Un pacto Maragall-Colau para la alcaldía de Barcelona puede precipitar el fin del Govern de Torra

Ada Colau y Ernest Maragall./Efe
Ada Colau y Ernest Maragall. / Efe

Esquerra presiona al presidente del Gobierno catalán al año de inicio de su mandato y ya pone posibles fechas para un eventual adelanto electoral

CRISTIAN REINO

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ofrecerá el martes una rueda de prensa en el Palau de la Generalitat para hacer balance del primer año de su gobierno. El 2 de junio de 2018, Torra presidió la toma de posesión de sus consejeros. Echaba a andar un Ejecutivo autonómico que desde el primer día ha recibido críticas desde la oposición por estar más preocupado por la gesticulación nacionalista que por gestionar el día a día. Los empresarios del Círculo de Economía se sumaron el jueves pasado a esta tesis y alertaron al presidente de la Generalitat que no solo del 'procés' puede vivir el Govern y que o se ocupa de gobernar o existe un serio riesgo de que Cataluña salga perjudicada.

Torra lleva un año de mandato y ni sus socios apuestan ya por una legislatura larga. Hasta la fecha, eran los grupos de la oposición los que daban por acabada la legislatura. El viernes pasado, en cambio, Gabriel Rufián, jefe de filas de Esquerra Republicana, apostó en 'eldiario.es' que las elecciones catalanas serán en febrero del año que viene y hasta aseguró que el candidato de ERC será Joan Tardà. La portavoz del Govern, Meritxel Budó, tuvo que salir de inmediato a desmentirle para que las especulaciones no empezaran a correr como la pólvora. «Estamos comprometidos a seguir gobernando, no hay ninguna fecha prevista para los comicios», dijo.

Roger Torrent y Pere Aragonès encabezan las quinielas en ERC pero el hecho de que Rufián ya ponga un nombre sobre la mesa anticipa que se está librando una guerra interna por liderar la lista republicana. No solo Rufián. Un documento de la ANC, según adelantó 'La Vanguardia', apunta que la entidad soberanista reclamará a Torra que convoque elecciones como respuesta a la sentencia del juicio contra los líderes del 'procés', que podría conocerse en otoño de este año.

La propuesta del lobby secesionista pasa porque el Parlamento catalán vuelva a declarar la independencia en caso de que el secesionismo supere el 50% de los votos. Torra anunció la semana pasada que en los próximos días tiene previsto abrir una ronda con partidos y entidades soberanistas de la sociedad civil para consensuar la respuesta a la sentencia.

El tirón de Puigdemont

Tras el resultado de las generales, en que ERC ganó por goleada a JxCat, Puigdemont y Torra no tenían muchos motivos para adelantar los comicios autonómicos. Pero con las europeas el panorama ha cambiado. Puigdemont ha comprobado que mantiene el máximo tirón electoral y asegura que su estrategia ha salido avalada, por lo que JxCat ya no tiene que temer tanto a ERC en las urnas.

Los republicanos, además, perderán a Junqueras, pues será inhabilitado -si es condenado-. El problema que tienen los neoconvergentes es que aún no han acabado de cerrar sus litigios internos, entre JxCat, la Crida y el PDeCAT. Por ello, dirigentes de la formación abogan por ordenar el espacio nacionalista este verano para estar listos de cara a primavera del año que viene.

l otro elemento que podría precipitar las elecciones catalanas es Barcelona. La negociación para al alcaldía de Barcelona puede llevarse por delante la alianza entre Esquerra y JxCat en el Palau de la Generalitat, si al final, Ernest Maragall, con tal de ganar la alcaldía sella un pacto con Ada Colau y excluye a JxCat, sobre el papel su socio natural, porque ambas formaciones comparten gobierno en la Generalitat.

Maragall dejó claro el sábado por la noche en TV-3 que está dispuesto a todo con tal de ser alcalde de Barcelona. Y en ese todo está incluido dejar fuera del ejecutivo a los neoconvergentes y gobernar solo con los comunes. Este movimiento es necesario porque los comunes vetan a todo partido que no sea progresista. Sería todo un desafío de ERC a JxCat, en un momento en que fuentes independentistas apuntan que las relaciones están muy tocadas. La decisión, en cualquier caso, depende de Ada Colau.

La actual alcaldesa tiene que decidir si acepta la oferta de Maragall. En este caso, los comunes serían la fuerza de apoyo de un alcalde de ERC. Colau y los comunes perderían la alcaldía y pasarían a tener un papel secundario. Aunque romperían la política de bloques, abrirían una grieta profunda en el bando independentista y pondrían las bases de futuros acuerdos a nivel autonómico. Eso sí, Colau tiene también la oferta de Manuel Valls, que le ofrece sus seis concejales para que siga siendo alcaldesa, junto al PSC. Fuentes socialistas señalan que todo depende de Colau y que haga lo que haga tendrá una fuerte respuesta interna.