PP, Cs y Vox movilizan a decenas de miles de personas contra Sánchez a tres meses del 26-M

Casado, Rivera y Abascal aparecen por primera vez juntos en una fotografía aunque arropados por los suyos y a una distancia prudencial

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Con el himno nacional y vivas al Rey y España concluyó hoy la concentración en Madrid contra el Gobierno de Pedro Sánchez. La duda quedó despejada. Hubo instantánea de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal en el mismo espacio. Pero en una escenografía medida, en ningún momento estuvieron solos. Subieron a lo más alto de la plaza de Colón arropados por sus equipos de dirección y barones, y la presencia del resto de formaciones que, como UPN, PAR y UpyD, participaron en la protesta, evitó la imagen de una triple alianza. Todo estaba calculado al milímetro, la fotografía conjunta era, de hecho, lo que más recelos había despertado en sectores del PP y Ciudadanos en los últimos días, preocupados por la imagen junto aVox, por acudir a la calle con la extrema derecha.

La Delegación del Gobierno en Madrid contabilizó 45.000 asistentes, mientras los organizadores elevaron el cálculo a 200.000 personas

La convocatoria llamaba a decir basta a Sánchez por su gestión de la crisis catalana y la negociación presupuestaria con el PDeCat y Esquerra. Y fuentes del PP y Ciudadanos se dieron por satisfechas con la concentración, pese a no alcanzar las cifras que en el pasado registraron grandes movilizaciones contra el Ejecutivo como las motivadas por la crisis del Prestige, la guerra en Irak o la negociación con ETA durante el primer mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. La Delegación del Gobierno en Madrid contabilizó 45.000 asistentes, mientras los organizadores elevaron el cálculo a 200.000 personas al sumar los manifestantes de «las calles adyacentes» a la plaza y no dieron crédito a otros números.

El presidente de VOX, Santiago Abascal (2i), el líder del PP, Pablo Casado (4i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d).
El presidente de VOX, Santiago Abascal (2i), el líder del PP, Pablo Casado (4i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d). / Efe

«Por mucho que el Gobierno trate de manipular y minimizar la concentración, por mucho que el CIS diga que fueron cuatro los concentrados -contraatacaron fuentes populares-, lo cierto es que se ha escuchado un clamor que le dice a Sánchez que es tiempo de elecciones y no de manipulaciones». Más allá de las cifras, fuentes populares sí tienen la percepción de que poco a poco, y sobre todo alentada por el desafío secesionista, la derecha se moviliza. Está por ver si, consecuencia de lo primero, también se activa el electorado de la izquierda y cómo se comporta el votante de centro.

Será una carrera contra reloj hasta los comicios autonómicos, municipales y europeos del 26 de mayo, sin saber si coincidirán con una convocatoria de generales. Casado espera capitalizar entonces el descontento del electorado del PP y mantenerse como primera fuerza del centro derecha, pese al avance de Ciudadanos y Vox. Hoy mismo alentó a materializar la protesta en las urnas.

La primera protesta

En los próximos meses los populares realizarán apelaciones al voto útil, llamadas a aglutinar las papeletas en torno a sus siglas, y articularán un discurso con «ideas», dicen, pero también con alto contenido «emocional». Como ejemplo de su interés en mover ánimos, la dirección del partido no sólo saludó hoy que los congregados pidieran elecciones, sino que celebró que salieran a la calle «para dar una lección de dignidad a Sánchez». El 'espíritu de Colón' llegó a bautizarlo.

Mientras tanto, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, advirtió a Sánchez de que la de este domingo podría ser tan sólo una primera protesta. «Si convoca elecciones, no hará falta movilizarse más», avanzó. De lo contrario, garantizó que el Ejecutivo tendrá «enfrente» a los liberales «si permite que los separatistas marquen el camino».

Imágenes de la manifestación. / Agencias

La petición de apertura de las urnas es lo que ha llevado a su partido a coincidir con Vox en la calle. Una compañía que a Ciudadanos, tal y como se vio en la negociación de la investidura de Juanma Moreno en Andalucía, le produce incomodidad. Hoy apenas tuvo necesidad Rivera de coincidir con Abascal. Cada uno intervino de manera independiente ante un micrófono habilitado para las declaraciones. El líder de Vox aprovechó su turno para reclamar la suspensión de la autonomía de Cataluña y la detención de Quim Torra y los «responsables del golpe».

Los contactos entre el Ejecutivo y la Generalitat, pese a haber fracasado, centraron también el manifiesto que leyeron los periodistasCarlos Cuesta, María Claver y Albert Castillón. «Partidos y organizaciones de la sociedad civil -decía el texto- queremos manifestar nuestro más enérgico rechazo a la traición perpetrada por el Gobierno de España en Cataluña».

Nada distinto de lo que PP, Ciudadanos y Vox han venido diciendo. Las tres formaciones coinciden en interpretar que se han producido «constantes cesiones intolerables» al independentismo como la figura de un relator que supervise una mesa de diálogo entre partidos sobre Cataluña. Pero también acusan a Sánchez de aceptar las 21 reclamaciones de Quim Torra, aunque una de ellas fuera el reconocimiento del derecho de autodeterminación, un extremo que el Gobierno asegura que no aceptará «nunca».

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