La Guardia Civil refuerza la tesis de la violencia en los registros del 'procés'

El juez Marchena (centro) observa la declaración de los guardias civiles en el juicio del 'procés'. / R.C.

Varios agentes relatan el hostigamiento callejero a la comitiva judicial en las Consejerías de Economía y Exteriores, y dicen que Forcadell alentó a la masa

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Los agentes de la Guardia Civil que participaron en la 'operación Anubis', las pesquisas judiciales contra los promotores del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, dejaron este martes su impronta en el juicio del 'procés'. La Fiscalía había señalado en rojo la presencia de los 24 agentes propuestos para testificar. Valoraban que sus intervenciones reforzarían la carga probatoria de la violencia y, por ende, la tesis de la rebelión. Una línea acusatoria que ha sufrido vaivenes durante las cinco semanas que han transcurrido de vista en el Tribunal Supremo.

La comparecencia de este martes de los cuatro primeros uniformados fue bastante elocuente. Describieron los episodios callejeros de hostigamiento contra la comitiva judicial del 20 de septiembre como incidentes «violentos e intensos», «con insultos, lanzamientos de objetos y amenazas de muerte».

No solo en la Consejería de Economía y Hacienda, donde se congregaron 40.000 manifestantes y la letrada judicial tuvo que abandonar el edificio por la azotea, sino también en el departamento de Exteriores o en los almacenes de la imprenta Unipost en Tarrasa (Barcelona), donde se incautó material electoral para el 1-O.

Especialmente descriptivo fue el testimonio ofrecido por un sargento que estuvo en la Consejería de Exteriores. Relató al tribunal unos graves incidentes con unas 300 personas durante la salida de uno de los detenidos el 20 de septiembre. Se trataba de Xavier Puig, número dos del departamento dirigido por el procesado Raül Romeva. «Quisieron sustraer al detenido de la cápsula de seguridad de los guardias civiles que se lo llevaban. Lo agarraban del cuello y la ropa, se produjeron forcejeos. Daban golpes en el vehículo, eran tan grandes que llegaron a romper la ventanilla. El detenido no daba crédito, estaba viviendo un capítulo de terror total. Solo nos decía: 'sáquenme de aquí'», detalló.

«El detenido no daba crédito y vivió un capítulo de terror total. Solo nos decía: 'sáquenme de aquí'»

El jefe de equipo subrayó que los Mossos presentes «miraban» mientras que el ambiente se caldeaba. «Era una rabia descontrolada, me sorprendió que la población tuviera esa gran falta de respeto de llegar a sustraer a un detenido», prosiguió el agente, cuya comitiva apenas contaba con ocho antidisturbios.

Otro compañero, testigo directo, declaró que los propios trabajadores de Exteriores fueron los que comenzaron las protestas. A ellos se sumaron unos empleados de Comisiones Obreras que trabajaban cerca. «El ambiente estaba tan crispado que temimos que asaltaran el departamento. Solo había cinco o seis mossos de seguridad ciudadana», denunció el cabo primero. «Si este tumulto asalta el edificio los efectos podrían haber sido devastadores», aseguró.

El gesto de la presidenta

La última pregunta del fiscal causó un importante malestar entre las defensas, que no pararon de interrumpir los testimonios de los agentes por la extensión de los motivos por los que habían sido citados. El guardia civil hizo referencia a la aparición de Carme Forcadell, presidenta del Parlament, en el registro en Exteriores. «La vimos en un coche oficial. Sacaba la mano para agitar a la masa», afirmó el tribunal mientras la procesada, sentada detrás de su abogada, negaba con la cabeza.

La letrada trató de desactivar al testigo. Le preguntó por qué revelaba ahora este dato y no lo hizo en instrucción. Y éste contestó: «Me ha salido ahora». En la misma línea, el abogado del procesado Joaquim Forn le cuestionó por qué la Guardia Civil no usó la fuerza ante una situación tan «grave». A lo que el agente admitió que nadie resultó herido salvo «alguna magulladura».

Además de describir estos episodios de violencia, el primer agente en declarar este martes, que participó en los registros en Economía y Hacienda, abundó en la destrucción de presuntas pruebas del referéndum.

Contó que el ex secretario general de Hacienada Josep Lluís Salvadó llamó a su secretaria para deshacerse de documentos antes de ser detenido. «Entra al despacho, coge la pila de papeles y tíralos al patio», relató. El testigo, además, señaló el papel que jugó el procesado Jordi Sànchez, expresidente de la plataforma Asamblea Nacional Catalana, durante los registros. «Me dijeron que él controlaba quién entraba y quién salía de Economía cuando preguntamos si llevábamos al detenido», confirmó el agente.

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