La atrincherada en el Consulado de Uruguay de Barcelona entrega a su hija a los Mossos

Concentración de apoyo a la mujer uruguaya que se negaba a entregar a su hija al padre, tal como ordenó la justicia./AFP
Concentración de apoyo a la mujer uruguaya que se negaba a entregar a su hija al padre, tal como ordenó la justicia. / AFP

La mujer, encerrada durante una semana en el piso, se negaba a dar a la pequeña al padre a quien un juez le dio la custodia

CRISTIAN REINOBarcelona

Tras una semana encerrada junto a su hija Noa en el Consulado de Uruguay, María, madre de una pequeña de siete años, se ha visto obligada esta mañana por orden judicial a desprenderse de la persona que más quiere. Hacia las 13:00 horas, y con la entrega de la pequeña a los Mossos para que conduzcan a la niña con su padre, que vive en Viella (Barcelona), acababa el último capítulo del caso María, una disputa legal entre dos padres por la custodia de su hija y que corría el riesgo de convertirse en un conflicto diplomático entre España y Uruguay.

Los abogados de la madre han relatado que durante la entrega se han vivido momentos de una gran tensión, porque la niña lloraba y gritaba que no quería dejar a su madre y no quería ir a vivir con su padre, al que no ve desde hace tres años y medio. «No me quiero ir, no me quiero ir, no quiero marcharme», ha gritado entre lágrimas la niña, que acompañada de dos psicólogos ha sido llevada a una comisaría de los Mossos, a una sala especial con juegos, para que se prepare para el viaje en coche desde Barcelona al Valle de Arán (Llerida), unas cuatro horas, para reunirse con su padre, Pablo.

En una sentencia judicial que generó una enorme polémica, un juzgado de Viella (Lleida), donde vive el padre, otorgó el pasado 2 de octubre la custodia exclusiva al padre. El caso fue polémico, ya que la madre denunció al padre, Pablo, por malos tratos y abusos sexuales a la menor. El caso fue archivado. La madre marchó a Uruguay junto a la hija, pero el padre puso una denuncia por sustracción. La madre fue obligada a regresar a España donde se inició una batalla legal por la custodia

En el juicio por la custodia, los psicólogos que comparecieron como peritos calificaron al padre como una persona preparada para ejercer la paternidad. En cambio, de la madre subrayaron que «interfiere en el vínculo con el padre, con una práctica nociva« para su hija.

El pasado 4 de octubre, la juez de Viella determinó que la madre tenía que entregar la menor al padre en el consulado de Uruguay en la capital catalana. Pero la madre se negó. Y el cónsul permitió que Maria y su hija instalaran su residencia provisional en la legación diplomática mientras se resolvía la causa judicial.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay emitió un comunicado en el que subrayó que están exentos de cumplir con la orden judicial. El canciller uruguayo Rodolfo Nin aseguró que no pensaban «echar» a la madre del consulado y que estaban esperando a que la magistrada «allane el camino para una entrega de acuerdo a los derechos del niño, que eso es lo que hay que tener en cuenta».

Tras una semana de tira y afloja, la juez ha dado esta mañana un ultimátum a la madre para que entregara a la niña, bajo la advertencia de incurrir en un delito de desobediencia a la autoridad judicial. La entrega se ha hecho efectiva esta mañana y tanto la madre como la niña han abandonado el consulado. Los abogados de la madre han anunciado que recurrirán las decisiones de la juez de Viella y que está dispuestos a llegar a las últimas instancias judiciales. Una veintena de manifestantes gritaban frente a la legación diplomática consignas a favor de la madre.