Maragall paraliza el diálogo con Colau hasta que aclare si aceptará a Valls

El candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona, Ernest Maragall. / EFE

La alcaldesa en funciones insiste en un tripartito con Esquerra y con los socialistas pero ambos se vetan mutuamente

CRISTIAN REINOBarcelona

Barcelona puede convertirse en el último bastión para Podemos y lo que se conoce como sus confluencias. La actual alcaldesa en funciones, Ada Colau, no salió victoriosa en las pasadas elecciones municipales del 26-M, pero en cambio sigue teniendo la llave para decidir quién será el próximo alcalde de Barcelona.

Los comicios los ganó Ernest Maragall. El candidato de Esquerra obtuvo 10 concejales -los mismos que Colau- aunque se impuso en número de votos. Esta circunstancia le permitiría salir elegido si nadie se pone de acuerdo en el juego cruzado de pactos. También le ha permitido iniciar una ronda de contactos para la investidura. Lo hizo con los comunes y con JxCat.

Pero ganar los comicios no quiere decir en este caso tener la sartén por el mango. Maragall ofreció en un primer momento un pacto a tres entre ERC, Comunes y JxCat. Sin embargo, Colau vetó a los postconvergentes. Posteriormente, el alcaldable republicano ofreció a Colau un gobierno de coalición entre los dos sin contar con JxCat. Entre Esquerra y los Comunes suman 20 concejales, a uno de la mayoría absoluta. Sin embargo, desde el primer día, la exactivista de la PAH siempre ha abogado por un tripartito entre ERC, Comunes y el PSC. Sabiendo que tanto republicanos como socialistas se vetan mutuamente y que ni siquiera están dispuestos a sentarse a hablar. El PSC no le perdona a Maragall que en 2014 fuera uno de los líderes del sector soberanista que rompió el partido. ERC no perdona al PSC su apoyo al 155.

Colau tiene en sus manos decidir si sigue como alcaldesa -con los votos de Valls- o cede el poder a ERC

A falta de 10 días para el plenario de investidura, Maragall quiso este miércoles dar un puñetazo en la mesa. El hermano del antiguo alcalde socialista de la Barcelona olímpica dio por suspendidas (no rotas) las negociaciones con Colau hasta que la alcaldesa se defina si está dispuesta a aceptar los votos que le ofrece gratis Manuel Valls para mantenerse en el poder municipal. El republicano instó a la líder de los comunes a que deje de «flirtear» con los socialistas y con Manuel Valls para articular una carambola que los secesionistas consideran «aberrante». «No vamos a permitir que Colau juegue a dos bandas y decida, unilateralmente al final, con quién se queda», afirmó este miércoles el candidato de ERC.

Desde el pasado 28 de mayo, en que Valls, que concurrió a las elecciones con el apoyo de Ciudadanos, soltó la bomba que dejó descolocados a todos los aspirantes a la alcaldía, Colau ha evitado decir si está dispuesta o no a ser alcaldesa con los votos del exprimer ministro francés. Durante la campaña, aseguró que «no se prestaría nunca a operaciones extrañas» y «aún menos en una clave de alianza con Cs y el PSC», según afirmó en Naciodigital.cat. Aunque Colau no necesita llegar a ningún acuerdo con Valls porque el dirigente galo se comprometió a prestarle su apoyo sin condiciones y con el único objetivo de evitar que por primera vez Barcelona tenga un alcalde secesionista, con lo que ello supondría para el 'procés'. Maragall paralizó este miércoles las conversaciones con la edil de la izquierda alternativa, pero al mismo tiempo le trasladó una última oferta: gobierno paritario entre ERC y los Comunes en el que él fuera el alcalde y Colau, la vicealcaldesa. Los socialistas, mientras, que esta semana han iniciado los contactos con la alcaldesa, señalaron que siguen trabajando para hacer posible un acuerdo de gobierno con Barcelona en Comú al margen de que los comunes «mantengan abiertas otras conversaciones».

Alcaldesa del Ibex

La decisión de Colau es de calado y marcará su futuro como dirigente política. Si renuncia a la alcaldía, desde el constitucionalismo le acusarán de haberse entregado al secesionismo. Y al revés, si opta a la reelección, se convertirá en el enemigo público número 1 del independentismo. El propio Maragall en campaña la acusó de ser la última esperanza del unionismo. Desde hace días, la presión es enorme contra Colau, a la que ya se presenta como la candidata del Ibex y de los poderes fácticos barceloneses.