁLEZLeón

Sin párroco hasta septiembre. Es la decisión que ha tomado el Obispado de León tras reunirse con los vecinos de Villaverde de Arcayos. En el encuentro, el vicario general, Florentino Alonso, y el vicario pastoral, Jesús Miguel Martín, trasladaron a los miembros de la parroquia la decisión de liberar al párroco de la administración y atención pastoral por petición propia, recayendo estas tareas en el propio obispado hasta que se encuentre una solución más apropiada.

De este modo, la atención pastoral se llevará desde el Obispado, atendiendo las urgencias y necesidades puntuales que vayan surgiendo, como funerales o bodas.

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Sobre el tema de las cuentas que desató la «batalla» entre el consejo parroquial y el sacerdote, los representantes de la Diócesis confirmaron que en el mes de septiembre se presentará un informe detallado con los datos bancarios y la información recabada por parte de la administración diocesana.

Unas medidas que los vecinos califican de 'insuficientes', ya que seguirán, al menos hasta septiembre, sin misa los domingos, y denuncian que es «lamentable que después de cuatro meses el obispo solo se haya dignado a mandar a dos representantes para decirnos unas medidas obvias».

Por último, los fieles arremetieron contra la gestión de la situación por parte de la diócesis y su falta de compromiso con la parroquia, y reiteraron la necesidad de aclarar las cuentas y encontrar un sustituto al sacerdote. El Obispado, por toda respuesta, asegura que la Diócesis se hará cargo de la situación hasta septiembre, cuando se espera «encontrar una solución más apropiada teniendo en cuenta la escasez de clero y las dificultades que hay para atender todas las necesidades pastorales que van surgiendo».

Una reunión que no ha convencido a gran parte de los vecinos, que abandonaron el encuentro con la sensación de que les «habían tomado el pelo una vez más» y que, al menos hasta septiembre, no se resolverá.