El jurado analiza ya si la muerte del pequeño Gabriel Cruz fue asesinato u homicidio

Ana Julia Quezada./EFE
Ana Julia Quezada. / EFE

La magistrada del tribunal pide «responsabilidad» y «dejar fuera todo sentimiento» para alcanzar el veredicto

CECILIA CUERDOAlmería

Un centenar de preguntas, repartidas a lo largo de 22 folios, en torno a tres posibles escenarios alternativos sobre lo que ocurrió el 27 de febrero en una finca de Rodalquilar (Almería) con el pequeño Gabriel Cruz. Del relato que con esa base sean capaces de fundamentar y dar por probado las siete mujeres y los dos hombres que conforman el jurado popular saldrá la conclusión sobre la culpabilidad o no de Ana Julia Quezada, y si además se convierte en la primera mujer condenada a prisión permanente revisable en España. Fuentes judiciales apuntan a que, dada la complejidad para motivarlo, la deliberación no se espera que concluya hasta bien avanzado el jueves.

El objeto de veredicto que deberán responder ese jurado pivota sobre el hecho en sí de la muerte, planteando si fue un asesinato, un homicidio imprudente o incluso un homicidio doloso. «Ana Julia Quezada, de forma intencionada, súbita y repentina, cogió a Gabriel Cruz y lo lanzó contra el suelo o pared de la habitación, y tras el impacto del niño, procedió la acusada, con sus propias manos, a taparle la boca y la nariz con fuerza, hasta vencer su resistencia y provocar su fallecimiento», señala una de las cuestiones clave de la deliberación. Hasta siete jurados deberán dar este hecho por probado para validarlo.

Las premisas

Según les explicó la jueza presidente del tribunal, para responder a esa pregunta deberán dejar fuera «todo sentimiento» y guiarse únicamente por las pruebas mostradas en el juicio, «ateniéndose a las conclusiones racionales» de las mismas. Y siempre bajo dos premisas: que toda persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario y que, en caso de duda razonable, deben inclinarse siempre por la medida más favorable a la acusada.

El cuestionario, para cuya respuesta el jurado puede revisar las sesiones del juicio cuantas veces quiera, recoge también las posibles circunstancias agravantes o atenuantes que pudieron influir en la muerte y, por tanto, alterar el hecho delictivo. Es el caso de la alevosía que plantea la Fiscal, el ensañamiento que defiende la acusación particular o el arrebato y la confesión que la defensa entiende podrían rebajar la condena. Además, las cuestiones hacen referencia a las lesiones psíquicas que arrastran los padres por la pérdida de un hijo e incluso el daño moral causado durante los días en los que la acusada convivió con ellos y les alentó, a fin de probar el resto de delitos que reclaman tanto la fiscalía como la acusación particular.

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