¿Quiénes son otros los cuatro criminales condenados a prisión permanente revisable en España?

David Oubel, Sergio Díaz, Daniel Montaño y Marcos Mirás./R.C.
David Oubel, Sergio Díaz, Daniel Montaño y Marcos Mirás. / R.C.

Patrick Nogueira, el asesino de Pioz, es la quinta persona condenada con esta fórmula cercana a la cadena perpetua aprobada en 2015

ISAAC ASENJOMadrid

Es lo más próximo en Europa a la cadena perpetua. Se trata de la máxima pena privativa de libertad que existe en el Código Penal en España. Fue aprobada en marzo de 2015 como parte de la Ley de Seguridad Ciudadana, con los votos a favor del PP y está avalada por el Consejo Fiscal, el Consejo General del Poder Judicial y el Consejo de Estado. Han pasado tres años y medio desde entonces y solo se ha aplicado en cuatro ocasiones. Patrick Nogueira, asesino confeso del crimen de Pioz, será el quinto caso.

La modificación del Código Penal fue ideada para casos de suma gravedad y con el objetivo de que «la pena impida a los delincuentes más peligrosos, que no hayan demostrado capacidad de reinserción, puedan volver a la sociedad y pongan en peligro la seguridad de las personas».

La pena sólo puede ser aplicable «en supuestos de excepcional gravedad en los que está justificada una respuesta extraordinaria mediante la imposición de una pena de prisión de duración indeterminada, sujeta a un régimen de revisión». En concreto, se aplica en asesinatos especialmente graves, homicidio del jefe del Estado o de su heredero, de jefes de Estado extranjeros y en los supuestos más graves de genocidio o de crímenes de lesa humanidad. Hasta su entrada en vigor, el Código Penal establecía unos límites de 25, de 30 o de 40 años de cárcel, según la gravedad de las penas (artículo 76), aunque reconocía el cumplimiento sucesivo de penas en caso de acumulación.

Desde su aplicación, tres de los cuatro condenados, asesinaron a niños para causar el mayor daño posible a sus madres. Así lo recogen las sentencias condenatorias, que tienen varios puntos en común y todas ellas están vinculadas a veredictos de jurados populares que dictaminaron que la prisión permanente revisable era lo más justo para estos asesinos.

Degolladas con una radial

El primero en escuchar el fallo de un juez fue David Oubel - el parricida de Moraña - tras haber asesinado a sus dos hijas - Amaia y Candela, de 4 y 9 años - con una sierra radial tras drogarlas en su domicilio.

La investigación afirmó que el crimen fue planificado. Oubel compró la herramienta dos días antes en una ferretería. Telefoneó a su exmujer para anunciarle su atroz plan y a continuación llamó con el mismo propósito a la Guardia Civil. El criminal eligió el último día de vacaciones con las pequeñas para encerrarse en su casa con ellas y matarlas «mirándolas a la cara». Un día antes había remitido una carta a su exmujer en la que le avanzaba su venganza. Durante el juicio, celebrado en julio del 2017, el acusado reconoció los hechos y, sin apenas inmutarse, argumentó que «era una situación límite y en situaciones límites, tomas decisiones límites». El fiscal del caso, tras exponer su crudo alegato y solicitar la primera pena permanente del país, rompió a llorar.

Más de 30 puñaladas

La segunda condena llegaba este mismo año en Tenerife. Un joven cordobés de 21 años mató al abuelo de su novia que sufría una discapacidad. El conocido como asesino del carnicero de Icod propinó a su víctima más de 30 puñaladas, clavándoselos en el abdomen, el tórax y el cuello, y provocándole heridas cortantes y penetrantes que alcanzaron el paquete vascular del cuello, el corazón, los pulmones, meso y asa intestinal.

El fallo recogió que Sergio Díaz es autor de un delito de asesinato con alevosía, ensañamiento y víctima especialmente vulnerable en atención a su discapacidad. Esta última condición abre las puertas, al igual que en el caso de los menores de 16 años o que en los crímenes con agresión sexual, a la petición de la pena máxima contemplada en el Código Penal español.

«La semilla del mal»

El jurado popular de la audiencia de Álava dictaminó que Daniel Montaño - saxofonista y profesor de música de profesión - no tenía sus facultades mermadas cuando arrojó por la ventana en enero de 2016 a la pequeña Alicia, de 17 meses. Era la hija de su pareja a la que también intentó matar. Ella se salvó pese a sufrir heridas con un cristal en el cuello. En la bebé vio, según su declaración, «la semilla del mal».

Gabriela - la madre de la pequeña - aseguró entre sollozos y lágrimas que el asesino las atacó porque no quiso mantener relaciones sexuales con él y reveló que antes de arrojar a la pequeña lo había intentado con ella. La defensa pidió que se le aplique la eximente completa por enajenación mental por un posible episodio psicótico agudo. Tendrá que pasar entre 25 y 35 años en la cárcel antes de que se revise su pena.

Crimen del Día de la Madre

En La Coruña se dictó hasta la fecha la última pena de carácter permanente. Marcos Mirás - parricida de Oza - puso fin a la vida de su hijo de 11 años a paladas en un bosque de eucaliptos por el que sabía que no pasaría nadie. Lo hizo el Día de la Madre de 2017. Tenía que devolver a su hijo a su ex mujer, de quien estaba separado desde hacía siete. El niño nunca llegó.

El hombre envió varios mensajes amenazantes a su exmujer en los que la advertía de que «todo en esta vida tiene un punto y final... el problema es que nos guste a todos». La defensa del filicida también se encomendó al trastorno mental para justificar un asesinato incomprensible. Pero los psiquiatras desmontaron su estrategia y manifestaron que Mirás era plenamente consciente de lo que estaba haciendo cuando montó a Javier en el coche, lo hizo bajar en un paraje apartado y lo apaleó en la cabeza en distintas ocasiones hasta provocarle la muerte. Después, trató de cavar un hoyo, pero como la tierra estaba muy dura optó por dejar al pequeño tendido en el suelo e irse a la habitación del hotel que había reservado. Al día siguiente, tras su detención, llevó a los agentes hasta el lugar exacto.

Además de estos, hay otros dos casos que están sujetos a estudio y que también podrían acabar en prisión permanente revisable: los asesinatos de Diana Quer y del pequeño Gabriel. Tanto 'el Chicle' como Ana Julia Quezada podrían entrar en esta lista de condenados con prisión permanente revisable.

Más información

 

Fotos