Yo también soy disidente

Juanjo Moro es actualmente concejal de Podemos en funciones de Cultura, Educación y Deporte en Villaquilambre

JUANJO MORO
JUANJO MOROVillaquilambre

Porque pocas cosas han cambiado: el paro sigue lastrando el futuro de nuestros jóvenes, las pensiones no cubren las necesidades básicas de muchísimas personas mayores, las reformas laborales mantienen la espada de Damocles sobre los trabajadores precarios, los que más tienen se las siguen ingeniando para pagar menos, los privilegios de los políticos siguen ahí y con ellos la falta de confianza en las instituciones, los medios de comunicación están cada vez más dirigidos por intereses empresariales en vez de periodísticos, nuestros servicios públicos siguen cayendo en manos privadas, que disfrutan de los beneficios pero «socializan» las pérdidas, las reformas que luchen contra la desigualdad, contra el cambio climático, contra la «España vaciada» no llegan, no se ponen en marcha, y la pérdida de valores éticos ya no nos sorprende.

Muchas de estas causas, o todas ellas, desencadenaron el 15-M, aquello de «si queréis, formáis un partido y os presentáis a las elecciones»; ¿ya no lo recordamos?

Pues de aquellos problemas surgió PODEMOS, como herramienta para transformar esa realidad que no nos gustaba, generando tanta ilusión en los que encontraban un rayo de esperanza como rechazo de los que nos habían llevado a esa situación.

A esa fuerza «emergente» se incorporaron muchas personas con la intención de sumar, de enfrentarse a los problemas, de luchar por los derechos de las clases populares, muchísima gente convencida de que «sí se podía», otras muchas vieron un espacio para ocupar sin demasiada competencia.

¿Alguien pensó que iba a ser fácil transformar la realidad? ¿Alguien creyó que iban a renunciar a sus privilegios simplemente porque naciera una alternativa?

Por supuesto que el camino iba a ser largo, complicado, con muchos palos en las ruedas puestos desde fuera, pero también con «empujones» desde dentro. Una vez me dijo alguien «los adversarios los vas a tener en otros partidos, los enemigos en el propio»; ¡Qué tristeza!

Hemos cometido muchos errores.

En lo interno hemos caído en la burocracia, perdiendo naturalidad, hemos dejado en el camino gente valiosa porque no nos hemos sabido cuidar, hemos espantado a otros porque no hemos sido lo suficientemente receptivos, porque estábamos hablando más de nosotros que de los problemas de la gente, nos hemos pegado codazos para «salir en la foto» cuando aquí hay trabajo (y mucho) para todo aquel que venga a sumar, hemos pensado en ocasiones que llegaríamos más lejos separados que juntos. En ocasiones lo hemos hecho tan mal…

En lo externo nos hemos dejado llevar por lo inmediato, desviándonos del objetivo principal; nos hemos metido en «fuegos» que no podíamos apagar y que nos mermaban las energías para apagar los que estaban a nuestro alcance; no nos hemos sabido despegar del «Cataluña», «Venezuela», del «os van a quitar la casa» y otras lindezas que aún te suelta alguien de vez en cuando en algún lugar.

Hemos hablado tanto de nosotros que nos parecíamos a los de siempre; en ocasiones la alfombra y el sillón nos han despegado de la realidad, el poder nos ha desgastado en algunos lugares, mientras en otros nos ha pasado factura apoyar al «mal menor» que al final se ha llevado todos los méritos; y el «chalet» (con hipoteca compartida a un porrón de años) ha servido a nuestros enemigos para encontrar algo con lo que desgastarnos desde dentro.

Luego han llegado los cantos de sirena para algunos, que han pensado que era mejor (creo que solo para sus intereses personales) rompernos, dividirnos, buscar salidas con otra identidad, pero ha llegado el MásTortazo y las mareas ya no suben como antes. Era lógico, quisimos correr sin saber del todo andar y, aunque lo quisiéramos hacer con la mejor intención, es cierto que estuvimos mucho tiempo «atándonos los cordones» y así se nos escapó alguna ocasión de oro.

¿Dónde estamos ahora?

Si alguien pensó que se iban a asaltar los cielos en 5 años…pero la realidad es que tenemos casi 4 millones de votos a los que representar en el Congreso, y muchos compañeros y compañeras luchando contra todo y contra todos (también contra nosotros) en cientos de ayuntamientos. ¿Esperábamos que fueran más? Sí, pero estos son los medios que tenemos ahora mismo.

Debemos volver a revitalizar los Círculos, a crear espacios donde organizarnos, donde recoger los anhelos y los problemas de nuestros vecinos, donde cuidar lo que tenemos. Tenemos que centrarnos en lo importante, dejar egos atrás, trabajar más, mejor y más juntos, donde tengamos representación institucional lo haremos con unos medios y donde no lo haremos con otros.

No podemos olvidar por que nacimos, ni los errores cometidos, porque las causas, los problemas, siguen estando ahí, y nosotros, quizá seamos menos que al principio, pero sabemos más, tenemos heridas que nos han hecho más fuertes.

A enemigo (no adversario) que huye, puente de plata.

Yo soy disidente del desánimo.

Nosotros, nosotras SEGUIMOS