Ana Julia: «Pido perdón a la familia de Gabriel y a toda España en general por lo que hice»

Imagen de Ana Julia tomada hoy. / Efe

Tanto acusación particular como fiscalía han mantenido sus calificaciones finales y piden prisión permanente revisable por un delito asesinato, con alevosía y ensañamiento

CECILIA CUERDOAlmería

«Pido perdón a la familia de Gabriel, a mi familia y a toda España en general por lo que hice, solo espero que Dios me perdone». Con el turno de última palabra de Ana Julia Quezada concluyó la última sesión del juicio por el crimen de Gabriel. Mañana se reunirá el jurado popular para conocer el objeto del veredicto sobre el que deberá pronunciarse para determinar la culpabilidad o no de Quezada. Antes de eso, tanto acusación particular como fiscalía han mantenido sus calificaciones finales y piden prisión permanente revisable por un delito asesinato, con alevosía y ensañamiento en el caso de la acusación que ejerce la familia. La defensa, aunque mantiene su petición por un homicidio imprudente, introduce como petición subsidiaria un dolo eventual con un menor, elevando la posible pena en este caso de 10 a 15 años de cárcel.

Según el relato de la defensa, más allá de las dudas que haya podido sembrar la acusación particular sobre el carácter cruel y malvado de Quezada y su pasado sospechoso, aludiendo al fallecimiento de su hija en Burgos y de otras exparejas, las pruebas no permiten probar ni el ensañamiento ni la premeditación. Consideró que la acusada tuvo oportunidades en cualquier otro momento de acabar con la vida del pequeño Gabriel e incluso ocultar el cadáver en otro sitio, y no en una fosa de apenas 10 centímetros de profundidad.

El letrado atribuyó su comportamiento en los días siguientes, en los que permaneció dando ánimos a la familia, al deseo natural del ser humano de no auto inculparse de un hecho grave y al consumo de medicamentos que la tenían atontada «y sin saber que hacer». Por este motivo, rechazó además que hubiera intención de humillar a los padres de Gabriel durante esa búsqueda, infligiendo ese daño moral o psicológico. En este sentido, consideró que desde el momento en que la detienen, Quezada confesó lo ocurrido y siempre con la versión de que fue un accidente. Asimismo, ha centrado su intervención en la autopsia oficial, que habla de que Quezada habría empleado una fuerza desproporcionada para asfixiar al niño tapándole la boca con ambas manos, pero no que le propinara una paliza antes o le dejara agonizar.

Más dura se ha mostrado la fiscal, que ha incidido en la personalidad «cruel y mentirosa» de Quezada, de la que su propia hija reniega, según ha recordado. En sus conclusiones finales, la Fiscal asegura que del relato de los hechos queda acreditada «una inquina y una aversión intensa a este niño, que le lleva a una intencionalidad perversa y consolidad en el tiempo». Y asegura que ese 27 de octubre «le vino todo de cara y no iba a dejar pasar esa oportunidad» de quitarse de en medio un obstáculo en su relación sentimental. «Si eliminaba al niño, eliminaba el vínculo afectivo entre padre e hijo», afirma.

«Miente hasta en la detención, cuando tiene las manos llenas de arena, esa personalidad mentirosa se aprecia desde el primer momento». Ha repasado sus intentos de conducir la investigación hacia su expareja, de evitar cualquier seguimiento policial perdiendo en días sucesivos el teléfono móvil. Y ha incidido en las versiones de los agentes que estuvieron esos días con ella en las que nunca mostró el más mínimo arrepentimiento. Todas sus muestras de aflicción son falsas, insiste la fiscal, «desde el primer momento dice lo he perdido todo, he perdido a Ángel», pero «no hace referencia al niño al que acaba de matar, a la madre mucho menos».

El abogado que representa a la familia, por su parte, ha insistido en su convicción de que Quezada es una «auténtica asesina» que «mató haciendo sufrir al niño», insistiendo en que los informes forenses de parte apuntan a esa paliza previa que recibió el menor antes de ser asfixiado. «Desconocemos si el móvil lo es solo económico, o es odio absoluto a la madre del niño», justificó el letrado, quien se basó en los hematomas y edemas laterales detectados en el cuerpo del niño, fruto, sostiene, de un golpe previo con un hacha u otro objeto contundente.

El abogado ha insistido en que Quezada «es una sociópata autentica», por lo que mantiene su acusación de asesinato con alevosía y ensañamiento. «Que no les tiemble el pulso, esta mujer no tiene el mismo derecho a respirar el mismo aire que respiramos nosotros, hay que aparatarla de la sociedad, porque va a matar a más niños con toda seguridad, y estoy convencido de que no es el primero al que mata», dice el abogado en alusión a las sospechas sobre la muerte de su primera hija.

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