Los pasos del asesinato de Gabriel Cruz

Ángel Cruz, padre del niño desaparecido en Níjar y su pareja Ana Julia Quezada, durante las labores de búsqueda. /Carlos Barba (Efe)
Ángel Cruz, padre del niño desaparecido en Níjar y su pareja Ana Julia Quezada, durante las labores de búsqueda. / Carlos Barba (Efe)

Ana Julia Quezada acabó con la vida del niño de 8 años y participó en sus labores de búsqueda

MIGUEL CÁRCELES y ALICIA AMATEAlmería

El caso comenzó como una desaparición de un menor, Gabriel Cruz, tras abandonar la casa de su abuela paterna, en la barriada nijareña de Las Hortichuelas Bajas para dirigirse a la vivienda de unos familiares al final del camino.

Quezada, subió al menor a su vehículo y se trasladaron hasta la finca de Rodalquilar, a 5 kilómetros de distancia, en un lugar aislado y en el que se encontraban solos. Allí, acabó con su vida, enterrando a continuación el cuerpo en el interior de la parcela, cerca de la piscina. Tras ejecutar el crimen, se unió a la búsqueda del niño iniciada por su familia pero que, día a día, recibía más voluntarios llegados de toda la provincia y más profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de otras unidades especializadas.

Después de 12 días desde que se pusiera en marcha el operativo, la condenada, sobre la que los investigadores ya sospechaban, fue detenida en la misma calle de Vícar en la que residía con el padre de su víctima cuando conducía un vehículo en cuyo maletero portaba el cadáver del niño. Los agentes de la Guardia Civil, ese 11 de marzo de 2018, había fotografiado y grabado a Quezada cuando sacaba el cuerpo del hoyo en el que lo había ocultado durante casi dos semanas. Después, la siguieron hasta darle caza.

A partir de ese momento, se inició la instrucción judicial de la causa contra Ana Julia Quezada quien se enfrenta a una probable pena máxima recogida en el Código Penal Español, prisión permanente revisable, solicitada por el Ministerio Fiscal y la acusación particular durante los alegatos finales por el delito de asesinato que el jurado ha considerado probado en base a las pruebas -testificales, periciales y documentales- presentadas durante el acto de juicio.