Sánchez desdeña por «incoherente» la invitación de Rivera a entenderse

Pedro Sánchez, durante un mítin en Vigo. / Efe

Ha ironizado con que el líder de Ciudadanos parece que ha levantado el castigo si el PSOE «se porta bien»

R.C.Madrid

Pedro Sánchez no se tomó en serio el levantamiento del veto al PSOE de Albert Rivera. «Parece que nos ha levantado el castigo si nos portamos bien», bromeó durante un mitin en Vigo pocas horas después de que el líder de Ciudadanos hiciera su anuncio. El secretario general de los socialistas aclaró que no busca el apoyo de los liberales, solo que «no bloqueen al que ganó» el 28 de abril ni lo vuelvan a hacer el 10 de noviembre.

Rivera, que en las anteriores elecciones cerró la puerta a los pactos con Sánchez y que tachó a los socialistas de «banda», se muestra ahora dispuesto a negociar para superar la parálisis política. Un giro sustancial en su estrategia pero que solo mereció el desdén del líder socialista. «Dice (Rivera) que gobierna con el PSOE, pero si suma más escaños con el PP y la ultraderecha, echa al PSOE y sigue gobernando con las derechas», apuntó ante el jolgorio de los asistentes. «Todo un ejemplo de coherencia», remachó.

Sánchez explicó que en las negociaciones posteriores al 28-A no pidió «el apoyo de Ciudadanos», solo que «respetara» el resultado y permitiera gobernar al ganador. Además, subrayó, en ningún caso iba a pedir el respaldo de «un partido que pacta con la ultraderecha».

El líder socialista echó por tierra de esa manera el giro en el guion de Rivera, que en realidad no se refirió a la posibilidad de un Gobierno de coalición. La idea de un Ejecutivo conjunto la reserva como oferta a Pablo Casado en caso de que los números cuadren en la derecha tras los comicios. Pero si este plan resulta inviable y el PSOE reedita su victoria, los liberales esta vez aceptan colaborar en el desbloqueo.