Alemania y su pasión por la Navidad

Imagen de la ciudad alemana de Dresde./
Imagen de la ciudad alemana de Dresde.

La magia de estas fechas se deja sentir en cada una de sus calles y rincones que se engalanan para generar una atmósfera sin igual

ÁLVARO ROMERO

La pasión alemana por la Navidad resulta incomparable, sus ciudades y pueblos se vuelcan en estas fechas para llenar de encanto las calles. Entre los vecinos se respira ilusión, patente sobre todo en la cara de los más pequeños. Las luces toman los rincones y los coquetos mercadillos navideños se apoderan de las plazas más importantes. Casetas y más casetas de madera para hacer las delicias del que hasta allí se acerca.

Todo ello genera una atmósfera mágica donde se mezclan olores a jengibre, azúcar tostada y a las típicas salchichas alemanas. En los puestecitos se pueden adquirir diferentes objetos artesanos fabricados a mano, adornos navideños, juguetes y suvenires, entre otros. Nunca falta la cerveza que corre a litros en cada uno de sus enclaves, así como el tradicional vino caliente o Glühwein, dulces típicos y los clásicos perritos calientes. Tal es la belleza de la Navidad alemana que otros países decidieron importar sus costumbres, eso sí, nada mejor que vivirla en primera persona en alguno de estos lugares y recorrer sus mercadillos navideños:

Múnich, el más familiar

Consolidada como una de las ciudades más importantes del país germano, su belleza se multiplica en época navideña. Su mercadillo ocupa la plaza de Marienplatz y las calles adyacentes, centro neurálgico de la urbe. Más de 150 casetas que se reparten en 20.000 metros cuadrados y ofrecen artesanía, productos típicos y ropa de abrigo, amenizado por música en directo de coros locales que cantan villancicos. Todo ello bajo el omnipresente y enorme árbol de Navidad que, cada año, preside junto con el edificio del Ayuntamiento y la Catedral el rectángulo más importante de Múnich.

Dresde, el gran desconocido

A nivel turístico la ciudad de Dresde a priori puede parecer la gran desconocida en comparación con otras de renombre como son Berlín, Colonia o Frankfurt, sin embargo su Navidad está considerada como una de las más bellas del país. Su mercadillo navideño, conocido como Striezelmarkt, en honor a los típicos lacitos dulces, está considerado como uno de los más antiguos del país. En él destaca su pirámide navideña, un impresionante tiovivo de madera con figuras talladas, perfectamente iluminado. Abundan los dulces típicos de la comarca, elaborados con pasas y frutas secas.

Núremberg, pura Navidad

Hablar de Navidad en Alemania es sinónimo de Núremberg y, su mercadillo se ha convertido en el más famoso del mundo. Un pequeño poblado de aproximadamente 180 puestecitos construido a base de casetas de madera, se instala, cada año, en la Plaza del Mercado. Es típico degustar allí pan de especias, vino caliente especiado, salchichas alemanas y las galletitas de jengibre. No faltan las actividades infantiles donde los niños pueden escribir cartas con sus deseos navideños, hacer galletas y manualidades o montarse en el carrusel.

Hamburgo, el más bonito

El mercado de Navidad de Hamburgo está considerado como el más bonito de Alemania y razones no faltan. Casi dos millones de personas visitan el Rathausmarkt cada año, siempre con el Ayuntamiento de fondo, edificio más importante de la plaza. Artistas, artesanos y comerciantes de toda Alemania luchan por hacerse con alguna de las casetas para poder exponer y vender sus productos. Cada una de ellas compite por ser la más bella pues los puestos se decoran a conciencia. Allí se puede encontrar pan de jengibre, artesanía de primera calidad y multitud de ideas para regalar.

 

Fotos