El francotirador que planeaba matar a Pedro Sánchez: «Era una fantasía estúpida»

El detenido, Manuel Murillo./
El detenido, Manuel Murillo.

Manuel Murillo declaró que había bebido y que sólo escribió los mensajes de Whatsapp amenazantes porque quería impresionar a la integrante de Vox que más tarde lo denunció

REDACCIÓNMADRID

El francotirador Manuel Murillo, detenido por su intención de matar al presidente de Gobierno Pedro Sánchez, dijo que todo «era una fantasía estúpida» provocada por la ingesta de alcohol, según su declaración oficial difundida hoy por Antena 3. El vigilante de seguridad, que guardaba un arsenal de armas en su vivienda, reconoció haber mandado los mensajes de WhatsApp en los que manifestaba su deseo de cometer el magnicidio, pero, a la vez, dijo que él era el primer sorprendido al leerlos. «Hasta yo me he quedado alucinado al leer todo lo que escribí. Es la primera vez que mando mensajes de este tipo, es decir, expresando mi voluntad de matar a Pedro Sánchez. Ese día estaba inspirado, pero ahora, al revisar los mensajes, veo que están mal. Me he quedado parado».

Sobre el motivo de haberlos enviado, declaró que quería impresionar a la representante de Vox que estaba en el grupo de WhatsApp. La misma que más tarde lo denunciara a los agentes. «Quería quedar de patriota» delante de ella, detalló, mientras añadía que no estaba en su voluntad real matar a Pedro Sánchez. «No tengo edad para participar en un alzamiento, por Dios. Era una fantasía estúpida provocada por la ingesta de alcohol», recoge la declaración. «Yo nunca había pensado en matar a Pedro Sánchez, ni a nadie. Se me iba ocurriendo según lo escribía, probablemente fruto del alcohol. Los leo y me doy cuenta que son tonterías, porque no tengo dinero para alquilarme un piso como para desarrollar un plan criminal. Vivo en un loft con mi madre enferma», dijo ante el juez.

El informe elaborado por los Mossos d'Escuadra es bien diferente, en lo que a sus intenciones se refiere. En él, los agentes sostienen que solo le e intentar asesinarle con uno de sus cuatro rifles de alta precisión para cazar venados. «Cuando me detuvieron iba a compañado de una amiga. En el maletero del coche llevaba una carabina y una pistola de aire comprimido que iba dentro de su caja. Reconozco que tengo un Cetme. Estaba inutilizado, pero soy inventor y bastante manitas y un día me propuse arreglarlo para que funcionara como un reto personal y lo hice. Fue hace unos seis o siete años. No pensé nunca que tuviera importancia», declaró el vigilante de seguridad.

Eso sí, los Mossos reconocen que Murillo estaba en «fase preliminar» seguridad del presidente del Gobierno nunca ha estado comprometida. De hecho, fue cuando pidió ayuda para conocer la agenda del presidente cuando su compañera de chat dio el paso de denunciarlo.

En prisión desde el 21 de septiembre

Murillo está en prisión desde el 21 de septiembre, tras ser detenido dos días antes por los Mossos d'Esquadra. La vocación franquista le viene de familia. Su padre fue alcalde de la localidad barcelonesa de Rubí entre 1962 y 1977. Fue un dirigente del régimen distinguido por la dictadura con la medalla al mérito sindical y la cruz de los Caballeros de San Jorge.

El tirador, a diferencia de su padre, no estaba implicado en la política, ni en Rubí ni en la cercana Terrassa, donde vive. Allí la gente le conoce por su faceta deportiva. Campeón de España de ultrafondo en cuatro ocasiones, ha competido en campeonatos de Europa y del Mundo. Fue elegido dos veces como el mejor deportista de Rubí.

También practica el tiro deportivo, de ahí el arsenal que le ha incautado la Policía catalana. Es socio del club de tiro de Terrassa desde hace una década. En la asociación apuntaron ayer que acudía una vez a la semana a practicar acompañado de su perro, que nunca había dado ningún problema, que no se relacionaba demasiado con el resto de socios y que es más bien introvertido. En lo deportivo, se le puede considerar un «tirador mediocre», según declaró el presidente del club. A su juicio, se trata de un tirador de cuarta categoría, muy lejos de lo que hace falta para ser un francotirador certero.

Murillo trabaja desde hace meses en una empresa privada de seguridad. En su declaración, reconoció que «hace un año pasé una época mala porque no encontraba trabajo, pero por fin me coloqué en una empresa de seguridad. Hago 240 horas al mes en turnos y eso me da cierta estabilidad». Tiene 63 años, no está casado, vive con su madre, apenas tiene amigos y carece de historial psiquiátrico. Nostálgico del franquismo, aficionado a las armas, 'motero' y «dispuesto a sacrificarse por España».

Noticias relacionadas

Contenido Patrocinado

Fotos