Bolonia, ciudad medieval repleta de elegancia y sobriedad italiana

Vista aérea de Bolonia./
Vista aérea de Bolonia.

Levantada a través de los siglos está considerada como una de las joyas del país, cargada de patrimonio y con una intensa vida cultural

ÁLVARO ROMERO

Capital de la región de Emilia- Romaña, la ciudad de Bolonia se alza al norte de Italia siendo considerada como una de las más hermosas del país. Razones le sobran para tal denominación pues cuenta con una intensa vida cultural y un patrimonio sumamente interesante. La conservación de su arquitectura popular y la peculiaridad del casco urbano medieval, de los más grandes de Europa, son dos de los factores más importantes.

En la actualidad esta urbe muestra una preciosa estampa labrada a través de los siglos gracias, sobre todo, a la herencia dejada por los pueblos que por allí pasaron. Etruscos, galos y romanos encontraron en la región el lugar perfecto para instalarse. Más tarde, durante la Edad Media, la urbe comenzó a cobrar importancia, hasta el punto de considerada como una de las más importantes de Europa. Un destacado punto comercial y cultural, nexo de unión entre el norte y el sur de Italia.

Descubriendo Bolonia

La mejor manera de conocer a fondo la ciudad es recorrerla a pie y perderse entre sus callejuelas, pues cuenta con el tamaño perfecto para hacerlo. Pese a no ser un destino habitual entre los turistas, todo aquel que decide visitarla acierta de pleno y se lleva una grata sorpresa. Precisamente, no ser una ciudad turística forma parte de su encanto.

Como si de un museo al aire libre se tratara, su centro histórico expone pórticos, torres, iglesias y palacios perfectamente conservados. Hasta 38 kilómetros de pasajes cubiertos se reparten por sus calles, construidos entre los siglos XI y XX, los pórticos de Bolonia son un patrimonio de excepcional valor arquitectónico. Los más destacados son los de casa Isolani, la Basílica de Santa María dei Servi y el del Palacio Arzobispal.

La capital de Emilia- Romaña es también famosa por sus torres, que contribuyen a formar una singular silueta donde varias construcciones se levantan acariciando el cielo. Ofrecen, además, la oportunidad de otear, desde la altura, el horizonte italiano. Un maravilloso panorama que intercala la magia urbana con el encanto natural de la campiña.

Las dos torres Asinelli y Garisenda de Bolonia.
Las dos torres Asinelli y Garisenda de Bolonia.

La Torre de los Asnos, la de Garisenda o la del Reloj, dominando esta última la bella Plaza Mayor, epicentro y eje fundamental de la vida cotidiana de la localidad, son algunas de las más destacadas. Además, tres de ellas, las torres de Azzoguidi, Prendiparte y la de Galluzzi, conforman las conocidas como «rascacielos medievales».

Toda la sobriedad y elegancia de Bolonia aparece representada en sus palacios. Edificios históricos que se reparten por todo el centro urbano. La Plaza Mayor alberga varios de los ejemplos más destacados, los palacios de Podestá, Archiginnasio, Rey Enzo y Accursio, entre otros. Ese mismo rectángulo protege la Basílica de San Petronio y la Fontana del Nettuno, elementos turísticos fundamentales en Bolonia.

No hay que olvidar la Pinacoteca Nacional, museo que alberga y expone una de las colecciones pictóricas más importantes del país. Obras de la región de Emilia- Romaña donde poder contemplar artistas como Rafael, Tintoretto o Reni.

Para chuparse los dedos

En Bolonia se respira un ambiente animado repleto de gente joven, se trata de una ciudad universitaria con importante vida nocturna e infinidad de opciones de ocio. Cafés, pubs, bares y restaurantes se reparten a decenas por las calles, en estos últimos es posible degustar la exquisita gastronomía italiana, especialmente la local, cocina convertida en arte.

Es considerada como una de las cunas culinarias de Italia y de las mejores ciudades europeas para realizar turismo gastronómico, de hecho existen rutas establecidas por sus calles que conducen hasta locales hosteleros donde degustar los mejores platos tradicionales y probar así la especialidad de cada uno. Pastas frescas mezcladas con las mejores salsas, exquisitas pizzas, carnes, pescados y dulces aptos para los paladares más exigentes.

Las mejores trattorias de Bolonia ofrecen platos tales como crescentines, pan frito para acompañar embutidos de la comarca; chuleta boloñesa, carne de ternera empanada acompañada de queso parmesano o pasta boloñesa, una salsa famosa en todo el mundo elaborada a base de carne picada y verduras. Sin olvidar los cotechinos y el friggione, recetas que han ido pasando de generación en generación y actualmente son toda una institución en la cocina local.

 

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