Los españoles tiran a la basura más de 1.300 millones de kilos de alimento al año pero sólo el 7% lo reconoce

Frutas y verduras en el Mercat Municipal de Dénia/Tino Calvo
Frutas y verduras en el Mercat Municipal de Dénia / Tino Calvo

La brecha entre la percepción y los hechos se deben a la escasa concienciación de los consumidores, según una encuesta realizada por la Aecoc

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Frutas, verduras, derivados lácteos, refrescos, vinos, leche y cárnicos son los alimentos que con mayor frecuencia acaban en la basura de los hogares españoles. En un año, esa comida desechada llega a 1.339 millones de kilos y litros. Sólo en pan suman 62 millones de kilos, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. «Significa que el 4,6% de lo que se compra para comer, se tira. Unos 26 millones de kilos a la semana», explica José Miguel Herrero, director general de Industria Alimentaria, desde donde se cuantifica el desperdicio alimentario con la medición diaria de 12.500 hogares y 8.500 individuos. Aunque los datos muestran que sólo dos de cada diez familias no desperdician comida, la percepción es muy distinta: el 91,6% de los españoles considera que no suele tirar comida.

El informe 'Hábitos de aprovechamiento de los alimentos en los hogares españoles', realizado por la Asociación de Fabricantes y Distribuidores Aecoc, señala que apenas un 7,7% de la población reconoce que sí «desperdicia alimentos con frecuencia», un cifra que llega al 11,7% en los que tienen entre 25 y 34 años. Los motivos del desperdicio son variados. Un 46,4% de los encuestados atribuye el excedente a la mala planificación en las compras, un 35,4% a la corta vida del producto y un 14,8% a la falta de conocimiento de recetas de aprovechamiento. «También señalan que el producto vale poco», dice Núria de Pedraza, responsable del proyecto en Aecoc. «Pero el valor del alimento va más allá de su precio».

El objetivo señalado por la FAO es reducir a la mitad el desperdicio alimentario para 2050. Ahora se calcula que un tercio de la comida generada en el planeta acaba en los cubos de basura. Sin embargo, el comportamiento del consumidor no parece mejorar. Al contrario. En España la cantidad de comida que acabó en la basura creció un 9% con respecto a 2017, señala Herrero. Son 110 millones de kilos y litros más de productos comprados en las diferentes cadenas de distribución. La mayoría son alimentos sin elaborar, que empiezan a oler mal (cuatro de cada diez consumidores, según la Aecoc) o cuya apariencia ha perdido frescura (uno de cada tres). Pero un 16% de lo que se tira son productos preparados. 210.000 millones de kilos de comida precocinada, como legumbres, cocido, tortillas, potajes y puré, dice Herrero.

«Se genera un desperdicio innecesario cuando se desconoce la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente», dice De Pedraza. Según sus cifras, aunque la mayoría consume un producto después de lo que indica la etiqueta de consumo preferente, sólo dos de cada diez lo hace siempre.

Este verano, por ejemplo, aumento más de una décima parte la cantidad de alimentos que acabaron en los cubos. Pero la percepción del comportamiento del consumidor sigue dando la espalda a la realidad. El 68% cree que tira menos comida que en «los últimos años», 30% igual y un 2% más. Las causas de que el último año se haya desperdiciado más comida se debe a que, por una parte, hizo más calor, lo que desmejoró la apariencia de las verduras y frutas más rápido, las personas están cambiando sus hábitos de tres a cinco comidas diarias y al «picotear más llega con menos hambre a casa», explica Herrero, y, por otro lado, a que «no se ve el problema. Hay falta de concienciación».