Las horas contadas para el Taj Mahal

Las horas contadas para el Taj Mahal

La excesiva afluencia de turismo regional obliga al Gobierno de India a poner un límite de tiempo a la visita del monumento funerario

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Disfrutar de la belleza y la majestuosidad del Taj Mahal tiene las horas contadas. Literalmente. A través de la Superintendencia de Arqueología de Agra, el organismo que mantiene el monumento funerario, India ha puesto coto al tiempo que el visitante puede pasar en el interior del recinto. Serán, en concreto, tres horas, y en caso de que uno exceda el límite permitido deberá abonar lo que cuesta una nueva entrada a la salida.

La medida, que se pone ahora en marcha, ya había sido anunciada el pasado año. El Gobierno del gigante asiático se ha cansado de una masificación que parece no tener fin y que podría acabar degradando el mausoleo. Construido en el siglo XVII por el emperador mongol Shah Jahan en homenaje a su esposa Mumatz Mahal, cuenta con un promedio de 22.000 visitantes al día, que se elevan hasta los 60.000 en las épocas de mayor afluencia.

Es decir, recibe al año la friolera de ocho millones de visitantes, siendo nueve de cada diez turistas locales. De hecho, la decisión de establecer límites temporales a la visita parece apuntar más hacia los residentes del país de cara a evitar cuellos de botella y posibles avalanchas en los días festivos. Y es que es costumbre que los indios lleguen temprano al recinto y pasen el resto del día disfrutando de los inmensos jardines que rodean la imponente construcción, reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

En la actualidad, la entrada al recinto cuesta catorce euros para los extranjeros y menos de un euro para los visitantes locales, a los que hay que sumar otro par de euros si se quiere acceder al interior del mausoleo. Una vez adquirido el ticket, el turista accede al recinto por una de las seis entradas dispuestas en la zona y ficha como lo haría al comenzar su jornada laboral. Acabada la visita, debe volver a insertar su ticket en una máquina. Si el intervalo de tiempo ha superado las tres horas, estará obligado a comprar una nueva entrada. Según señala el diario 'Times of India', la prueba de fuego del nuevo sistema tuvo lugar el pasado fin de semana, cuando el monumento recibió alrededor de 50.000 personas y todo funcionó correctamente. Cabe recordar que el pase para entrar en el Taj Mahal se adquiere de forma anticipada y con horarios ya preestablecidos, de tal forma que si uno llega con retraso pierde el derecho a realizar la visita. 

Turismo descarnado

El Taj Mahal es solo el último ejemplo de la larga lista de monumentos y ciudades que se están viendo superadas por un turismo descarnado al que se intenta poner freno. Sin ir más lejos, a principios de junio los venecianos salían a la calle para protestar tras la embestida de un crucero contra un barco turístico en el Puerto de Venecia. El suceso reabrió el debate sobre la navegación de las grandes embarcaciones en la ciudad, que entran y salen por el Canal de la Guidecca y bordean monumentos que son patrimonio de la humanidad.

La cantidad de turistas es tal, que el año pasado el ayuntamiento instaló en algunas plazas y calles céntricas barreras de entrada que controlaban el número de personas que accedían a cada lugar. Los residentes también se quejaron de la nueva medida, al entender que la colocación de este tipo de tornos no hacía sino contribuir a la idea de Venecia como un «parque temático» dirigido únicamente a los turistas que llenan sus calles durante la época estival.